
Foto: La Capital
El secretario general de Luz y Fuerza Mar del Plata e integrante de la CTA Autónoma, falleció este martes, según confirmaron desde el gremio. “La energía es un derecho humano esencial para la vida digna”, planteaba.
El histórico dirigente gremial y secretario general del sindicato Luz y Fuerza de Mar del Plata, José Rigane, falleció este martes a la mañana, de acuerdo a lo confirmado por el gremio.
La información fue difundida desde el Sindicato Luz y Fuerza, desde donde anunciaron: “Queremos comunicar la triste noticia que hace minutos falleció nuestro secretario general, José Rigane”.
Rigane, de 69 años, además de secretario general de Luz y Fuerza Mar del Plata era secretario adjunto de una de las vertientes de la CTA Autónoma a nivel nacional y, también, secretario general de Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (Fetera).
Compañeros/as:
Queremos comunicar la triste noticia que hace minutos, falleció nuestro Secretario General, José Rigane.
Cuando tengamos mayor información será comunicada por este medio.
Saludamos y acompañamos a su familia.— Luz y Fuerza MDP (@luzyfuerzamdp) February 25, 2020
En uno de sus últimos artículos, publicado el 14 de febrero en el marco de conmemorarse el Día Mundial de la Energía, en la página de FETERA, criticó la visión extractivista y de saqueo de recursos naturales, para señalar que la energía es un derecho humano esencial para la vida digna.
“Debemos tener una perspectiva de preservación y garantizar la energía en el presente y para las futuras generaciones y no para la obtención de ganancias de las petroleras y las grandes empresas de energía. La visión extractivista y de saqueo de los recursos es el modelo que nos lleva al fracaso y debe terminar”, indicó.
“Es indispensable la diversificación de la matriz energética incorporando recursos como las energías renovables, pero no desde una mirada comercial como se impulsó en el macrismo sino desde un rumbo de soberanía energética y desde una concepción de la energía como un bien social y un derecho de todos”, señaló.
“La soberanía energética es también deconstruir la idea de que con la energía se hace negocios y, por el contrario, construir un modelo energético donde la energía sea accesible a los pobres, a los excluidos, a los trabajadores/as, a los pequeños comerciantes, a las Pymes, a las cooperativas, en definitiva, al conjunto del pueblo”, argumentó.
“Debemos abandonar la idea de energía como una mercancía que la puede comprar solo quien la puede pagar. Debe prevalecer el concepto de la energía como bien social y un derecho humano, y avanzar en garantizar el acceso universal a la energía para una vida digna. Esto ayudaría concreta y realmente a terminar con la pobreza energética, situación en la que viven cientos de miles de personas en nuestro país y millones en el mundo sin acceso continúo a la electricidad o el gas”, resaltó.
“Una tarifa como la de ahora, con altos precios y dolarizada, atenta contra la industrialización del país. La crítica situación actual de las cooperativas y pequeñas industrias y comercios son un claro ejemplo de esta política de precios altos en las tarifas del gas y la electricidad. Por el contrario, una política de tarifas accesibles facilita el despliegue de cooperativas por todo el país y el desarrollo de industrias pequeñas y medianas”, destacó.
“Es necesario avanzar hacia la soberanía energética y en este punto es central el rol de los trabajadores de la energía. La idea de la soberanía energética va indefectiblemente vinculada a una nueva gestión de la energía. Como tal, esta nueva gestión no puede dejar a un lado a los trabajadores ni a los usuarios. Por el contrario, son las y los trabajadores del gas, de la electricidad, del sector nuclear, y de tantos otros ámbitos y empresas relacionadas a la energía los que deberán llevar adelante la administración de las mismas junto a la participación de organizaciones de usuarios y de defensa del medioambiente. Necesitamos empresas de carácter social y para esto, es indispensable que sea el Estado quien tenga el 100 por ciento de la participación en las mismas”, reivindicó, para agregar: “La energía es un derecho humano esencial para una vida digna”.

