Catorce integrantes de esa revista llegaron a Brasil para la cobertura de su primer Mundial de fútbol, en el que buscarán contar la otra realidad del evento que congrega la atención del planeta. "De pura indignación, nos bajamos del bondi para mostrarte el otro lado del paredón, pero se hizo absolutamente imposible: los tipos lograron que el morro fuera invisible. Ni explicando el motivo, ni subiendo a un colectivo pudimos sortear la frontera que protege a la patria marketinera; una verdadera cagada, en la línea de la 'favela pacificada', porque la pacificación, en realidad, no es otra cosa que la 'relocalización de la marginalidad'.", manifestaron.

El contigente montó su base en la favela pacificada de San Marta, perteneciente al barrio carioca de Botafogo, y tiene un líder de lujo: el ex futbolista villero René Housemann, campeón mundial en Argentina 1978.

"Llegamos el domingo y nos instalamos en una favela de Río de Janeiro, donde nos sentimos muy cómodos. Todos los que viajamos fuimos elegidos por consenso en Asamblea", le comentó a Télam "Dada", uno de los tres miembros que llegó posteriormente en micro a Belo Horizonte para seguir de cerca al seleccionado argentino.

El equipo de La Garganta Poderosa, revista de cultura villera que comenzó a editarse el 1 de enero de 2011, recibió financiación del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) para decir presente en la Copa del Mundo.

"Tenemos sólo una acreditación y entradas para el partido de Argentina con Irán en Belo Horizonte. Pero, si bien en la villa el fútbol es principal, nos interesa contar la experiencia más allá de lo deportivo, profundizar en el color y el cotillón de las favelas de Brasil", explica "Dada", cronista oriundo del barrio emergente 31 de Retiro.

Además del desafío periodístico, el grupo argentino tendrá otro de igual envergadura a nivel futbolístico cuando dispute el sábado "un picadito contra Cidade de Deus", la famosa favela carioca que motivó la película del mismo nombre, dirigida por Fernando Meirelles en 2002.

"Vamos a ver si a René (Housemann) le da el cuero para jugar, sino será nuestro técnico. Con él, tenemos ventaja", se entusiasmó "Core", un joven de 16 años que vive en la villa Zavaleta.

El adolescente, que se desempeña como fotógrafo, le comentó a Télam que experimentó su "primer viaje en avión" y sintió "muchos mareos" durante el trayecto Buenos Aires-Río de Janeiro.

Ya en la favela de Santa Marta, "Core" comprobó "la misma comodidad de estar en Zavaleta", aunque reconoció diferencias por las características geográficas del lugar.

"Está montada sobre un morro y se sube o baja sólo por telesférico desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche. A la favela no entra la policía ni las ambulancias. Eso sí, tiene wi-fi y anda bárbaro", se sorprendió.

"Dada" y "Core", acompañados por otro miembro del asentamiento Fátima de Villa Soldati, desearon la consagración del seleccionado argentino en Brasil y avisaron que la cobertura de La Garganta Poderosa será "pase lo que pase hasta el 17 de julio".

Finalmente, lamentaron la ausencia de Carlos Tevez en el plantel, exponente villero por excelencia del fútbol actual.

A continuación, reproducimos un texto bajo la mirada villera, extraído del Facebook de “La Garganta Poderosa”.

“Qué linda la vista, cuando venís a mil por la autopista, atravesando Brasil por esa senda mundialista, donde el horizonte no luce tan oscuro, porque sólo podés ver un muro. Causa impresión, cómo tanta gente culta se puede comer el buzón que vendían con 'Ciudad Oculta', cuando los milicos decidieron ocultarla, para que el turismo no pudiera mirarla. Pues aquí pasa exactamente lo mismo con las favelas, sobre esta Avenida Brasil que no sale en las novelas, devenida en un corredor de la cerveza y la falacia, porque mostrar la pobreza no tiene gracia.

Y entonces lo siento por usted, si le tocó nacer del otro lado de la pared, pero lamentablemente el Mundial es para un público diferente, que no tiene por qué malgastar sus cobres, ni mancharse la visual, con las caras de los pobres que la están pasando mal. ¿Qué podés ver andando por la ruta? Los dibujitos que ordenó algún hijo de yuta, sobre una mampara que seguro costó un montón, pero mucho más barata que la urbanización.

De pura indignación, nos bajamos del bondi para mostrarte el otro lado del paredón, pero se hizo absolutamente imposible: los tipos lograron que el morro fuera invisible. Ni explicando el motivo, ni subiendo a un colectivo pudimos sortear la frontera que protege a la patria marketinera; una verdadera cagada, en la línea de la 'favela pacificada', porque la pacificación, en realidad, no es otra cosa que la 'relocalización de la marginalidad'.

¿O dónde creen que se fue la violencia, cuando limpiaron esos barrios barriendo la conciencia? De las 600 villas que hay en esta región del país, sólo 35 recibieron la 'bendición' de esa matriz, que incubó esas postales del respeto, para que el resto sobreviviera en su ghetto, sometido a la demonización de la televisión y a toda esa mierda que también te consta a vos, desde que viste la bosta de 'Ciudad de Dios'.

Tal como sucede en Argentina, la prensa brasileña vende su mirada mezquina, adjudicándole a la suerte los problemas estructurales y hablando de muerte, sin hablar de funerales. A minutos de la ciudad, nadie filma esta prepotencia de la solidaridad, ni esta tendencia a que la gente comparta, aunque sea lo más lindo que tiene Santa Marta, donde cada vez que muere un morador conocido o cualquier habitante, el referente elegido caza un altoparlante y se lo informa a toda la comunidad, para que su familia no padezca el mal de la soledad… ¿Hablamos del Mundial? Hablemos de verdad”. (Redacción Plan B, con información de Télam y La Garganta Poderosa).

El otro Mundial: la mirada de “La Garganta Poderosa”

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