
Magullado por la derrota inesperada y la obligación de ganar, Massa comete errores que no alcanzaron a complicarlo a Zilliotto porque sabe a lo que juega. La Cámara de Comercio no pudo sacar ventajas. Di Nápoli, que sí y que no.
Por Javier Urban – En el año 2015, el oficialismo pampeano atravesó meses de incertidumbre hasta que el “Ningo” Oscar Jorge señaló con su dedo a Fabián Bruna como precandidato a gobernador e inmediatamente determinó, también, que el otro aspirante que en sus cercanías esperaba por su bendición para serlo, Raúl Ortíz, fuera el jefe de campaña de Bruna. Algo incomprensible, sobre todo desde lo humano. Porque más allá de cualquier intencionalidad, es lógico que a quien fue postergado en sus aspiraciones, le resulte imposible llevar adelante sus mejores esfuerzos para que quien lo postergó obtenga el cargo al que él se creía y le habían hecho creer, que debería ser suyo. Lo sabemos todos, Carlos Verna goleó a Bruna, se quedó con la candidatura y fue nuevamente gobernador.
Insólitamente, vaya saber qué iluminado o iluminada, decidió hacer con Wado de Pedro lo mismo que el “Ningo” hizo con su secretario de toda la vida, Ortiz. “Lo premió” con la jefatura de campaña de quien lo había desplazado, el candidato a presidente, Sergio Massa. ¿Con qué ánimo Wado podría conducir esa campaña? Naturalmente, después de las PASO a Wado lo desplazaron, pero para redoblar la apuesta, designaron a quien Massa superó en las primarias, a Juan Grabois como jefe de campaña. Insólito. Finalmente, en las últimas horas, parece que se dieron cuenta y después de que Grabois se corriera, Malena Galmarini se puso al frente de la campaña de su marido.

Claro que eso sólo ha sido una cuenta del rosario de errores del candidato oficialista que, en menos de 50 días, se jugará las esperanzas de quienes deseamos que un gobierno nacional y popular sea el que guíe los destinos de nuestra Patria.
En lugar de aplicar una medida no muy difícil de concretar como es la de retrotraer los precios de una canasta importante de alimentos, los de consumo popular como los cortes vacunos del cuarto delantero del animal: falda, aguja, carne picada y asado; y de medicamentos a antes de la devaluación, el día después de las PASO, Massa y su equipo armó un verdadero despelote, un lío extraordinario donde nadie sabe muy bien cómo hacer, cómo proceder y de repente va a tener que venir alguien, un par de contadores a explicarles a las familias, a los empleados o a las empresas cómo se procede ante toda esta serie de subsidios que se quieren dar.
Claramente tomaron el camino más tortuoso y lo único que lograron es que la gente ya no sólo esté mal por el aumento de precios, sino que se ponga mal porque les dijeron que quizás le iban a dar algo que realmente, ahora, no saben si van a obtener o no, ese algo. Definitivamente le complicaron aún más la vida a muchísima gente.
Insisto en que sí, después de seccionar las listas de las empresas más significativas, las que forman los precios, en productos «masivos», «selectivos» y «premium», disponía de una baja de precios en los de consumo masivo, el gobierno hubiera dado una señal potente para poner en marcha la esperanza en una nueva política económica que, de alguna manera diera un mensaje de ilusión en una próxima justicia distributiva. Hubiera sido una medida que, beneficiando a todos, beneficiaría a los sectores más necesitados de ese beneficio. Sin embargo, dispusieron de una suma fija para los empleados en blanco, sean públicos o privados y lo hicieron desde una posición de poder cada vez más a la baja, lo que originó la resistencia de varias provincias y de las asociaciones representativas de las empresas.
Sólo La Rioja, Mendoza, Chubut y Santiago del Estero pagarán el bono de 60 mil pesos a sus empleados públicos en dos cuotas, tal como lo dispuso Massa. Y tanto el presidente llamando a que “piensen en estos momentos electorales. Nosotros escuchamos a la gente y leemos lo que nos dicen. Por favor despertemos, yo entiendo el malestar que están viviendo. A ese malestar, con las medidas que Sergio (Massa) anunció el otro día estamos tratando de aplacarlo, de hacerlo más llevadero”, como Pablo Moyano desde la CGT decepcionado porque “no hay un respaldo político importante a las medidas de Massa”; salieron a reclamarle a los gobernadores el pago de ese bono.
Un bono al que cuestionaron tanto la Cámara de la Mediana Empresa como la Unión Industrial, que dicen que las paritarias son las que deben resolver las cuestiones salariales.
Y con ese panorama, otra vez, como cuando no pudo zafar de su lógica obligación de ungir un candidato único a diputado nacional, en nombre del consenso, por más que su deseo era dedicarse exclusivamente a gestionar y dejar que el voto de las y los peronistas pampeanos definiera a los candidatos para octubre; ya que con el resto de los gobernadores del PJ impusieron un candidato único a presidente por UP y tuvo, entonces, en la provincia, que desechar su aclamada horizontalidad que permitiría a quien quisiera presentarse en las PASO para definir al postulante a legislador; Sergio Ziliotto quedó atrapado en una encrucijada.

