
El director de cultura de la Municipalidad de Santa Rosa, Sergio Ibaceta, destacó la recuperación de la Sala Mareque en el Centro Municipal de Cultura y afirmó que trabajarán para reacondicionarla y funcione como vidriera para mostrar las producciones artísticas de la capital pampeana.
Ibaceta resaltó la decisión y dijo que se contrapone a una visión cultural diferente, planteada por la anterior gestión de Cambiemos en Santa Rosa. “Es una decisión política de la gestión, en concordancia con una demanda de un sector importante de trabajadores y trabajadoras que querían recuperar una sala histórica, que es la principal sala, una vidriera al exterior, que históricamente se ha usado para mostrar las producciones artísticas y culturales de la ciudad”, dijo a Plan B.
“Además, es un espacio que queremos rescatar en el Centro Municipal de Cultura, para que se vuelva a sentir y vibrar el arte y la cultura en Santa Rosa”, agregó.

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Consultado sobre la decisión de la gestión de Altolaguirre de convertir la Sala Marque en un bar, Ibaceta dijo que “se había concesionado con una confitería, pero nunca le vimos que tuviera un uso. Además, había un par de cosas legales que sirvieron de herramientas para finalizar la concesión. Sobre todo, porque el objetivo era recuperar ese espacio histórico como realmente fue. Incluso hubo peleas y enfrentamientos en la gestión anterior, para que ese lugar no dejara de ser, lo que ahora vuelve a ser”.
“Hemos cumplido todos los pasos legales y estamos recuperando el espacio, para que cuando entremos en una nueva fase de la cuarentena, podamos hacer muestras y el espacio esté en óptimas condiciones”, agregó.
“Nosotros teníamos otra visión con la gestión anterior, son dos visiones diferentes y a través de la Sala Mareque, quedan expuestas las posiciones ideológicas de la gestión. No queríamos que eso fuera privatizado y tenía que ser manejado por el municipio, a disposición de los artistas y las artistas de la ciudad, como siempre lo fue. Para nosotros es un hecho que merece visibilizarse, mostrarse. Es una sala recuperada para la cultura”, resaltó.

– Si se busca alguna explicación, mucho no la tenía la decisión. Hubo una licitación desierta y una concesión directa…
– En el marco de lo que fue la concesión, siempre tuvo un manto de neblina. Hubo ciertos incumplimientos en lo legal y será producto de otras discusiones la revisación de cómo se dio. En el marco del Centro Cultural, no se entendía que hubiera una confitería en ese marco. Que haya un centro cultural que tenga una confitería, es otra cosa y eso tiene que visibilizarse en otro lugar. Este no era el lugar para eso y generó tanto conflicto.
Supimos recoger esa demanda de trabajadores y trabajadoras del sector y además, de mostrar la cultura hacia afuera, de propiciarla. Contentos en este paso. Ahora viene el desafío de adecuarla.
– ¿Esto implicará mucho trabajo?
– No, es limpiarla, ordenarla y ponerla a disposición de la creatividad artística, de adentro y hacia afuera. La estrategia final y global es que el Centro Municipal de Cultura vuelva a sentirse como un lugar donde se produce cultura, donde se muestra cultura, se piensa en cultura, en un Centro Municipal de Cultura, que implique movimiento, creación y poder pensar.


