
El gobierno mendocino, con la anuencia y complicidad de algunos actores “de reparto” intenta avanzar y arrasar con un recurso vital y escaso como el agua.
La faraónica obra hidroeléctrica: “Aprovechamiento Multipropósito Portezuelo del Viento” que ambiciona llevar adelante a cualquier precio, sin importar sus consecuencias, viene siendo fogoneada e impulsada no sólo por decisores mendocinos sino también por operadores, lobistas y empresarios.
Ellos, los de siempre, aparecen ante grandes obras: IMPSA, OBRAS ANDINAS, CEOSA, nombres que hace algún tiempo se vienen frotando las manos.
Ganadores del “progreso”?
Dicen por ahí que son los únicos que están en condiciones técnicas y financieras para construir y desarrollar este emprendimiento de magnitudes que impactará decisivamente en el ambiente.
Sin medir e importar las consecuencias en estas latitudes se pretende seguir avanzando con una matriz energética (extractiva) que cada día se torna más dañina, perjudicial e inviable para los maltratados y escasos recursos ambientales.
En cada documento, trabajo, foro, taller, jornada se habla de desarrollo sostenible. Concepto global de consenso. En lo cotidiano, en el día a día, impracticable.
El consumo, la voracidad, la desigualdad, las asimetrías hacen que estas expresiones sean sólo eso, expresiones y nada más.
Progreso con equidad, una utopía cada vez más lejana.
El compromiso asumido por los estados miembros de la ONU en desarrollar las economías sin que nadie quede afuera, parece que no será posible en estas latitudes.
Algunos especialistas y expertos de distintos sectores ya han expresado su malestar por dicha obra, tanto por su inviabilidad económica como ambiental. Enormes falencias y contradicciones en los estudios parciales de impacto ambiental han quedado en evidencia según los estudiosos.-
En estos días, ha circulado en medios de comunicación y redes sociales versiones y posiciones que llaman poderosamente la atención.
Dentro del organismo que regula y gestiona la cuenca del río Colorado (COIRCO) hay sectores y representantes que quieren “redefinir su estrategia”.
Intentan ignorar lo que hace poco los gobernadores de la Cuenca junto al Ministro del Interior han resuelto.
Avanzar en un estudio de impacto ambiental integral de toda la cuenca bajo ciertas normas legales y de aplicación necesaria no es un capricho, sino una necesidad.
No caben dudas que en este contexto la obra ya genera más dudas y sospechas que certezas.
Quién sería capaz de oponerse al desarrollo económico?
Los altísimos niveles de pobreza nos interpelan y obligan a generar espacios para que nadie quede en el camino.
Hay alternativas, habrá que estudiarlas y desarrollarlas más en profundidad.
Algunas energías alternativas (limpias/renovables) se plantean como posibles. Se ha contribuido mucho para que dudemos de algunas de ellas. Claro está, que intereses económicos de alto vuelo, han hecho todo lo posible para decirnos e imponernos que son impracticables o inviables por cuestiones de escalas.
Ya probamos de una forma y los resultados son más que elocuentes.
Porque no intentarlo de otra manera?
Hoy no estamos en condiciones de seguir abonando y fomentando la degradación de nuestro ambiente, las señales de agotamiento son contundentes y visibles.
Los habitantes y ribereños que hacemos uso del agua para consumo humano y riego de pequeñas parcelas somos muchos, si Portezuelo avanza el futuro será incierto.
Si soñamos y pretendemos dejar a las futuras generaciones un ambiente sano y equilibrado, por lo menos, analicemos, discutamos y estudiemos todas las opciones para un desarrollo armónico.
Y si no nos gusta el resultado, aceptemos el desafío, y no pretendamos cortar camino cambiando las reglas.
*Por Miguel A. Demateis

