Ni a la suela de sus zapatos

Una decisión política de una organización guerrillera derribó el cerco informativo de la dictadura militar. Cuatro personas, cuatro máquinas de escribir Olivetti, mimeógrafos a alcohol y radios para escuchar la frecuencia policial y dependencias de la represión, bastaron para que pudieran denunciar las violaciones a los derechos humanos en los medios nacionales e internacionales. Un éxito que duró un año. Un final vinculado a la suerte y decisiones de  Montoneros.

 

Rodolfo Walsh convenció a la cúpula de Montoneros de montar un diario, que funcionó mientras hubo democracia,  y luego, una agencia de noticias al estilo tradicional pero al servicio de una organización que pretendía cambiar la sociedad.

Con las posturas disímiles de su cúpula, ANCLA (Agencia de Noticias Clandestinas) escapó a las discusiones internas de la organización política y con estilo claro, puro y directo, denunció las violaciones a los derechos humanos, las mentiras de la dictadura y desnudó su proyecto político, económico y social, en el momento en que comenzaban a plasmarlo.

Confeccionaron listados de desaparecidos, desenmarañaron los supuestos enfrentamientos en los que solo morían militantes políticos, descubrieron Centros Clandestinos de Detención (CCDD) y expusieron la estructura estatal paralela que componían los miembros de las tres fuerzas para aniquilar cualquier posibilidad de cambio exitoso.

Y lo hicieron 4 personas de manera permanente que contaban además con varios colaboradores en los puntos del país donde Montoneros mantenía un grado de desarrollo. Rodolfo Walsh, Carlos Aznárez (responsable del sitio informativo Resumen Latinoamericano), Lila Pastoriza y Lucila Pagliai, compusieron el staff permanente.

Rodolfo Walsh y la Agencia de Noticias Clandestina (1976 – 1977) de editorial Sudestada y Ejercitar la Memoria editores recoge todos los cables emitidos durante casi un año. Muerto el autor de la Carta a la Junta, Horacio Verbitsky (editorialista de Página 12) se cargó el sostenimiento y la reapertura de ANCLA luego de algunos meses sin que las Olivetti hablaran.

El libro cuenta con textos introductorios de los 3 miembros permanentes que sobrevivieron (Aznárez, Pagliai y Pastoriza) y la transcripción de todos los calves recuperados. El primero en hacerlo fue Verbitsky pero ya no quedan ediciones hallables.

La “Carta” fue entregada en partes como cables de la agencia. Luego Walsh la recopiló, la editó y la transformó en  un solo texto. Durante marzo de 1977 hubo una serie de informes que arrancaron con:“Servicio especial: a un año del golpe militar en Argentina”. Le siguieron “1 – La situación de los derechos humanos”, del 15 de  marzo; “2 – La situación económica”, del mismo día, “3- La situación laboral”, del 16;  “3 – La situación castrense”, también del 16;  y “5 - La situación política” del 19 de marzo.

Sus compañeros y compañeras de redacción creyeron que aún estaba vivo cuando emitieron un cable titulado “Rodolfo Walsh estaría con vida en el Cuerpo I” del 8 de septiembre de 1977. Antes, el 1 de abril, despacharon por correo a los diarios nacionales, de tirada provincial y a los internacionales el texto “Denuncian secuestro de renombrado escritor Argentino”.

En el mes de agosto de 1976 escribieron “El gobierno militar y los presos políticos”, dieron a conocer la existencia y ubicación geográfica de CCDD, una “Campaña de censura contra el periodismo”, entre otros cables.

El 30 del mismo mes anticiparon lo que luego se confirmaría: “Habría sido asesinado monseñor Angelelli”.

En septiembre dieron a conocer el primer testimonio duro y crudo de una víctima de torturas. En marzo de 1977, el 9, dedicaron el cable más largo de ANCLA para relatar esas sesiones de tormentos.

En cada cable que se imprimía y enviaba por correo Walsh hizo poner un llamado en el que apelaba a la difusión de la contrainformación. “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de  un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

El director de ANCLA inculcó a sus compañeros y compañera de militancia que “es posible ejercer el periodismo aun en las peores condiciones posibles, incluso en la clandestinidad y en mitad de un cerco represivo criminal”.

Un libro para leer, un documento histórico para tener, un texto para aprender y ejercer este oficio.

Juanjo Beascochea

Ni a la suela de sus zapatos

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