El Registro Civil es el espacio en donde transitan diversas historias. Primera parte de una entrega que continuará el próximo domingo. (Por Horacio Bautista "Velcha" Beascochea)
Registro Civil I
Siempre recuerdo la primera vez que te vi. Corbata desanudada, los dos primeros botones de la camisa sueltos, barba de por lo menos un día y un saco negro impecable, por cierto.
Pasé a tu lado y ni me registraste. Seguías enfrascado en el suplemento económico mientras sopabas la medialuna sobre tu café con leche. “Lo de siempre, Braulio”, pedí al mozo mientras me sentaba a tu lado.
Mis flores y su aroma te hicieron levantar la vista y te sonreí, como lo hago con todos. El negro de tus ojos brilló por primera vez y —para mi sorpresa— devolviste la sonrisa y volviste a tu lectura. Terminé mi café y antes de irme, te dejé una rosa blanca. “Te la regalo, para tu chica”, comenté al pasar. “Gracias” alcancé a oír mientras uno de los últimos calores pegajosos del verano se abatía sobre la ciudad.
No me sorprendió no encontrarte al día siguiente. Después de todo, ése era sólo un café al paso. Pero no podía olvidarme de tu mirada. Llegó el otoño y Braulio siguió preparándome ese café fuerte y horrible que tomo todas las mañanas, pero que ya es una insana costumbre.
Me debatía entre pedirle o no más medialunas, cuando escuché:
—Hola.
Vos, tu corbata desanudada y tu saco impecable me sonreían con descaro.
Devolví la sonrisa y te sostuve la mirada. Me estremecí, no voy a negártelo.
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"Con Letra Propia" es una realización de Horacio Bautista "Velcha" Beascochea