
La Municipalidad de Santa Rosa les informó que no pueden permanecer en el lugar y les dio tiempo hasta el viernes para elegir un nuevo espacio.
Ocho familias viven de la venta ambulante en el Hospital Lucio Molas. La flamante ordenanza que regula la actividad prohíbe la instalación frente a establecimientos de salud.
Ayer por la mañana inspectores municipales les comunicaron que debían reubicarse y les ofrecieron distintos puntos para hacerlo y que no pierdan la fuente de trabajo.
Al aparecer las autoridades de Santa Rosa, cuatro de los ocho se retiraron del lugar. El resto resiste la ordenanza vigente porque “este es un punto estratégico, si nos vamos de acá no vamos a vender lo mismo”, dijo uno de ellos a Plan B.
Esta gestión de Luciano di Nápoli sancionó una ordenanza que estableció el ordenamiento del espacio público para venderos ambulantes y reconoció una actividad que estaba prohibida. Desde esa regulación, tienen derecho a vender en la calle en los lugares habilitados y pagan un canon y monotributo.
Ninguna de estas exigencias se cumplen en el Hospital Lucio Molas, donde la venta ambulante etá prohibida por darse en el ingreso de un espacio público de salud.

