
Trabajos en negro, mal pagos, y la amenaza de ser despedidas, son algunos de los problemas que viven las trabajadoras de casas particulares.
A raíz de la pandemia, la situación laboral de las trabajadoras de casas particualres empeoró, y si bien en nuestra provincia el distanciamiento social permitió la vuelta a la mayoría de las actividades, la normalidad no llegó a todos los sectores de la misma manera.
“En algunos casos muchas trabajadoras, que están por hora y en negro, han vuelto a trabajar. Pero las personas que pertenecen al grupo de riesgo, las cuales están exceptuadas de trabajar, los empleadores están exigiendo la renuncia o buscando algún motivo para que la empleada envié telegrama de renuncia”, contó María Eugenia Cáceres, referenta de la agrupación de Personal de Casas Particulares.
Otra de las situaciones que se conoció, es que “no se han abonado los aumentos que se otorgaron en marzo”, dijo Cáceres, aunque reconoció que se trata de “pocos casos”.
Las trabajadoras deberían ver reflejado un aumento del 10%. Un 5% desde el 1 de marzo y otro 5% desde el 1 de mayo.
Además, señaló que las y los empleadores “todavía no pagan de acuerdo a la modalidad de hora trabajada”.
“A partir de marzo mediante la resolución 1/2020 en el artículo 2° específica que quienes trabajen para un mismo empleador menos de veiticuatro (24) horas semanales, el salario se liquidará de acuerdo a la modalidad retributiva “por hora”; y aún no están cumpliendo esa con esa normativa”, especificó.
Cáceres remarcó que el nivel salarial para ese sector “sigue siendo muy bajo y quienes contratan personal quieren abonar lo establecido por ley; cuando las remuneraciones establecidas son las mínimas, significando esto que el empleador puede abonar por encima y nunca menos de lo establecido”.
“Hay quienes piensan que abonando el mínimo está bien y quieren solamente pagar eso y no más. De ésta manera se sigue precarizando y vulneralizando el sector de trabajadores de casas particulares”, explicó.
El universo del trabajo doméstico está compuesto casi en su totalidad por mujeres. Muchas de ellas sostén de hogar.
En nuestra provincia algunas trabajadoras son beneficiarias de las tarjetas alimentarias, pero una familia requiere más que un ingreso mínimo mensual para sostener un hogar. Sobre todo durante la pandemia, donde en muchos casos dejaron de percibir sus salarios, y los empleadores no pagan lo que no cobraron durante los primeros meses de aislamiento estricto.
Cabe recordar que las trabajadoras pueden acceder a los $10.000 del IFE y también a la AUH sin tiene hijos menores a cargo.
A nivel nacional, en los primeros 4 meses del año, el personal doméstico se redujo de 497.700 a 477.000, es decir, una pérdida de 20 mil empleos.
Desde la Unión del Personal Auxiliar de Casas Particulares, denunciaron que «ha habido muchas bajas por despidos y suspensiones que están prohibidos y no podrían producirse, o las obligan a renunciar a las trabajadoras. Aconsejamos que no firmen nada, que no manden ningún telegrama, que no se dejen apretar», señalaron.

