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Dévrig Mollès: “el socialismo, el fútbol, llegan aquí con masones”

31 mayo, 2019
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“Las masonerías latinas tienen como lema libertad, igualdad y fraternidad y son una de las dos grandes tradiciones del mundo masónico”, precisó el investigador e invitó a la charla que se realizará esta tarde en el Centro Cultural Medasur.

Este viernes 31, desde las 18.30 horas, se realizará un nuevo encuentro del ciclo Café Científico denominado “Enfoques para interpretar la masonería: estudios y experiencias en Argentina, Pampa y Patagonia”.




La actividad se realizará en el habitual espacio de «Moka» Bar+Café Cultural, ubicado en Padre Buodo y Avenida Belgrano Sur, en el Centro Cultural Medasur, de Santa Rosa.

Uno de los expositores, Dévrig Mollès (doctor en Historia por la Université de Strasbourg (UDS, Francia), maestro en Historia y Ciencias Sociales por la Université de Haute Bretagne (UHB – Rennes II, Francia) y director  científico del Archivo de la Gran Logia Argentina, dialogó con Plan B Noticias y explicó que “la masonería argentina tiene dos siglos y la sociedad masónica llega como la primera fórmula de la política moderna, cuando se derrumba el imperio español aquí y portugués en Brasil.”

“Aquí llega a través de la influencia de la revolución francesa en España y Portugal, cuando jóvenes hispanoamericanos se apropian y retoman este método asociativo que es exportado por la Revolución Francesa y lo importan aquí, con la llamada Logia Lautaro”, explicó el doctor Dévrig Mollès.

“Estas desaparecieron hacia 1825, sin dejar vestigios institucionales o prácticas sociales establecidas, hasta que a mediados del siglo XIX llegaron nuevos exiliados, concretamente jóvenes socialistas y republicanos franceses que en Montevideo, en 1843, en Valparaíso, en 1852 en Buenos Aires, constituyeron las primeras logias que fueron el laboratorio donde se formaron los primeros cuadros masónicos de la región”, explicó.

“En el caso de Argentina, si bien tuvo un desarrollo vigoroso hasta 1930 y el golpe cívico, militar y clerical interrumpió el desarrollo espontáneo de la sociedad civil, el movimiento asociativo y masónico. Actualmente, desde hace una década este proceso se revirtió y por primera vez desde 1943, la masonería está presente en todo el territorio argentino y promueve la recuperación y regeneración de la cultura masónica que aquí cayó en decadencia y esta actividad que desarrollaremos hoy, es uno de los resultados de la política cultural que tiene ya una década de promover estudios académicos y científicos sobre movimientos masónicos y asociativos”, indicó Mollès.

—¿Cuáles son las bases culturales que tiene la masonería?

—Contrariamente a algunas leyendas, nació en el siglo XVIII. No viene del medioevo, ni de una época anterior y su cultura básica . Por ejemplo, las masonerías latinas tienen como lema libertad, igualdad y fraternidad y son una de las dos grandes tradiciones del mundo masónico. Tienden a ser laicas, democráticas y sociales. Un ejemplo ha sido Salvador Allende, presidente derrocado en Chile en 1973 y que fue un masón de gran trayectoria.  Su abuelo fue gran maestre y fundador del Partido Radical, la socialdemocracia chilena. La otra corriente, la anglosajona, no es así. Es elitista, religiosa y conservadora. No tiene mucho que ver con la latina.

—¿Por qué algunos le dan connotación negativa a la masonería?

—Se puede explicar debido a la teoría de la conspiración. La masonería nace en 1712, en la Royal Society, la fundaron exiliados protestantes franceses, en el entorno de Isaac Newton y fue allí donde se abrió un espacio social que congregó a católicos y protestantes. Y el Vaticano condenó en 1738 a este movimiento como una secta, que escapaba a su control y normas establecidas de católicos con católicos y protestantes con protestantes. Esta teoría de la conspiración, donde la masonería conspiraba contra la monarquía y la iglesia, creció hasta la Revolución Francesa, donde contrarrevolucionarios franceses, jesuitas, se exiliaron en Londres y escribieron las memorias para servir a la historia del jacobinismo e hicieron de la logia masónica el crisol inicial del proceso revolucionario.

Desde las Ciencias Humanas y sociales es ridículo atribuir un proceso revolucionario tan profundo a una minoría de conspiradores. Hubo vínculos, pero no puede atribuirse a esta causa, igualmente, la obra fue traducida al español, al portugués y fueron los primeros textos introducidos en América Latina, literatura de origen nacionalista católica, conspiracionista, que arraigó en Argentina y se desarrolló. En 1973, la editorial Nuevo Orden, publicaba libros sobre la conspiración masónica del  mundo y en Argentina, con temáticas de satanismo, imperialismo europeo y lo antinacional, entre otras.

—Hace diez años que vuelven a actuar en Argentina, ¿los ideales son los mismos?

—Hay una cultura masónica que es universalista, igualitaria, que se abreva en el siglo XVIII, XIX y XX, que va mutando, de acuerdo a las generaciones culturales que sucesivamente ocupan y transitan las sociedades masónicas. La masonería fue el primer caso de una sociedad civil internacional, la primera red que ofreció a ciudadanos del mundo un espacio de circulación, de transferencias, por ejemplo, el socialismo, el fútbol, llegan aquí con masones. Hay que verlo como un espacio que ofrece a las sucesivas generaciones culturales, una herramienta de desarrollo cultural, acarrea una cultura, pero no es un paquete cerrado. En la actualidad, muchas de las dirigentes masónicas, integran la dirección del movimiento feminista, como ocurrió en Francia, que la masonería femenina, tuvo un papel en 1960 y 1970, clave en la organización del movimiento de liberación de las mujeres.

—Ocultar la identidad de un masón es parte constitutiva de la masonería?

—Sí, es parte constitutiva de la masonería el derecho a la discreción, a la privacidad. En el siglo XVIII surgió por primera vez un movimiento asociativo, en un contexto donde la monarquía y la iglesia, están acostumbradas a ejercer un control, una censura y el secreto fue un velo protector, una crisálida para que la sociedad civil pudiera desarrollarse. Hay un derecho a la discreción que debe ser respetado.

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