
El costo la Canasta Básica Total -que incluye alimentos, tarifas de servicios públicos e indumentaria- aumentó 3,3% en febrero pasado.
Una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos menores, necesitó ingresos por $17.537,88 para no caer debajo de la línea de pobreza, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Por su parte, el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó en febrero 2,9%, por lo que la misma familia tipo necesitó contar con ingresos por $6.987,20 para comprar la cantidad mínima de alimentos y no caer en situación de indigencia.
Tanto la Canasta Alimentaria como la Canasta Básica Total aumentaron durante el primer bimestre del año 5,2%, mientras que en los últimos doce meses la primera acumuló un incremento de 24,2% y la segunda de 28,3%, señala la nota de NA.
Los números de la Canasta Básica se conocen un día antes del que el Indec dé a conocer el índice de Pobreza e Indigencia del último trimestre de 2017, año en que la economía creció 2,9% y la desocupación bajó hasta el 7,2%.
El anterior índice -correspondiente al segundo semestre de 2016-, primer relevamiento durante el gobierno de Mauricio Macri, había arrojado un Índice de Pobreza de 32,2%, mientras que el nivel de Indigencia fue de 6,3%, informó ámbito.com.
En el primer semestre de 2017, el Índice de Pobreza se había ubicado en 28,6%, lo que representó cerca de 13 millones de personas.
Por otra parte, según consigna Página/12, el director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia, se mostró muy crítico esta semana con el recorrido de la pobreza en los últimos meses. Mencionó que este año la pobreza aumentará y habrá una mayor brecha de desigualdad entre los individuos con más y menos ingresos de la población. “Habrá mayor dinamismo en el sector más exportador, en los sectores más concentrados, y rezago en los sectores de consumo interno. Esto amplia la brecha de desigualdad. Ocurrió en 2016 y en 2017, y seguramente va a ocurrir en 2018”, mencionó. Planteó que no hay cambios cualitativos que permitan esperar un escenario diferente. “Las inversiones están rezagadas. El mercado interno está rezagado. Por lo tanto nada vislumbra que vaya a haber un cambio de tendencia este año para mejorar las condiciones sociales”, advirtió.
La UCA mencionó que las mejoras en la pobreza del segundo semestre de 2017 fueron pasajeras y este año la aceleración inflacionaria borró los datos positivos en materia de indicadores sociales. “Hubo mejoras en 2017 con respecto a la fuerte crisis social que se experimentó en 2016, tras la relativa normalización de las variables económicas a fines de 2015”, indicó Salvia. Precisó que “en los números finos creció la indigencia y la pobreza en 2016, mientras que en 2017, con moderación de la inflación y un cierto crecimiento de algunos sectores del empleo, se logró volver a una situación parecida a la de 2015”. Pero aclaró que fue transitorio. “Con paritarias al 15 por ciento y la inflación al 20, la pobreza subirá 5 puntos este año”, afirmó.
Los consultores dedicados a mediar pobreza e indigencia afirman que no hay cambios cualitativos en materia de calidad de vida de la población e incluso los individuos de menores recursos enfrentan peores condiciones que en 2015, debido a que los derechos sociales no subieron al mismo ritmo que la inflación. La falta de consumo interno y de creación de puestos de trabajo formales es otro problema estructural de los últimos años que potencia las tensiones sociales de los segmentos vulnerables. La mayoría de los empleos generados en el último año no fueron de asalariados registrados sino de cuentapropistas donde rige la flexibilización laboral.
Uno de los elementos que más impacta en la calidad de vida de los grupos vulnerables es la suba de los precios de los alimentos. Este es uno de los rubros que más se encareció en los últimos meses y le resta ingresos disponibles a las familias de bajos recursos. El Indec informó que en febrero el rubro alimentos marcó un aumento de 2,2 por ciento. En detalle se precisó que el pan subió 3,2 por ciento, la harina (3,9 por ciento), la paleta (5,3), el pollo (8,5) y los huevos (8,2). Otras subas importantes impulsadas por la estacionalidad se registraron en lechuga (14,7 por ciento), naranja (42) y banana (6,8). Estas subas en 2018 resultan muy difíciles de justificar para un Gobierno que a finales de 2015 aseguraba que bajar la inflación era lo más sencillo en política económica y que su prioridad era conseguir un país con pobreza cero.

