
Es fenomenal la caída de la recaudación y la coparticipación se sigue achicando mes a mes. Pero esa contracción es deliberada, Milei quiere desfinanciar a las provincias. Cuatro espacios disputarán las próximas elecciones y en La Pampa, todos miran para todos lados.
(Por Javier Urban) La situación es dolorosamente inédita. Nunca la provincia de La Pampa ha sido tan perjudicada como lo es ahora, por este gobierno distópico que le ha hecho perder más de 22 mil millones de pesos en el primer trimestre de este año. En coparticipación, a La Pampa, el gobierno nacional, le envía más del 7 % menos, que el año pasado. En plata son 770 lucas per cápita, por pampeano o habitante de estas tierras para ser más preciso.

En una publicación sumamente didáctica de quien se podría decir es un potencial precandidato a gobernador por el peronismo, el senador Daniel “Pali” Bensusan, en el diario digital “La Política on Line”, sostiene que “la caída de la coparticipación no es un fenómeno aislado. Es la consecuencia directa de un proceso más amplio: la pérdida de dinamismo de la economía real. Los dos pilares de la masa coparticipable -IVA y Ganancias- dependen directamente del nivel de actividad. El primero está atado al consumo; el segundo, a la rentabilidad empresaria y al empleo formal. Cuando el consumo se retrae, el IVA cae. Cuando la actividad se desacelera, también lo hacen las utilidades y los ingresos gravados. El ajuste fiscal impulsado por el gobierno de Javier Milei, combinado con la contracción del gasto público, la pérdida del poder adquisitivo y el debilitamiento del crédito, impactó de lleno en el mercado interno. El resultado es visible: menor circulación económica y una recaudación que pierde capacidad en términos reales” e inmediatamente habla de las consecuencias ante semejante situación: “la caída de ingresos nacionales reduce la masa coparticipable, lo que se traduce en menores recursos para las provincias. Frente a ese escenario, muchas jurisdicciones ajustan su gasto o buscan financiamiento para sostener su funcionamiento” porque la retracción de la obra pública, la contención del gasto o las dificultades para sostener niveles salariales impactan sobre el empleo, el consumo y la actividad productiva, retroalimentan el ciclo que se repite: menos actividad implica menos recaudación, y el deterioro vuelve a empezar”. Clarito el Paly.
Pero en cada vuelta que ese ciclo da, va concentrando la riqueza en forma descomunal, y el gobierno hasta parece no detenerse ante el hecho evidente que es enorme la fracción de la población que trabaja sin poder consumir lo elemental.
Esto certifica que no hay un fenómeno que cayó del cielo, como un meteorito, que provocó todo esto; hay una decisión política que está dando sus frutos podridos.
Es que todo lo que está pasando, Milei lo había anunciado en su campaña presidencial. Te lo resumo corto: en su plataforma prometía reducir el gasto público a la mitad. Echar 1 millón y medio de empleados de todas las jurisdicciones. Sacarle a las provincias salud y educación. Que las provincias vivan del impuesto inmobiliario, patentes de autos e ingresos brutos, y eliminar la coparticipación federal. Y recordemos que hay provincias cuyo presupuesto depende casi en un 90% de la coparticipación federal.
La verdad, todos pensamos que el loco de la motosierra no iba a poder llevar adelante tal cual, todo lo que decía. Como eso de que “la reducción del gasto público, será concentrado fundamentalmente en el sobre-empleo estatal (…)El esfuerzo de las jurisdicciones locales deberá ser más intenso aún que el esfuerzo nacional, pues las jurisdicciones locales se han excedido en mayor medida.” Eso es lo que persigue, que las jurisdicciones provinciales tengan en su gobierno a un loco más loco que él en el uso de la motosierra. Y guarda, es a lo que está dispuesto Ravier.