Más allá de que a ningún empleado/a pública le vendría mal engrosar sus bolsillos con las 60 lucas en cuestión, la enorme mayoría de ellos coinciden con el posicionamiento de la intersindical de empleados estatales que le reconocen a Ziliotto la cláusula gatillo mensual y la paritaria abierta que tienen con el gobierno; y no le cuestionan su decisión de no pagar el bono “de Massa”, pero le advierten que esperan uno para fin de año sin que sea descontado de futuros aumentos. Además, vienen de los beneficios que, como bancarizados, aprovecharon con la promo del mes de las infancias (11 cuotas más 40% de reintegro) y de los créditos del Banco de La Pampa que, a una taza increíble del 54%, repartió diez mil millones de pesos entre 25 mil solicitantes.
El tema pasa por los que quedaron afuera, los trabajadores formales no estatales, los no bancarizados y los trabajadores en negro o desocupados. Para estos últimos, rápido de reflejos, Ziliotto dispuso reforzar el programa alimentario provincial, que desde abril de 2022 creció casi un 250% y cubre a casi 19 mil personas, con 20 mil pesos más y también que, lo que se reciba de la coparticipación mal liquidada hace 16 años, unos 20 mil millones, sean destinados a la construcción de viviendas.

Pero la encrucijada, esta vez, a Ziliotto se le presentó con los empresarios del sector privado. Con razón -al igual que los gobiernos de Catamarca, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Misiones, Salta, San Juan, Santa Fe, santa Cruz y Tucumán, que sostienen que están en procesos de negociación paritaria y que la recomposición, el bono, estaría incluido en esas negociaciones-, decidió no pagar la suma dispuesta por Massa.
Ni lerdos ni perezosos, desde la Cámara de Comercio supusieron que no se les iba a obligar a tener que hacer ese pago extra si, la CAME decía que no era justo que lo pagaran y el gobierno provincial no lo pagaba.
Así, ignorando el rol social que les compete, que debería ser la de construir un futuro digno, con trabajo y producción, para los y las pampeanas, sin considerar, incluso, que el bono por Decreto de Necesidad y Urgencia se puede descontar en un 100% en el caso de las microempresas o en un 50% en el caso de las pequeñas empresas, por lo que no hay ningún impedimento económico para que se pueda abonar ya, con el salario de Agosto, de manera inmediata; insinuaron que no tendrían la obligación de pagarlo, “porque es contrario a las paritarias”, dejaron trascender.

