
La mamá de Lautaro Ruiz, el músico víctima de apremios ilegales en la Seccional Primera, señaló que “la policía tiene que aprender a trabajar con la comunidad y no tratar a las personas como delincuentes”
La denuncia por presuntos apremios ilegales contra efectivos de la Seccional Primera conmocionó a la familia de Lautaro Ruiz, quien aseguró que fue golpeado por policías luego de un episodio ocurrido el domingo por la noche en la Terminal de Ómnibus de Santa Rosa. Marcela Battaglia, su mamá, contó cómo vivieron las horas posteriores y cuestionó con dureza el accionar policial.
La mujer denunció que todavía no logra asimilar lo ocurrido y que junto al padre de Lautaro decidieron desde el primer momento avanzar con la denuncia. “La verdad es que no termino de digerirlo. Siento que estoy en una pesadilla, que me voy a despertar y que esto no pasó”, expresó al periodista Daniel Lucchelli.
La madre dijo que nunca imaginó atravesar una situación semejante. “Uno siempre se solidariza con situaciones que ve, que escucha, y nunca te parece que te va a pasar a vos hasta que te pasa. Desde el primer minuto tuvimos el convencimiento con el papá de Lautaro, con el Negro, de denunciar esto. No puede ser la brutalidad con la que actuaron”, sostuvo.
Según relató, el conflicto comenzó en la Terminal de Ómnibus, donde Lautaro y otro joven tenían sus instrumentos y se produjo una discusión con choferes de la empresa Plumar. “Era una cosa, un tema menor, para el cual la policía tenía que llegar a interceder y encontrar una solución. Parecía que no se llegaba a un acuerdo entre los choferes y mi hijo y otro muchacho que tenían sus instrumentos. Lejos de aportar una solución, la policía llegó con una agresión, con una violencia tremenda”, afirmó.
Battaglia contó que Lautaro vive en La Plata, donde trabaja como luthier y profesor de música, y que había regresado a Santa Rosa para compartir el cumpleaños de su madre. “El sábado estuve con mi familia y amigos celebrando mi cumpleaños, que había sido hacía muy poquitos días. Fue un día hermoso y después, de una enorme alegría, pasamos a esta enorme tragedia. Nos ha dado vuelta la vida”, relató.
Sobre lo ocurrido después del episodio en la Terminal, explicó que Lautaro intentó retirarse del lugar. “Él empieza a decirle a la policía: ‘Bueno, me voy a mi casa’. Ya estaba muy nervioso. Lautaro tiene un tratamiento por trastornos de ansiedad y realmente la situación lo desbordó. Lo único que quería hacer era salir y se fue corriendo”, contó.
La mujer aseguró que el joven fue perseguido y alcanzado: “Ahí recibe la primera golpiza. Lo llevan a la comisaría y lo siguen golpeando”, denunció.
Battaglia relató que, mientras tanto, junto a su esposo se dirigieron a la Seccional Primera. “Nos dijeron que sí, que estaba ahí. Cuando preguntamos, nos dijeron que estaba incomunicado. Ante un comentario sobre si le habían pegado, la oficial nos dijo: ‘No, no es nuestra forma de trabajar’. Nos dijeron que iba a estar unas horas más y después se iba a su casa”, recordó.
La madre señaló que regresaron a su vivienda para esperar a Lautaro, pero el joven no aparecía. “Volvimos a casa lo antes posible para ver si Lautaro había llegado efectivamente y acá no estaba. Entonces fuimos a la Policía porque supusimos que lo habían interceptado, pero nunca, jamás, se me cruzó por la cabeza semejante situación”, afirmó.
Finalmente, Lautaro llegó a su casa alrededor de las 2:30 de la madrugada. “Apareció destrozado. Tenía la ropa toda rota, la campera y el pantalón inutilizados. La ropa es lo de menos. Estaba quebrado psicológicamente”, describió.
Battaglia destacó que, pese a los golpes, su hijo no sufrió fracturas ni lesiones oculares. “Gracias a Dios no tuvo secuelas físicas de fracturas. Sus ojos están bien. El oculista lo revisó, le hizo fondo de ojos. En el Evita lo atendieron porque lo llevó la Policía y después nosotros lo llevamos al Favaloro, donde nos atendieron excelente”, explicó.
Actualmente, señaló, Lautaro se encuentra mejor desde el punto de vista físico, aunque continúa afectado emocionalmente. “Ahora está mejor, los dolores ya han ido mermando, pero psicológicamente está muy afectado”, manifestó.
La mujer también cuestionó la atención inicial que recibió su hijo en el sistema de salud. “La médica de guardia explicó que lo atendió, le hicieron un par de radiografías y le pusieron un inyectable para calmar el dolor, pero que la denuncia la teníamos que hacer nosotros”, relató.
En ese sentido, planteó la necesidad de revisar los protocolos frente a situaciones de este tipo. “Pensábamos que quizás el sistema de salud tiene que tener algún protocolo cuando un joven llega en estas condiciones a la guardia. La palabra de la Policía es la que se cree, la que tiene veracidad, y no siempre es así”, sostuvo.
“La víctima en este momento es Lautaro. Mi hijo es una víctima del abuso policial, y eso no puede ocurrir. La Policía está para acompañarnos y para cuidarnos”, remarcó.
Marcela Battaglia, mamá de Lautaro Ruiz, afirmó que la policía “tiene que seguir apostando a la formación y a la capacitación. Tiene que aprender a reconocer la diversidad, las dificultades de una persona y especialmente, trabajar para la comunidad, y no tratar a las personas como un delincuente. Ni siquiera un delincuente se merece que lo golpeen de esa manera”.
La mamá de Lautaro también agradeció el acompañamiento recibido durante estos días. “Quiero agradecer el apoyo y el cariño que hemos recibido de amigos, de la gente de Santa Rosa y de la comunidad. Esto ha trascendido a la Nación, a músicos, colegas de Lautaro, amigos de La Plata, de todo el país e incluso de otros países que lo han saludado para acompañarlo y apoyarlo”, concluyó.