En la nota que citábamos del Pali Bensusan, él destacaba que “La Pampa presenta hoy un esquema de administración ordenada, con equilibrio en sus cuentas y cero nivel de endeudamiento. Esa solidez le ha permitido sostener su funcionamiento sin recurrir a adelantos de coparticipación, evitando así endeudamientos” y que “el deudor es el Estado nacional, quien debe a La Pampa un monto superior a los $400.000 millones en diferentes conceptos, lo que nos permitiría contar con mayor alivio fiscal y al mismo tiempo generar mayor crecimiento para nuestra provincia”. Hasta ahí el Pali.
Ahora, no se trata siquiera de premios y castigos, que es lo que se le debería reclamar, desde La Pampa, si así lo fuera, no. En su plataforma, donde anunciaba que pretende eliminar la coparticipación, el energúmeno pendenciero decía: “cuando se puede gastar sin enfrentar el costo político de cobrarles a los propios votantes los impuestos correspondientes, el político local pierde todo incentivo para la moderación y la racionalidad en el gasto.” Eso quiere, insisto, que “el esfuerzo de las jurisdicciones locales sea más intenso aún que el esfuerzo nacional”, jetoneaba desde su plataforma electoral.
Más allá de que siempre es menester advertir que, sobre todo, hará falta no ser idiotas (del griego idiotés, aquel que se desentiende de los asuntos de la comunidad, el que vela por sus intereses particulares y cree que lo público no le afecta) como para caer en la falsa opción del malo por conocer en las próximas elecciones, en su nota del otro día, Bensusan advertía algo del falso discurso liberto.
En el marco de una caída del crédito al consumo, ya que la oferta se retrae porque la morosidad empieza a condicionar las decisiones de riesgo y ralentiza la baja de tasas hacia niveles compatibles con la inflación vigente. Y donde, al interior del financiamiento al consumo, las tarjetas de crédito mostraron la mayor caída en sus pagos, con un descenso de 1,7 por ciento; mientras que el cobro de las cuotas de los préstamos personales se contrajeron 0,7 por ciento por segundo mes consecutivo. En ese marco, el año pasado se reabrieron los créditos hipotecarios en varias entidades bancarias. Pero, aunque el 73% de la población tiene problemas habitacionales (que van desde hacinamiento, malas condiciones u hogares que alquilan pero desean acceder a una vivienda propia), los que accedieron, y fundamentalmente en el Banco Nación, a esos créditos hipotecarios altísimos son la casta política y judicial. O al menos eso es lo que muestra la plataforma del programador Andrés Snitcofsky, quien dio a conocer un ranking con los créditos más grandes otorgados a 1.440 funcionarios, legisladores (uno de ellos Martín Maquieyra) y jueces o fiscales. Los que accedieron a empréstitos con topes más altos son funcionarios de La Libertad Avanza o colaboracionistas políticos del Gobierno, en lo que fue la revelación escandalosa de la semana, esas que cada vez le saltan más seguidas a los libertos.
Y te decía, Bensusan reveló que para cubrir necesidades corrientes, las provincias solicitan adelantos de coparticipación con devolución e intereses. Y es ahí donde aparece la perversa política liberta: “esos anticipos se otorgan de manera selectiva y bajo condiciones financieras, lo que abre un debate sobre la equidad en la relación fiscal. El acceso a liquidez deja de ser automático y pasa a depender de decisiones del nivel central (como en los voluminosos créditos hipotecarios, agrego yo), lo que introduce un componente de discrecionalidad en un sistema que debería ser previsible. Y ¿hasta qué punto estos mecanismos condicionan el accionar de los legisladores nacionales de esas provincias, cuando el acceso a recursos queda sujeto a decisiones del Gobierno Nacional y a compromisos de devolución con interés?” pregunta el Pali.

El Toto desespera
Sobre la cuestión nacional, me parece que vale la pena comenzar por el ministro de hacienda, el Toto Caputo, que dijo lo suyo, la parte que le toca, en dos reuniones que mantuvo ante la cámara de supermercados y frente a economistas.
Frente a los supermarcadistas reconoció estar muy preocupado por la situación del consumo. Inmediatamente los CEOs de los super acomodaron sus sillas, entusiasmados, porque habían ido a escuchar eso y el tipo parecía estar dispuesto a sincerarse, a reconocer de una vez por todas la realidad. Pero Caputo les dijo que el consumo se cae por las altas tasas municipales y por la competencia del mercado informal. Ahí se miraron todos, el de Carrefour, el de Chango Más, el de Coto, el de Vea, el de Jumbo, el de Disco, el de La Anónima, porque no lo podían creer. ¿De qué hablaba este tipo?
Lógicamente, le plantearon que se les han venido abajo un 25% las ventas por unidades y que el gobierno no podía mirar para otro lado y empezar a hablar de tasas municipales, de competencia del mercado informal. Y ahí sacaron de una carpetita un último informe de una consultora que revelaba que las ventas en supermercados cayeron 6% en febrero, mientras que, en los comercios de proximidad, en los barriales, la caída es del 4. Y los empresarios no podían aceptar que esto tuviera que ver con tasas municipales que distorsionan el precio final. Que es ridículo decir eso. Pero si de ridiculeces hablaban, sobrepucho, Caputo les tiró otra, dijo que la economía está creciendo al 5% anualizada y que, si no hubiera guerra, estaríamos creciendo al 10%. Todo fue un reboleo de cifras a lo Milei que, lo único que muestra es la fragilidad política y económica que tiene este gobierno, a esta altura del 2026. La economía está estancada, el índice inflacionario se resiste a bajar y el deterioro de la sociedad es cada vez más visible.