Harto de generar “promos” para que incrementen las ventas, lanzar líneas de crédito para que se gasten en las empresas pampeanas, haber implementado el FoGoPam para facilitar garantías, anunciando incluso esta semana, que podrán obtener financiamiento para solventar sus capitales de trabajo y/o inversiones a través del Mercado de Capitales en operaciones como: descuento de cheques, pagarés bursátiles y obligaciones negociables; y aplicar la ley de incentivos fiscales desde el 2021, para que los empresarios paguen salarios y no impuestos, ley que generó $3.500 millones de rebaja de impuestos, que no es ni ahí la utilidad esperada…todas medidas orientadas a incrementar el consumo cuando se supo en la semana que en julio cayó un 1,6% en todo el país, pero sobre todo generar trabajo (2200 se crearon desde 2022) y fundamentalmente trabajos de calidad, con salarios que por lo menos sean dignos; Ziliotto habilitó al secretario de trabajo Marcelo Pedehontaáa para que saliera a cruzarlos.

“La dirigencia de la Cámara de Comercio de La Pampa desinforma y confunde a sus asociados, el pago de los 60 mil pesos no reemplaza a la paritaria, sino que por el contrario, viene a constituirse en un instrumento que, en el futuro, les permita desarrollarse con un grado de normalidad que mantenga la paz social. La CACIP reniega de la intervención del Estado, ahora ¿el Estado es bueno cuando financia las medidas para sostener el consumo y el nivel de actividad y es malo cuando interviene para mejorar la calidad de vida de los trabajadores?” dijo Pedehontá pegándole al chancho para que salte el dueño y al día siguiente lo tuvimos al vicepresidente de la Cámara de Comercio por radio, mentando malas interpretaciones y el compromiso a pagar el bono, “cuando tengamos claro cuándo y cómo hacerlo”. Aunque, sería de esperar que fueran un poco más allá de eso y dispusieran la incorporación de esa compensación como un aumento salarial general, es decir, de manera permanente.

Lo mismo podrían hacer los industriales pampeanos, beneficiados con el impuesto 0 para la transformación de la materia prima y el agregado de valor, porque el gobierno le da una importancia estratégica, según Ziliotto. La UNILPa, que reclama políticas públicas a largo plazo porque el camino de la industrialización es muy largo y que destaca que “en La Pampa a la industria se la escucha”, es de esperar que la industria escuche al gobernador y le dé mayor calidad, o sea cantidad, a lo que perciben sus asalariados.
Con las encuestas más recientes en la mano, que revelan que Milei subió a 38 puntos y Massa a 32 –Patricia Bullrich habría bajado a menos de 26-, no pareció muy oportuno que el intendente de Santa Rosa enviara al Concejo Deliberante un proyecto de suba de las tasas municipales en un 35%. Ningún manual de campaña lo aconsejaría.
El ruido fue estruendoso y obligó a que su secretaria plenipotenciaria, en este caso, habilitara, instara sería el término exacto, a la directora de rentas, a que saliera a decir que en realidad era todo lo contrario a lo que se había comunicado, o sea que los vecinos se verían exceptuados de pagar ese incremento del 35% que sí pagarían quienes hicieran trámites municipales.
Puede ser que se haya interpretado mal, no es el fuerte de la plenipotenciaria la comunicación, pero que en todos los medios estuviera durante todo un día, en medio de la campaña, que di Nápoli aumentaría las tasas porque “el contexto inflacionario actual, dificulta mantener el equilibrio financiero Municipal”, lo hace quedar a él haciendo la gran Margarita Stolbizer, “total yo ya gané” y, aunque lo desmintió al día siguiente, ocasiona el mismo daño que el “miente, miente, que algo queda”.

A propósito de di Nápoli, fue llamativo que retuiteara un tweet de La Cámpora, organización de la que hizo trascender que se había alejado cuando no consiguió el aval de su conducción para despojarla a Luchi Alonso de su franquicia, cuando también hizo trascender su enojo con Verna porque no contempló su demanda en la confección de listas a diputado nacional y su enojo con el gobernador por el mismo motivo y porque no promovió una ley de coparticipación a su medida…por todo eso es que, hizo trascender, armaría una agrupación interna propia para ir por la gobernación en 2027. Es curioso que ese armado venga tan demorado y que en el fin de semana retuiteara a La Cámpora. ¿Será que el que se va sin que lo echen vuelve sin que…?

