
El grupo “Sororas Libertarias” de la localidad norteña de La Pampa, emitió una declaración contra los abusos sexuales que se le achacan a José Miguel Padilla, cura católico.
La declaración, dice:
A todas las grupas feministas de La Pampa, organismos de DDHH, al pueblo pampeano:
Hace dieciséis años que José Miguel Padilla es párroco de Intendente Alvear. Fundador de la “Fraternidad de Belén”, una comunidad religiosa de capuchinos recoletos que representa la línea más conservadora y retrógrada de la Iglesia Católica. Una de las características de su composición son los jóvenes que ingresan año tras año. Entran a la comunidad con 18-20 años, la mayoría proviene de pueblos del interior del país, con diferentes grados de vulnerabilidad social. Padilla también está a cargo de un colegio secundario de la localidad, el Instituto Comercial Nuestra Señora de Luján, él es su representante legal. Una institución donde han tenido lugar varias situaciones de acoso, censura y discriminación de género, pero prima el “secreto de confesión”.
El pasado viernes 1 de noviembre trascendió en Intendente Alvear una noticia de medios entrerrianos en la que un joven de 24 años, Vicente Suárez Wollert hizo público en sus redes sociales un hecho de abuso que sufrió por parte de José Miguel Padilla cuando integraba la “Fraternidad de Belén”. Vicente, oriundo de Santa Elena (Entre Ríos), entró a la comunidad religiosa con 19 años y fue víctima de Padilla. Desde la grupa feminista “Sororas Libertarias” y autoconvocadxs alvearenses creemos en Vicente y lo apoyamos en este duro y valiente momento en el que decidió sacar todo ese dolor a la luz.
El pasado 3 de noviembre decidimos manifestar públicamente en las calles de Intendente Alvear nuestro repudio a José Miguel Padilla y a todxs lxs que lo encubren.
El punto de reunión fue el colegio antes mencionado, desde allí partimos hacia la parroquia. Esperamos que terminara la misa. Como era de esperarse, Padilla no estaba, la misa la dio un vicario. Lxs feligreses empezaron a salir de la iglesia y nosotrxs en la vereda de enfrente tomadxs de los brazos en silencio, con nuestros carteles. De a poco se fue sumando gente que se paró detrás nuestro, acompañándonos. Los fieles al párroco se reían, nos señalaban, nos gritaban «¡son de la cámpora!», “¡es política!”. Claro que es política, nuestra posición es política porque lo personal es político. En un momento una “feligresa” sacó de su auto un paquete y se dirigió a los fieles jocosamente preguntó: “¿quién quiere pizza?”. Ante tamaña muestra de hipocresía, indiferencia y falta total de empatía, nos mantuvimos en silencio, tomadxs de nuestros brazos. Cuando decidimos terminar nuestra manifestación, los fieles al párroco comenzaron a aplaudir mientras gritaban a viva voz “¡Viva Padilla! ¡Viva Padilla!”. Nosotras terminamos en un gran abrazo sororo.
Repudiamos los dichos del párroco en los que niega la acusación, repudiamos todo su accionar y dejamos en claro que nuestra posición es del lado de la única víctima, Vicente. Y a todos los Vicentes que estén con miedo a hablar les decimos que no están solos, les creemos. ¡Basta de curas abusadores! ¡Basta de impunidad! ¡Basta de obispos encubridores! ¡Basta de doble moral!
INTENDENTE ALVEAR ESTÁ DESPERTANDO, ESTO RECIÉN COMIENZA.

