
La canciller alemana ha vuelto a ganar las elecciones con un 33,5% de los votos, pero la ultraderechista Alternativa para Alemania se ha convertido en la tercera fuerza del país, con un 13% de los votos. La extrema derecha entra por primera vez en el Bundestag desde la Segunda Guerra Mundial.
La canciller alemana Ángela Merkel celebró este domingo «el encargo de formar gobierno» que recibió en las urnas, pero reconoció que su partido conservador esperaba «un resultado un poco mejor», luego que las proyecciones iniciales le dieran la primera minoría del parlamento federal con un 33,5%, lejos de la mayoría que necesita para gobernar sola.
Según la proyección hecha por la televisión pública ZDF, Alternativa para Alemania (AfD), la principal fuerza de ultraderecha alemana que propone un programa abiertamente xenófobo y antimigratorio, quedó tercera con un 13% de los votos. Esto significa que por primera vez una fuerza de extrema derecha ingresará al parlamento federal desde 1961.
Por un lado para Merkel, los socialdemócratas, sus socios en el primer y tercer mandato, ya anunciaron este domingo que no volverán a formar coalición con Merkel y que, dado que quedaron segundos con un 21% de los votos, pasarán a liderar la oposición. Este anuncio parece responder a una estrategia para evitar que la extrema derecha, que quedó tercera con un 13% de los votos, no se convierta en la principal fuerza de la oposición, un rol con peso institucional en el parlamento federal alemán.
Por otro lado, a Merkel no le alcanzará una alianza sólo con sus socios liberales del FDP, con lo que compartió gobierno entre 2009 y 2013. Esta fuerza quedó cuarta con un 10%, siempre según las primeras proyecciones no oficiales. Por lo tanto, y dado que la canciller ya descartó en campaña una alianza con La Izquierda o con la extrema derecha, su única opción para formar una coalición con mayoría en el parlamento es unirse con los liberales y también con Los Verdes, una coalición con una amplitud ideológica hasta ahora inédita.

