
El gremio de Peones de Taxi busca abrir una nueva etapa de diálogo con el Municipio de Santa Rosa luego de la movilización realizada para reclamar la aplicación de la ordenanza que regula a las plataformas de transporte. El secretario general del sindicato, José Boccalatte, planteó que el objetivo no es impedir el funcionamiento de las aplicaciones, sino garantizar que taxis, Uber y Didi estén sujetos a reglas similares, al tiempo que reclamó una mesa de diálogo para discutir también modificaciones a la normativa del servicio de taxis.
“Queremos que la aplicación empiece a trabajar exigiendo lo que dice la ordenanza de aplicaciones, pero a su vez también queremos seguir charlando, empezar a charlar en realidad, para reformar también la ordenanza de taxi”, sostuvo Boccalatte al periodista de Radio Kermés, Mauro Monteiro.
En ese sentido, el dirigente gremial insistió en la necesidad de recuperar el diálogo con las autoridades municipales. “Queremos que nos empiecen a llamar y que nos empiecen a charlar. Por lo menos, poder charlar con el intendente, con alguien, porque realmente hace años y meses que no podemos hablar con nadie de Transporte”, afirmó.
“Y hemos pasado notas, tanto el sindicato como la Cámara, y no hemos tenido respuesta. Ese es lo fundamental: el diálogo. Porque la verdad que no tenemos diálogo”, agregó.
Boccalatte consideró además que la movilización realizada por el sector fue determinante para que finalmente se pusiera en marcha la autoridad de aplicación de la normativa. “.Y si no hubiésemos hecho esta movilización, quizás la autoridad de aplicación que salió ayer no salía. Tendría que haber salido ya en enero y no nos explicamos el porqué”, sostuvo.
El secretario general de Peones de Taxi remarcó que el reclamo no apunta contra las plataformas. “No estamos en contra de la aplicación, quiero que quede bien en claro. Nosotros lo que queremos es que sea justo, tanto para los taxis como para ellos. Y no se está aplicando”, afirmó.
Al referirse al impacto de las aplicaciones sobre la actividad de los taxistas, Bocalatte estimó que la cantidad de viajes cayó alrededor de un 55%. “Con la llegada, casi un 55%. Antes del gobierno de Milei estábamos en 35 viajes por turno de 12 horas. Ahora estamos en 12 y 13 viajes. Y usando también aplicaciones”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que algunos taxistas también comenzaron a utilizar plataformas para intentar sostener sus ingresos. “Yo no estoy en contra de las aplicaciones porque hay taxistas que también usan las aplicaciones”, señaló.
Consultado sobre cuántos trabajadores del sector utilizan actualmente esas herramientas, respondió: “Hay algunos que sí las usan, porque se permite. Y bueno, ha bajado tanto el trabajo que también tienen que usar aplicaciones”.
Respecto del registro municipal recientemente anunciado para las aplicaciones, Bocalatte aclaró que los taxistas podrán inscribirse normalmente. “No. Él se va a poder registrar. El problema va a tener, más que problema, van a tener que cumplir con la ley”, sostuvo.
Y apuntó directamente a quienes trabajan mediante plataformas como Uber y Didi: “Como dice la ordenanza, son los que hacen Uber y Didi. Ese es el tema”.
Para el dirigente gremial, uno de los principales puntos de discusión pasa por las condiciones que deben cumplir quienes ofrecen el servicio mediante plataformas. “Ellos, bueno, están en contra de esta ley desde un principio. Porque la libertad trae todos estos problemas. Porque cualquiera puede poner un auto y no sabemos a veces hasta quién te lleva en el auto”, cuestionó.
Además, planteó otra discusión que deberá abordarse en los próximos meses: la antigüedad de los vehículos. “Uno de los temas principales que estamos también ahora, después de que ayer salió esto de la autoridad de aplicación, es ver que en diciembre se termina la antigüedad de los coches, tanto para los taxis como para los Uber y los Didi. Va a ser 10 años. Queremos charlarlo, queremos ver a ver qué se va a hacer, porque van a tener que tener antigüedad en el auto de 10 años”, agregó.
Finalmente, Boccalatte resumió el planteo del sindicato en la necesidad de establecer reglas comunes para todos los actores del transporte. “Taxista, Uber, todos cumplen las mismas reglas que el cliente define. Es la libertad de trabajo”.