Y el Toto, redobló la apuesta, se presentó en la bolsa de comercio de Rosario, habló ante economistas, y dijo que aquellos que proponen una devaluación del tipo de cambio, a él le dan ganas de cagarlos a patadas en el culo. “Tenemos que terminar de comernos el cuento, de que para ser competitivos hay que devaluar” dijo el ministro, reafirmando que entró en la onda discursiva de Milei que, cada vez que la agudiza, es porque está muy frágil. Y esa fragilidad está atada a la cercanía de la liquidación de la cosecha, porque cuando se terminen los dólares de la cosecha, se acabará todo. Ya no habrá nada más. No habrá salvataje, no habrá nada. Sobrevendrá, seguramente, la desesperación de sacar la guita de los colchones, y que venga cualquier narco a blanquear la guita en la Argentina, que será bienvenido, ante la falta de verdes.
Lo único interesante que Caputo dijo en la semana es que el país tiene la capacidad de crecer un 9 o 10% anual. Si es así, como es viable que sea, ha habido una intencionalidad política durante la gestión Milei para estancar el crecimiento, porque, según lo que reconoció Caputo, habiendo crecido durante los años libertarios sólo al 2 o 3 por ciento, los libertos nos están debiendo unos 25 puntos de crecimiento, porque no es que tomaron el poder ahora, ya llevan dos años y medio. Insisto en que coincido plenamente con lo que dijo Caputo. Argentina puede crecer al 9 o al 10%, pero con la política libertaria, obviamente no se va a crecer ni al 9, ni al 10, ni al 2, ni al 3, sino que se estará en permanente recesión, porque el plan en función en la Argentina tiene como objetivo que la Argentina sea más subdesarrollada de lo que es: sin industria, ni cine, ni ciencia. Para eso el ajuste brutal, pasando su motosierra por jubilaciones, universidades, salud y programas para personas discapacitadas.

Y es imposible que la economía crezca, si la principal consecuencia del ajuste fiscal es la baja de la “obra pública” que, como parte del ajuste en el gasto público social, resignó inversiones/gasto por 28,8 billones de pesos que, junto a otros “ahorros” por la austeridad y el ajuste, de casi 20 billones en planes sociales, de más de 19 billones en jubilaciones, de 12 billones en salarios estatales, por más de 11 billones y medio en recortes en subsidios a la energía, y de 8 billones en Educación, entre otros, hicieron que el Estado, desde que gobierna Milei, haya “ahorrado” por 116 billones de pesos, un equivalente cercano a 82.500 millones de dólares al tipo de cambio oficial, según un informe de los investigadores rosarinos de MATE. Como consecuencia de eso, el consumo masivo encadena meses en rojo. Febrero marcó un desplome mensual del 6,3%.
Los supermercados retrocedieron 6,3%, los autoservicios 6,4% y las farmacias 9,1%. No es un dato suelto. Es una secuencia. ¿De qué crecimiento nos puede hablar Caputo, no? Encima la maldita guerra disparó los precios de la energía. El petróleo y el gas más caros encarecen todo: el transporte, la industria, los alimentos. El shock se traslada a toda la economía mundial. Frente a eso, la respuesta es conocida: subir tasas para enfriar la demanda. La Argentina podría crecer al 9 o 10% anual, pero no será con estos tipos en el gobierno.
Millones y más millones fuera de la pobreza
Todo esto en medio de haber tirado sobre la mesa cifras de una pobreza mal medida, porque mal medida es la inflación, mal medida es la pobreza. Y en esa isla de la fantasía donde habita todo el gobierno liberto, todos los días hay cada vez menos pobres. Andaremos, según lo que va tirando Milei en cada aparición en la que habla de eso, en unos 16 / 17 millones de hombres y mujeres que fueron rescatados, por este gobierno, de la pobreza. En fin.
Pero, en efecto, el INDEC informó que, en el segundo semestre de 2025, la pobreza fue del 28,2% y la indigencia marcó un 6,3%, los datos más bajos para cada uno de los índices desde 2018.
Si el retroceso en el empleo registrado, los niveles escandalosos de endeudamiento familiar, la caída del consumo, el retroceso de la industria y el comercio, la pérdida de salarios en el sector registrado y el empleo público, hacen entrar en duda las afirmaciones sobre la baja de la pobreza, la respuesta de época es que, dicho indicador, se asienta en el gran crecimiento salarial que han tenido los que hacen changas, aquellos que trabajan en negro o los que sobreviven inventándose un ingreso cotidano. Nadie podría creer eso, pero el INDEC intervenido va a mentir hasta el último día, sin importar, por ejemplo, que en ese cálculo de pobreza se incluyeron por la ventana desde finales del 24, los ingresos de la AUH, de la tarjeta alimentar, del potenciar trabajo, de las pensiones no contributivas, para que, más o menos, el cálculo dé algo razonable, que al gobierno le dé una manito. Pero es una mentira atroz y, encima, ahora se le va a complicar.

