
Por Ricardo Araujo* Se están impulsando acciones masivas como cacerolazos y aplaudidas para exigir que los políticos se bajen los sueldos. Sin intención de defender un sector que, sin dudas se sabe defender muy bien y sin dejar de reconocer que evidentemente la organización el sistema político en la Argentina deja bastante que desear, es interesante analizar estas propuestas. ¡Justo en este momento! ¡No puede ser casualidad! La política ha puesto en nuestro país un norte claro y hay una coincidencia casi unánime: enfrentar el virus Covid 19 y unir a todo el pueblo para combatir el flagelo. Claro que el gobierno ha decidido privilegiar la vida por sobre la economía y haberle hecho dar marcha atrás a los despidos, ante la acción provocadora de Techint, generó esta respuesta de “empresarios ofendidos”. Seguramente quisieran poder continuar descargando la crisis sobre los trabajadores, despidiendo, para no perder sus ganancias.
Quienes están detrás de impulsar estas acciones “masivas”, son los mismos que privilegiaban a los poderosos grupos económicos que se enriquecían a costa del sufrimiento de todo el pueblo. Para que esto ocurriera había que achicar el estado, reduciendo los presupuestos de salud, educación y otras áreas claves del estado, que hoy muestran lo importante y necesarias que son. Esos trabajadores de Salud que hoy son aplaudidos (ellos si masivamente), son los mismos que salían a la calle a reclamar contra las privatizaciones y los recortes al sistema de Salud, ante la indiferencia de los que hoy quieren que el estado los cuide. Es evidente que lo que se pretende atacar no es el sueldo de la clase política, sino una política del gobierno que, con justicia, pone el centro de la cuestión en la protección de todo el pueblo. Allí sin dudas vamos a coincidir y en todo caso pondremos en discusión que es necesario que los que más tienen, más aporten. Porque no todos sufren la emergencia del mismo modo. Hay quienes están mucho más afectados en esta emergencia y es necesario pensar en ellos.
¿Qué tal si aplaudimos y caceroleamos para que las cinco personas más ricas del país donen el 1% de su fortuna para equipamiento en Salud?
Si se tiene en cuenta que gran parte de su fortuna la hicieron en base a negocios con el Estado Argentino, no sería nada descabellado.
Alejandro Bulgheroni: podría donar $2000 millones. Le quedarían $198.000 millones para seguir viviendo.
Marcos Galperín: podría donar $1900 millones. Le quedarían $187.000 millones para seguir viviendo.
Alberto Roemmers: podría donar $1700 millones. Le quedarían $168.000 millones para seguir viviendo.
Pérez Companc: podría donar $1100 millones. Le quedarían $110.000 millones para seguir viviendo.
Eduardo Eurnekian: podría donar $1000 millones. Le quedarían $90.000 millones para seguir viviendo.
Sería una donación de casi 100 millones de dólares, sin que afecte demasiado a esos señores y solamente de cinco de una lista que sigue y es bastante más larga.
Como esta emergencia aumenta brutalmente las desigualdades, que los que más pueden más aporten, es la mejor manera de fortalecer el Estado. La más solidaria y la más democrática. Ese debería ser el compromiso de todos. Por lo tanto, a los impulsores de aplausos, tenemos motivos para hacerlos sin atacar a nadie en particular y en beneficio de todos.
Ricardo Araujo – Secretario General CTA de los Trabajadores

