{"id":494051,"date":"2026-03-24T07:07:09","date_gmt":"2026-03-24T10:07:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/?p=494051"},"modified":"2026-03-24T08:22:25","modified_gmt":"2026-03-24T11:22:25","slug":"con-letra-propia-textos-reunidos-a-50-anos-del-golpe-civico-militar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/2026\/03\/24\/con-letra-propia-textos-reunidos-a-50-anos-del-golpe-civico-militar\/","title":{"rendered":"Con letra propia: textos reunidos a 50 a\u00f1os del Golpe C\u00edvico-Militar"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-494066\" src=\"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos.jpg 1024w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos-585x390.jpg 585w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos-263x175.jpg 263w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>El 24 de marzo se conmemora el 50\u00b0 aniversario del golpe c\u00edvico-militar de 1976, cuando -en representaci\u00f3n del estado argentino- se cometieron delitos de lesa humanidad y secuestraron a hombres y mujeres, para trasladarlos a centros clandestinos de represi\u00f3n donde fueron torturados y asesinados.<\/p>\n<p>Escrib\u00ed varios textos que dan cuenta de aquellos a\u00f1os. Comparto algunos.<\/p>\n<p><strong>El d\u00eda que nunca termin\u00f3 de encajar<\/strong><\/p>\n<p>Abri\u00f3 los ojos. No necesit\u00f3 mirar las manecillas fosforescentes para saber la hora. Solt\u00f3 las im\u00e1genes del sue\u00f1o y se tom\u00f3 unos minutos, habitu\u00e1ndose a la oscuridad, hasta que fue necesario levantarse. Despacio. Para no marearse.<\/p>\n<p>El espejo del ba\u00f1o le devolvi\u00f3 las arrugas y los ojos oscuros, intensos. Todav\u00eda.<\/p>\n<p>En la cocina, el primer hervor del agua termin\u00f3 por despabilarla, se dej\u00f3 embriagar por el aroma del caf\u00e9 en saquitos.<\/p>\n<p><em>No vayas a trabajar<\/em>, record\u00f3.<\/p>\n<p>Su negativa. \u00abPor qu\u00e9 no, si no hice nada malo\u00bb.<\/p>\n<p>Aquel d\u00eda nunca termin\u00f3 de encajar ni languideci\u00f3 con las ocupaciones cotidianas, las que dan alg\u00fan sentido y tranquilidad. Y supo que algo andaba mal cuando \u00e9l no regres\u00f3 a casa. En la radio, voces \u00e1speras<em>, el pa\u00eds bajo el control operativo de las Fuerzas Armadas.<\/em><\/p>\n<p>Los primeros llamados a los compa\u00f1eros de trabajo. Nadie sab\u00eda nada en la f\u00e1brica, convenientemente custodiada por soldados y un carro de asalto. La denuncia policial, la artera esperanza de que regresar\u00eda, el inicio de la espera y la b\u00fasqueda, el velo del no te met\u00e1s, la incertidumbre.<\/p>\n<p>Fueron a\u00f1os que prefiere no recordar y en los que sobrevivi\u00f3 gracias al barrio, al recuerdo de Beto, que los empuj\u00f3 a organizarse para reclamar por cloacas y agua, la garita del \u00f3mnibus.<\/p>\n<p>Un d\u00eda el velo se rasg\u00f3 y supo del secuestro de delegados y delegadas, reconstruy\u00f3 su historia particular en el dolor colectivo. Y se reconoci\u00f3 en otras olvidadas. Fue natural reclamar en la calle. Desde entonces.<\/p>\n<p>En la radio, voces de conmemoraci\u00f3n y actos en todo el pa\u00eds. Alguien pide una canci\u00f3n. Ella se mira las arrugas<em>. Desparramando fe, las Madres del amor.<\/em><\/p>\n<p>Mensaje de hija que no hab\u00eda visto, emojis con muchos corazones, el \u00abdescans\u00e1\u00bb de todas las noches. \u00abTe paso a buscar a las seis\u00bb. Asinti\u00f3, como si ella pudiera verla y se dej\u00f3 arropar por el olor a pan tostado, Beto, su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Anuncian buen tiempo para la tarde.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s importantes -al menos en extensi\u00f3n- es la novela \u00abEl porvenir es una ilusi\u00f3n\u00bb, editada por <a href=\"https:\/\/colisionlibros.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Colisi\u00f3n Libros,<\/strong><\/a> una historia de amistad en tiempos turbulentos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-494068\" src=\"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-porvenir.jpeg\" alt=\"\" width=\"653\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-porvenir.jpeg 653w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-porvenir-196x300.jpeg 196w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/el-porvenir-585x896.jpeg 585w\" sizes=\"(max-width: 653px) 100vw, 653px\" \/><\/p>\n<p><strong>Transcribo el cap\u00edtulo 1<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hoy<\/strong><\/p>\n<p>La noticia no me sorprendi\u00f3, como si s\u00f3lo fuera cuesti\u00f3n de tiempo para que la certeza tomara cuerpo y no naufragara en las traiciones de la esperanza. Sal\u00ed al patio y me refugi\u00e9 unos instantes bajo el parral. Algunos rayos de sol se colaban entre las hojas y anunciaban la dureza de un verano diferente.