Tengo que recordarte que son más de 6 millones los beneficiarios de planes con este gobierno que, aparentemente, era el gran enemigo de esa limosna comunista y con ella contiene la protesta social de la mano de 4 millones de AUH y más de 2 millones de la tarjeta alimentar. Pero, resulta que ahora eliminan “Volver al trabajo”, un programa con 900.000 beneficiarios y esto va a tener un efecto muy profundo en el consumo, se calcula que son 600 millones de dólares los que salen del circuito por año. Y hay que agregar que “Volver al trabajo” son 76.000 pesos por mes para cada uno de los 900.000 beneficiarios y, por supuesto, eso va a bolsillos sin capacidad de ahorro y que están esperando tener un poquitito de poder de compra. Y son, también, 600 millones de dólares por año que van a desaparecer del consumo y eso para una Argentina que tiene el consumo en caída libre y, por supuesto, sin ningún dato que los técnicos nos digan “no, pará, pará, porque ahora se va a recuperar”, es calamitoso. Y hay otros datos que también van generando que la manta de los planes sociales le vaya quedando corta al gobierno. La tarjeta alimentar y la AUH que nunca perdieron frente a la inflación ya no cubren ni la mitad de la canasta de alimentos básicos. En noviembre del 24 los planes cubrían el 74% de la canasta alimentaria. Y el mes pasado, del 74 bajaron al 39, ya cubren menos del 40% de la canasta alimentaria. ¿Y de la canasta total? Bueno, ahí es peor la cosa. En noviembre del 24 los planes cubrían un poco más del 30% de la canasta total y en este momento están cubriendo menos del 20 %. ¿A quién sacaste de la pobreza, Milei?

¿Cuatro sectores en pugna en elecciones que se adelantan?
Que haya habido una movilización de todas las fuerzas de seguridad al edificio Centinela en CABA, pidiendo aumento de salarios y algunas otras cosas como que no se permita lo mismo que sucedió con la obra social de las fuerzas armadas, con las obras sociales de las que dependen los agentes de las fuerzas de seguridad, es algo inédito y refleja la insondable crisis social que nos atraviesa. E incluso es más lacerante todavía porque refleja patéticamente que lo que ocurre cada miércoles, en el Congreso, es literalmente la lucha de pobres contra pobres, porque estos tipos uniformados son los que les van a pegar a los jubilados que reclaman por lo mismo.
Es evidente que los libertos casi que no tienen números positivos, con excepción de cómo se considera la baja inflacionaria comparada con la última parte del gobierno anterior, e incluso eso también va perdiéndose con lo que dará la inflación de marzo con los precios de los alimentos cada vez más alto. Ahora, en las franjas populares amplias, las encuestas, que recogen testimonios del tipo: “en definitiva no hay otra cosa que esto”, “habrá que esperar un tiempo más”, “no queda otra que aguantar”, “los otros eran peores”, “en una de esas, mejora” y cosas así, nos llevan a intuir que algo todavía queda de aquella conexión inédita que unió al energúmeno pendenciero con una fibra emocional de millones de argentinos. Pero está lejos de ser lo mismo que cuando emergió del submundo de los panelistas. En el mejor de los casos para Milei, en esa franja significativa de la población queda sólo resignación.

