La afirmación surgió en la jornada de Concientización de Agroquímicos y Salud organizadas por la diputada Silvia Pettiti.

En el auditorium de la Facultad de Ciencias Veterinarias de General Pico el viernes 24 de septiembre se desarrolló la Jornada de Concientización de Agroquímicos y Salud Humana. Organizada por la diputada Silvia Petitti, el encuentro se inició con la palabra de la legisladora.

Más tarde disertó el doctor Andrés Carrasco, director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA-Conicet y posteriormente lo hizo el bioquímico Raúl Horacio Lucero, jefe del Laboratorio de Embriología Molecular del Instituto de Medicina Regional. Pasado el mediodía expusieron autoridades legislativas de Misiones, Chaco y Buenos Aires. Una vez concluido el almuerzo disertaron sucesivamente la doctora Graciela Cristina Gómez, abogada de la ONG Ecos de Romang; el doctor Eduardo Marquesoni, jefe de Hemoterapia del Hospital “Gobernador Centeno”; y el secretario del Juzgado de Instrucción y Correccional Nº 3 de nuestra ciudad, doctor Maximiliano Boga Doyhenard en calidad de integrante de la Red de Expertos Iberoamericanos de la Fundación CEDDET.

El doctor Andrés Carrasco quien hace más de un año fue categórico al detallar los resultados obtenidos de las investigaciones realizadas para conocer los efectos del glifosato en el ser humano, “tanto el herbicida como el glifosato en bajísima concentración producen alteraciones en el desarrollo embrionario”. Carrasco, fue el encargado de llevar adelante los experimentos para conocer los efectos que tiene en la salud los químicos utilizados en la fumigación de los sembradíos. Comentó que la idea de estudiar el glifosato “surgió por el impacto que tuve de escuchar los relatos de gente de distintos lugares del país, sus dudas y sobre todo sus preguntas”.

Oportunamente el profesor y director del Laboratorio de Embriología de la Facultad de Medicina de la UBA comenzó los ensayos con su equipo “y encontramos lo que no queríamos encontrar, que efectivamente, tanto el herbicida como el glifosato en bajísima concentración producen alteraciones en el desarrollo embrionario”.A comienzos de 2009 sostuvo que “las concentraciones recomendadas por las empresas y que son utilizadas en los campos argentinos son suficientes para producir malformaciones en el sistema nervioso y alteraciones en las estructuras de los cartílagos del cráneo, es decir, lo que en un futuro serán los huesos de la cara.

El SENASA considera estos productos de baja toxicidad mientras en el mundo ya están catalogados de manera contraria”.Silvia Petitti, organizadora del evento, explicó que el objetivo de la jornada “es incentivar el debate, ya que debe formarse gente para tratar la problemática. Hay intereses muy fuertes que dificultan la lucha pero las estadísticas son elocuentes, en la zona donde se aplican los productos hay un incremento de leucemia y nacen niños con malformaciones”.

Los especialistas llegados desde el Chaco, una de las provincias con mayores consecuencias por la utilización de los agroquímicos, describieron un panorama de carácter lamentable. A mediados de este año una comisión conformada por el gobierno de esa provincia analizó diferentes zonas que hacen un uso intensivo de agroquímicos y reveló que en una década se triplicaron los casos de cáncer en niños y se cuadruplicaron los nacimientos con malformaciones. En las localidades de La Leonesa y Las Palmas es donde hay más inconvenientes. Los chicos que nacen con deformaciones son de zonas muy cercanas a donde se fumiga con agroquímicos. Todo el sudoeste chaqueño está contaminado, se planta soja y girasol sin dejar descansar la tierra y haciendo una contaminación total, matando animales, plantas y todo tipo de ser vivo, como hongos o bacterias que le dan nutrientes al suelo.

La legisladora pampeana por el Bloque Radical Independiente, autora de proyectos de ley y de resolución que tienen que ver con la problemática tratada ayer, manifestó que “se debe modificar la Ley Provincial que regula el uso de agroquímicos, de esa manera se podrá ejercer un mejor control. Tenemos que crear zonas ambientalmente protegidas para que el agroquímico se utilice en los lugares controlados como corresponde, pero que no se esté fumigando sobre las ciudades o zonas rurales donde hay tanto descontrol que es muy difícil cuidar la salud. Si se deben utilizar los químicos, que sea responsablemente”.

“El herbicida como el glifosato en bajísima concentración producen alteraciones en el desarrollo embrionario”

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