
La medida, impulsada por las federaciones docentes. La huelga se llevará a cabo del 11 al 15 de agosto en todas las universidades nacionales. Es para visibilizar el descontento con la paritaria unilateral cerrada por el Gobierno.
En el marco el plan de lucha que se lleva adelante contra el ajuste del gobierno de Javier Milei en el sector, docentes y nodocentes universitarios decidieron realizar una serie de actividades, que comenzará el próximo lunes 11 con un paro nacional en todo el país.
En La Pampa, la Asociación de Docentes Universitarios se pliega a la medida y advierte por el desguace de la UNLPam y el deterioro de la calidad educativa y los salarios docentes.
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El paro fue definido por los plenarios de la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) y la Federación Argentina de Trabajadores de las Universidades Nacionales (FATUN), que en consonancia anunciaron la intensificación de su plan de lucha.
Santiago Audisio, vocero de la Asociación de Docentes Universitarios (ADU), confirmó al portal Infopico el cese total de actividades para la próxima semana y paros rotativos hasta septiembre. En una cruda descripción de la realidad del sector, aseguró que el 70% de los educadores tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza y alertó sobre una fuga masiva de profesionales.
Según detalló, la pérdida del poder adquisitivo docente desde la asunción del actual gobierno ronda el 40%.
La medida de fuerza comenzará con un cese total de actividades la próxima semana, del 11 al 15 de agosto. Posteriormente, a partir de la semana del 18 de agosto y hasta el 7 de septiembre, se llevarán a cabo paros rotatorios de 48 horas.
Audisio fue categórico al describir la emergencia salarial que atraviesa el sector. “El 70% de la docencia universitaria con pluriempleo, incluso dentro de la universidad, está cobrando un salario por debajo de la línea de pobreza y algunos incluso por debajo de la línea de indigencia, es decir, menos de 500 mil pesos”, afirmó.
Para ilustrar la precariedad, detalló un caso concreto: “Un ayudante de primera simple, que tiene siete u ocho años de antigüedad, está cobrando un salario de 210 mil pesos”. Si bien reconoció que históricamente es un cargo inicial, subrayó que hoy es imposible proyectar una vida con ese ingreso.
La pérdida de poder adquisitivo es alarmante. “Hemos perdido un 40% de nuestra capacidad adquisitiva real”, sentenció Audisio, y explicó que, desde la asunción del actual gobierno, la diferencia entre los aumentos unilaterales otorgados y la inflación acumulada roza el 100%.
El desguace de la universidad y la fuga de talentos
La crisis no es solo salarial. Los recortes presupuestarios también están ahogando el funcionamiento de las casas de altos estudios. “La situación de la universidad, como todo lo público que está haciendo el gobierno, es un desguace”, denunció el vocero de ADU.
Estos recortes impactan directamente en la capacidad operativa, afectando laboratorios y el mantenimiento de campos experimentales, cruciales para carreras como Agronomía y Ciencias Veterinarias en la UNLPam.
Una de las consecuencias más graves de esta política es la renuncia masiva de docentes. A nivel nacional, se estima que alrededor de 10.000 profesionales ya han abandonado sus puestos. Este éxodo representa una enorme pérdida de inversión en formación y desincentiva a las nuevas generaciones a seguir la carrera académica.
“Recuperar personas que han dejado el ámbito universitario en formación, si no se restituye lo salarial de inmediato, va a ser muy difícil restaurar este entramado de pérdida docente y de la calidad educativa”, advirtió Audisio. La salida de profesionales experimentados y su reemplazo por personal con menos trayectoria, inevitablemente, provoca una merma en la calidad de los contenidos y las evaluaciones. (Fuente: Info Gremiales – Infopico).