Y por eso apareció la versión que indica que la casa Rosada está evaluando, y muy fuerte, la posibilidad de adelantar los comicios de 2027, porque no quiere llegar a las elecciones en un escenario de mayor crisis. Saben que el desgaste todos los días es mayor, que es prácticamente imposible pensar en octubre, y hablan de adelantarlas para mayo del año que viene. No les será fácil, hay que derogar las PASO, modificar el código electoral, algunos lo consideran viable, otros inviable, para esto hay que abrir negociaciones muy rápido con los gobernadores dialoguistas y, seguramente, en esas negociaciones, las listas, las listas.
Y ahí está el huevo y no lo pise. Mirá, me animo a decir que, hoy por hoy, se vislumbran 4 opciones:
- Por un lado Milei. Con la pared a su derecha, con su hermana y los preferidos de su hermana, con su alianza vergonzante en el tejido de Estados Unidos e Israel, con el invento de sus cifras de pobreza, con su industricidio, con las pymes derrumbadas, con el dólar barato, bicicleta financiera, reprimarización de la economía y apuesta a los sectores que en ningún caso dinamizan mano de obra; con la única propuesta de concentración de la riqueza, sin resolver necesidades básicas y reemplazar toda explicación por el odio al otro, va a intentar la re-elección, porque si no, caen presos todos, porque todavía tienen poder, pero ya al día después lo tienen cada vez más cerca.
- También va a haber un centro de derecha racional que va a estar ocupada por sectores vinculados al PRO. Mauricio Macri ya dijo que «Somos el próximo paso» y en el cierre de su encuentro de reorganización del partido, la intendenta de Vicente López, Soledad Martínez, dijo «Tenemos claro el rumbo: para adelante, preparados para acompañar, pero también para reemplazar y ser los próximos. Sabemos cómo hacerlo. Nos han subestimado en otros momentos y volvimos más fuertes». De entre Galperin, Jorge Brito o el propio Macri, saldría el candidato.
- Serán peronistas los que se apropien del centro nacional, tal vez junto a los gobernadores de Provincias Unidas, que conformaron esa vía en las legislativas del año pasado pero, por sobre Maximiliano Pullaro, Gustavo Valdés, Carlos Sadir y Nacho Torres, va a imponerse un fuerte espacio del peronismo, sectores peronistas que jugaron con Macri y algunos jugadores que puedan venir de sectores no vinculados al peronismo. Los nombres fuertes en este eventual espacio son los de Sergio Uñac, Martín Llaryora y Gerardo Zamora.
- Y aparece la cuarta opción, que va a ser un Frente entre sectores del peronismo progresista en alianza con sectores más ligados al radicalismo progresista y a otras experiencias de gobernadores. Naturalmente es la ampliación del espacio “Movimiento al futuro” con Axel Kicillof como candidato a presidente.
La gran duda que emerge de ese panorama es qué va a hacer el kirchnerismo, ¿va a ocupar el centro peronista o va a ocupar el espacio con Kicillof?

En La Pampa miran para todos lados
Y por supuesto que esos armados nacionales afectan hacia abajo y acá, en La Pampa, ningún sector querrá quedarse sin una referencia nacional que traccione votos desde arriba, si finalmente las elecciones nacionales se adelantaran. Incluso la orfandad en la categoría superior nunca ha sido negocio, por más que las elecciones fueran desdobladas.
En el peronismo, una definición que implique alineamiento tras la opción peronista de centro o tras la progresista kicillofista, dividiría las aguas (otra vez) entre Carlos Verna y el actual gobernador, hoy encolumnado tras el ex mandatario.
Con ciertas idas y vueltas, con momentos de mayor acercamiento que en otros y, sobre todo, porque les ha tocado ser socios en la desgracia de nombre Milei, el gobernador Sergio Ziliotto ha tenido conductas que hacen suponer cierta identificación con Axel. Ambos, junto a Quintela (Ricardo, gobernador de La Rioja) e Insfran (Gildo, de Formosa) debieron soportar la durísima discriminación en el reparto de fondos que envía (porque debe hacerlo) la Nación a las provincias, porque ninguno de los 4 se ha mostrado tendiente a dejar las convicciones en su propia casa de gobierno, para obtener las migajas que el energúmeno pendenciero quiera enviarles en reconocimiento de esa traición. Todo eso haría suponer que, el “Ruso”, de ser quien definiera, se sumaría al armado del bonaerense, a quien Milei llama “el enano bolchevique”.

