
En una carta enviada a Plan B Noticias, la esposa de Héctor Mario “Sapo” Valquinta cuestionó a su abogado personal, a la justicia por la detención y afirmó que se trata de una persecución “personal”.
Jesica Rosignolo y los hermanos Héctor Mario y Jorge Valquinta son juzgados por amenazas por la pelea en la cancha de fútbol del barrio Matadero, ocurrida el 17 de agosto. Allí realizaban una actividad deportiva los referentes de la escuela de fútbol del Club Atlético Deportivo Matadero cuando de manera violenta les impidieron continuar con la actividad.
La causa podría definirse en un juicio abreviado que en el caso de Héctor Valquinta y Rosignolo, el año de prisión quedaría en suspenso, condicional, porque no tienen antecedentes penales. En cambio, Jorge Valquinta tendría que cumplir la pena en prisión porque sería declarado reincidente.
La carta enviada por Jésica Rosignolo a Plan B, dice:
¿Quiero saber qué pasa con mi esposo? Alguien tiene que terminar con este abuso judicial, lleva 39 días detenido por amenazas, una causa totalmente excarcelable al igual que la causa de mi cuñado Jorge Vlaquinta, “Lesiones Leves”. Mi esposo no tiene antecedentes, solo le tenían que notificar y darle la libertad, según la ley. Pero el doctor Cazenave lo volvió a detener arbitrariamente por segunda vez de la misma forma y con los mismos actores, falsas denuncias, circo mediático y preventiva sin pruebas, cuarto abogado que nos representa en una causa excarcelable, nadie se quiere enfrentarlo. Dos renunciaron, el doctor Pablo Pinto nos obligó a que nos hiciéramos cargo de algo que no cometimos con el fin de perjudicarnos, arregló a nuestras espaldas, el máximo de la pena en un juicio abreviado por lesiones leves para mi cuñado Jorge Valquinta, para mí y mi esposo por amenazas simples y muy difícil de comprobar. Teníamos que firmar un año en libertad más dos años de obediencia o buen comportamiento.
Nos dimos cuenta que nuestro defensor noes estaba haciendo trampas una vez que logró que yo renuncie a todas las instituciones que lideraba, también renuncio, así que solicitamos un abogado de oficio.
Dicha abogada no pudo conseguir la libertad por amenazas cuando se cumplió los 30 días de preventiva con todas las herramientas que la justicia le otorga a los abogados para desarticular una causa arbitraria, también nuestra defensora quería que nos hagamos cargo de un delito que no cometimos argumentando que estaba ensañado con el “sapo Valquinta” y que mientas nuestro problema siga haciéndose mediático lo iba a dejar preso a mi esposo. Le pedimos a la abogada que entregue con urgencia el día martes 13 de octubre un escrito al juez Carlos Chapalcaz donde expresábamos nuestra posición más los videos de seguridad de mi domicilio donde muestra lo que en realidad pasó ese día en la cancha de fútbol, todo fue espontáneo, una pelea entre dos parejas, mi cuñado Jorge con su muer con Suárez y su mujer, no fue algo organizado como dice el fiscal, fue una simple pelea de barro como las muchas que hemos sufrido en Matadero. Otras fueron mucho más violentas con tiros y puñaladas pero nunca arrestaron a nadie.
El fiscal lo ha hecho personal y va a poner en peligro mi vida, la de mi familia siempre, solo porque estoy casada con un Valquinta. Mi esposo en su juventud cometió muchos errores y los pagó bien pagados y hoy con 45 años todavía sigue pagando ese monstruo que la sociedad dibuja solo está en sus cabezas.
Entendimos el mensaje a la perfección, mi esposo, haga lo que haga por la sociedad, nunca va a dejar de ser el “sapo Valquinta, una mochila que va a acompañarlo toda su vida. Por favor, alguien tiene que parar con este abuso judicial, alguien tiene que parar al fiscal, hemos hecho todo lo que dice la justicia, hemos hecho todo lo civilizado posible y no encontramos respuesta de la justicia, esta es la cuarta audiencia conciliatoria y nos siguen negando la libertad. Lo único que quieren es perjudicar a mi esposo usando el poder que le da la ley, lo sigue dejando en un domicilio fuera del barrio.
Le hizo poner una pulsera electrónica por amenazas con un control policial todos los días. Hace diez días yo y mis hijos estamos presos con mi esposo, nos ha causado daño psicológico a todo el grupo familiar. Mi esposo se convirtió en la primera persona en ser detenido por amenazas, el primero en ponerle una pulsera electrónica por amenazas, el primero en cumplir domiciliaria por amenazas y con control policial. Ya sabemos en quien confiar todos le tiene miedo al fiscal. Por favor que la justicia intervenga.
Jesica Rosignolo

