
El sábado por la noche Plan B Noticias anticipó que dos radicales manifestaron su intención de ser diputados nacionales y ninguno de ellos está en la lista de los esperables.
El dirigente radical, Pedro Salas, se refirió a la publicación de Plan B Noticias en sus redes sociales con un texto que lleva por título “CON LA ESPERANZA DE ESTAR EQUIVOCADO” y se pregunta por la confianza de los celestes (encabezados por Hipólito Altolaguirre), que aspiran a acordar con La Libertad Avanza aun cuando la Convención no lo permitió, por el candidato más votado en 2023 y por la abulia de los azules, que ponen en juego la banca de Marcela Coli.
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El sábado venció el plazo para presentar candidatos y candidatas a diputadas nacionales para los partidos que no hacen alianzas. Como el radicalismo no informó de manera oficial la conformación del frente, Ramio Passo, hijo del histórico dirigente radical, y Alexis Iturrioz, de las filas de Daniel Kroneberger, se anotaron para la carrera: el futuro de ambos está ligado a que el radicalismo solo se presente como lista 3.

Salas, señaló:
El radicalismo de La Pampa sorprendió al electorado con la presentación de dos ignotos precandidatos a Diputados Nacionales, con miras a la elección legislativa nacional del próximo mes de octubre. Ambos son los únicos que respondieron a la Convocatoria de la UCR a elecciones internas, que deben realizarse dentro de cada partido conforme a sus respectivas Cartas Orgánicas, en razón de la suspensión de las P.A.S.O. vigentes hasta la pasada elección nacional de 2023.
Los precandidatos presentados cuentan con lo primero que debe tener quien aspire a un cargo político por elección democrática: la decisión de querer ser.
Mientras el proceso de conformación de un Frente Electoral al que la UCR pudiera integrarse es aún una mera hipótesis, apenas una posibilidad, casi una fantasía en sus alcances y límites, según las preferencias individuales de cada dirigente, lo que resulta inexplicable es que las autoridades partidarias, los referentes de las líneas internas y las figuras de mayor peso político para ser candidatos por el radicalismo, hayan retaceado su participación y compromiso partidario ante esta Convocatoria interna, cuando el eventual Frente Electoral no está aún acordado.
La UCR está legítimamente habilitada para intentar la conformación de un Frente Electoral únicamente con los partidos con las que ya alguna vez hubiera integrado una alianza. Sin embargo, alguna voz de la dirigencia radical y también de la dirigencia negociadora del posible socio principal, insisten en la posibilidad de incorporar a fuerzas políticas con las que el radicalismo tiene una incompatibilidad ideológica absoluta. Esa renuncia a los principios políticos y a la doctrina histórica de la UCR se fundamenta únicamente en el pragmatismo de querer anticiparse a la conformación de un gran “frente antiperonista” que dispute el gobierno provincial en 2027.

Pero la elección legislativa nacional de 2025 es otro escenario. La UCR de La Pampa –dentro de un Frente o sola si ese Frente no se conformara- debería prepararse para conservar su única actual banca en el Congreso Nacional, ofreciéndole al electorado pampeano la alternativa de elegir una candidata o candidato que garantice una firme posición de control y oposición a un Gobierno Nacional autocrático, autoritario, discriminador y violento, y a sus políticas lesivas del federalismo, de la salud y la educación públicas, de desprotección a los sectores más vulnerables.
Resulta alarmante el exceso de confianza de la dirigencia partidaria en su capacidad de lograr la ingeniería electoral que permita una elección de tercios en octubre. También es reprochable la abulia de la línea interna a la que pertenece la Diputada Nacional que concluye su mandato, que merecería el apoyo y acompañamiento de sus correligionarios más cercanos para aspirar a su reelección. Finalmente, es estruendoso el silencio de quien parecía –a la luz de resultados electorales anteriores- el mejor candidato posible para afrontar una elección difícil.
Todo esto me preocupa y me duele, aunque nada me sorprende.
Solo espero que el tiempo me demuestre que estaba equivocado.