Mientras que, constituida una opción de centro dentro del peronismo, nadie lo imagina a Verna desechándola por ir a abrevar a las aguas del peronismo progresista. Es más, no son pocos los que suponen que una vez resuelta (¿un par de meses antes de fin de año, será?) la fórmula peronista en la provincia, será bastante más que un hombre de consulta para aquel armado centrista. Ahora, le tendrán que quitar a Juan Schiaretti de la vista, está claro que es poco lo que lo quiere.
Y ¿cómo y cuándo se resolverá lo de la fórmula peronista en la provincia? “Hay que masticar la ansiedad, pará, pará, falta mucho aunque tan poco falte” dicen en las cercanías del Barba, que ojea el panorama. “Pero tampoco te vayas a creer que no toma decisiones”, nos aclara el mismo informante. “A vos te parece que el gran adelanto que hiciera Fernanda (Alonso) la semana pasada ¿no fue conversado con él previamente? Que no te quepa la menor duda de eso. Y, además, ya la posicionó. Habló Fernanda, pero Verna dijo, muchachos ya está en la línea de largada”. Y sin que tenga que pedirle mucho, se explaya: “y con ese posicionamiento de la actual intendenta de Pico, que definitivamente será ex a fines del año que viene, deja abierta dos puertas. Por un lado, sugiriendo que podría pasar algo que nunca pasó (Verna está obsesionado con satisfacer la expectativa de “algo nuevo”), que el peronismo lleve candidata a gobernadora.
Y por otro, deja latente la posibilidad de que finalmente el vernismo vea que es la hora de ir por todo y consagrarla como su candidata a vice gobernadora”.

Pero “los votos deben llegar de donde sea” nos comenta otro “vernista” de años, que advierte que se necesita el mayor de los pragmatismos en esta hora. Y lo dice reafirmando que “el Barba” no deja de mirar para todos lados. Y lo que está viendo es un cisma en el PRO. Parece que los macristas están a punto de partirse entre los que irían detrás de LLA fortaleciendo la candidatura de Adrián Ravier (sobre todo porque se ilusionan con que, de ser electo, tendrá que llenar muchos ravioles en el organigrama de gobierno) y los que preferirían seguir en la Alianza con la UCR, porque en una buena negociación, a Martín Berhongaray mucho le podrían demandar para no dejarlo tirado. Y es en medio de esa división donde Verna imagina que el peronismo podría hacer un gran negocio, quedándose con muchos votos macristas, los que podría aportar la más empoderada de entre todos ellos, Marita Mac Allister, siendo su candidata (¡cómo olvidar que él la designó al frente del Tribunal de Cuentas!) a vice. Porque también sabe que con menos de eso no la puede tentar.
Y por ahora parecen ser infinitos los pétalos de la flor que deshoja Berhongaray. También él está mirando para todos lados. Ve la rodada cuesta abajo de Milei que tendría que estar arrastrando a Ravier, imagina así que de ninguna manera tendría que resignar, cuanto menos, una interna para definir al candidato. Pero mientras arduamente sigue intentando convencer a los intendentes de su propio palo para que desistan de reclamar una alianza sí o sí con los libertos (y el sí o sí, es “aunque tengamos que entregar la candidatura”), observa el panorama nacional donde los gobernadores radicales se dividen claramente. El mendocino Alfredo Cornejo y el chaqueño Leandro Zdero se plantan en que es la hora de confluir con los libertos; Pullaro, Valdés y Sadir no van por lo mismo, sobre todo porque temen que el partido quede subsumido por los libertos. Y si, “la desaparición del radicalismo no deja de estar latente en La Pampa, si LLA encabeza la opción electoral, gane o pierda eh” advierte un diputado boina blanca de dilata experiencia.
Pareciera que falta poco, pero es mucho lo que falta. O al revés.

