
En un contexto donde el deterioro de las finanzas familiares obliga a más del 30% de la población a atrasarse con sus pagos en la mitad de las provincias argentinas, La Pampa se posiciona como un oasis. Con apenas el 20,4% de sus deudores en mora, es la segunda jurisdicción con mejor desempeño del país, muy por debajo del promedio nacional (26,6%) y lejos de los números críticos de La Rioja, San Juan y Catamarca.
El deterioro de la situación financiera de las familias se extiende por todo el país, pero la última radiografía del mercado crediticio muestra una polarización profunda. Mientras que en algunas provincias más de un tercio de la población afronta atrasos en el pago de sus créditos personales o tarjetas, La Pampa se destaca como el distrito con la segunda menor tasa de morosidad de Argentina, solo superada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Según un informe elaborado por EcoGo junto con la Universidad Austral correspondiente a julio, replicado en el diario Clarín, el promedio nacional de deudores en mora llegó al 26,6% (0,3 puntos más que en junio y 8,3 puntos por encima de un año atrás). Sin embargo, La Pampa se ubica muy por debajo de ese promedio, con un 20,4% de sus deudores con al menos un saldo irregular.
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La buena performance pampeana contrasta drásticamente con la situación que atraviesan las provincias del norte y el extremo sur. La Rioja presenta la situación más crítica del país, con el 36,5% de sus deudores en mora. Le siguen un conglomerado de provincias con números alarmantes: San Juan (35,6%), Catamarca (35,5%), San Luis (34,7%), Chaco (33,8%) y Tucumán (33,3%). También superan ampliamente a La Pampa distritos como Corrientes (31,8%), Formosa (31,6%), Santiago del Estero (31,2%), Salta (31,1%), Santa Cruz (30,9%) y Misiones (30,6%). De hecho, 12 de las 24 jurisdicciones tienen al menos al 30% de sus deudores atrasados.
En el otro extremo de la tabla, las jurisdicciones que mejor transitan el escenario complejo son CABA (15,4%) y La Pampa (20,4%). Detrás de la provincia pampeana se ubican Santa Fe (23,1%); Neuquén (23,6%); Entre Ríos (24,3%); Río Negro (25%) y Córdoba (25,2%).
Este declive en la capacidad de pago sucede mientras, en simultáneo, el financiamiento vía préstamos y tarjetas pierde fuerza a nivel nacional. El crédito a personas alcanzó en julio los $99,4 billones a precios de ese mes y cayó 0,7% en términos reales respecto de junio, aunque todavía se mantenía 4,7% por encima del nivel de un año atrás.
Deuda por monto y el impacto de las fintech
La otra manera de medir el problema de la deuda es observar el monto atrasado en relación con el total prestado, más allá de la cantidad de personas morosas. A nivel nacional, ese indicador llegó al 18%, 0,5 puntos más que en junio y 10,3 puntos por encima de julio del año pasado. Las consultoras destacan que se trató del aumento mensual consecutivo número 21, marcando una tendencia sostenida que, si bien golpea con menos dureza a La Pampa en cantidad de deudores, forma parte de un escenario macroeconómico general.
Al desagregar el promedio, se evidencian diferencias claras entre bancos tradicionales y entidades no bancarias. Si bien los bancos tienen más peso en el total prestado, los porcentajes de morosidad son mucho más altos en el grupo de entidades que contemplan a fintech, billeteras, cadenas comerciales y cooperativas.
Según el mismo trabajo, la mora por monto entre esos proveedores no financieros de crédito (PNFC) alcanza el 31,3%, frente al 15,8% del sistema financiero general. Los PNFC concentran apenas el 14,6% del crédito relevado, pero acumulan un deterioro mucho mayor de sus carteras.
Otro informe de EcoGo centrado específicamente en el crédito no bancario calculó una irregularidad del 29,5% en estas carteras, lo que representa una tasa cuatro veces más alta que entre los bancos tradicionales. Además, se estimó que el 13,8% de esas carteras ya está clasificado como irrecuperable por superar el año completo de atraso.
El deterioro acumulado en este segmento es fuerte: en noviembre de 2024 la irregularidad era de 6,5%, mientras que en julio de este año escaló al 29,5%. En el mismo lapso, la proporción de la cartera considerada normal cayó del 89,8% al 66,6%.

