

El periodista Alberto Florio Callaqueo contó los detalles de su detención en 1977. Daba clases en Catriló, entre otros pueblos. Trabajó en el diario La Arena.
“Yo utilizaba un disco de Hector Alterio sobre poemas de Neruda, en donde describía lo que pasaba en la España de Franco”, comparó sobre.
El disco contenía la internacional comunista, y en una de sus clases un joven la escuchó, se levantó y se fue. Una vez en Santa Rosa, trabajando en el diario La Arena, lo fueron a buscar el comisario Rifaldi y Marenchino para llevarlo a declarar y quedó detenido.
“Me llevaron a declarar, estuve contando que hacía en las clases y demás. Luego quedé detenido en la Seccional Primera, donde estuve incomunicado durante 15 días”, recordó.
En total estuvo preso un mes en la Primera. «15 días en un calabazo y los otros me pasaron al pabellón», relató Callaqueo de su encierro. Recién 12 días después de su detención lo revisó el médico Savioli «me refería a mi salud psíquica, y con un tono despectivo me dijo que solo quería saber mi salud física, lo otro no me interesa».
Tiempo después, supo que el joven que se fue de su clase cuando sonó la internacional comunista, contó esto en un asado, y el intendente de Catriló, Carlos Inurrigarro, en Santa Rosa «le contó de puro alcahuete» a un funcionario de Cultura «que habían contratado un profesor subversivo». De ahí llegó hasta el encargado de la Subzona 14, Fabio Iriart, quien dio ordenes al entonces jefe de policía, Luis Enrique Baraldini.
Una de las noches dijo que Reinhart, a quien conocía de antes, lo llevó al balcón del 1° piso de la Primera y le convidó un cigarrillo. “A diferencia de otros, yo nunca sufrí torturas físicas”, remarcó y añadió que “las historias de torturas me las contaban las chicas de las otras celdas”.
“Las chicas estaban presas por las razias que hacían, por la prostitución, decían cuando nos llevan arriba es a coger”, contó Callaqueo.
“Jamás tuve un abogado defensor, y el juez Lema nunca me atendió”, dijo la víctimca. Además, se preguntó porqué lo metieron preso 1 mes “por poner un disco”.
También contó que lo interrogaron. “Yo era un analfabeto político. Los libros que se llevaron de mi casa eran de literatura universal y textos de teatro”, mencionó.
Cultura no volvió a contratarlo. “Dejé de hacer teatro durante mucho tiempo, deje de frecuentar a las personas que frecuentaba y me fui a vivir a la Ciudad de Buenos Aires hasta el retorno de la democracia”, relató.
«Fueron épocas terribles, dramáticas, no nos arriesgábamos a ir presos. Nos imponíamos una autocensura, porque si por poner un disco ibas 1 mes preso, quien se animaba a hacer un texto que podía ser revisado», recordó Callaqueo y para graficar contó una anécdota de Julio Dominguez «el Bardino» en un bar ofreciendo el documento a oficiales militares cuando preguntaron por él en voz alta al entrar.
Al ser consultado sobre el periodista Feliciano Losada, el periodista de La Capital, dijo que conocía su trabajo pero que tiempo después supo que «era buchón de la policía».