<\/p>\n<p>Una de mis hijas \u2013la que no conoci\u00f3 Mart\u00edn\u2013 luchaba por atarle el pelo a una de sus mu\u00f1ecas mientras la embadurnaba con barro. \u201cEs crema para la cara, pap\u00e1\u201d, se ataj\u00f3 ante mi vistazo indisimulado.<\/p>\n<p>El Negro odiaba el calor. Aseguraba que era para burgueses venidos a menos y oficinistas p\u00e1lidos, ansiosos por hacinarse en playas atiborradas de turistas. Su recuerdo es como esas huellas de nuestro cuerpo que coinciden con los secretos de la memoria. Est\u00e1n ah\u00ed y tienen su historia, sus confidencias, sus humores. Est\u00e1n ah\u00ed para demostrarnos que estamos vivos.<\/p>\n<p>En los d\u00edas leves ten\u00eda la esperanza de que mi amigo viviera en alg\u00fan pa\u00eds europeo (siempre pens\u00e9 que pod\u00eda ser escandinavo) y que se negaba a volver a casa por resentimiento, amargura o demasiada melancol\u00eda.<\/p>\n<p>En los d\u00edas espesos, su ausencia her\u00eda el alma.<\/p>\n<p>Como hoy.<\/p>\n<p>Todav\u00eda conservo sus cartas. Una de las \u00faltimas, fechada en diciembre de 1978, lamentaba el triunfo de Argentina en el Mundial. Sin embargo yo pod\u00eda leer entre l\u00edneas \u2014porque para eso son los amigos\u2014 que todav\u00eda ten\u00eda la confianza suficiente para iniciar el camino de regreso.<\/p>\n<p>En cada sobre de remitentes falsos como Calle de la Buena Vida o el Libertador de Am\u00e9rica, hab\u00eda un p\u00e1rrafo para nosotros, Flores, y aquel breve paso por La Colonia. Todo camuflado con frases como \u201cno puedo olvidar el aroma del perfume que ten\u00edas aquella tarde\u201d o \u201cno descuides a mi jard\u00edn rechoncho, espero que no se haya llenado de cardos rusos\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s de una vez estuve tentado de contarle que mi versi\u00f3n de consignatario de hacienda se hab\u00eda ido al diablo, pero me contuve. O que pas\u00e9 varios meses en la c\u00e1rcel \u201cpor las dudas\u201d. Mi tiempo a la sombra acab\u00f3 con mi negocio y confirm\u00f3 la intuici\u00f3n de que las botas de cuero, ponchos caros y cuchillos de plata no congenian con los que cuestionan el orden impuesto. Y darle una mano al Negro fue una afrenta que no me perdonaron.<\/p>\n<p>Fueron tiempos duros. Subsistimos gracias a la resistencia sublime de Claudia, que siempre se las ingeni\u00f3 para traer un pedazo de pan a la mesa. Algunos ahorros, bisuter\u00eda, venta de cosm\u00e9ticos y otras baratijas lograron capear el temporal. Transcurr\u00eda el a\u00f1o 1983 cuando Alfons\u00edn aseguraba que con la democracia se come, se educa, se vive y la tormenta pareci\u00f3 alejarse del horizonte.<\/p>\n<p>Creo que esos a\u00f1os sirvieron para despedirme de los mandamientos familiares. No porque fueran una carga sino porque cada uno debe transitar su propia senda y la m\u00eda parece surcada por libros, citas y alumnos a los que trato de contagiar mi entusiasmo por las palabras, con su mir\u00edada de versos y relatos.<\/p>\n<p>Acaso como \u00e9ste, que subyace mientras la vida pasa y reclama por saldar una deuda pendiente, deuda que no tiene que ver con el dinero sino con nuestra piel, habitada por sue\u00f1os, miserias o lealtades. Como la vida misma.<\/p>\n<p>Y si fuera posible reducir nuestra historia a varios relatos, uno de ellos estar\u00eda atravesado por llamadas telef\u00f3nicas: una que recib\u00ed de Flores pregunt\u00e1ndome por el Negro y otra que le devolv\u00ed al mes siguiente pese al miedo y la incertidumbre.<\/p>\n<p>Cuando colgu\u00e9 el tel\u00e9fono, aquel 29 de junio de 1976, supe que hab\u00eda cruzado una l\u00ednea. Pero no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Ignoro si el interventor de La Colonia me confes\u00f3 el operativo porque sospechaba de m\u00ed o porque simplemente ten\u00eda que cont\u00e1rselo a alguien. Era una rata, un servil con el poder que disfrutaba muy bien de su rol social.<\/p>\n<p>Lo cierto es que su soberbia me permiti\u00f3 saber que iban de nuevo tras mi amigo y mi advertencia no sorprendi\u00f3 a Flores. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 lo hace?\u201d, pregunt\u00f3. \u201cPor la misma raz\u00f3n que usted\u201d, creo que contest\u00e9. Despu\u00e9s los d\u00edas se tornaron cenicientos y fueron cubiertos con un velo tenue y solidario, acorde con un invierno que parec\u00eda interminable.<\/p>\n<p>Me encontraba en prisi\u00f3n cuando el comisario me cont\u00f3 que los grupos de tareas hab\u00edan arrasado mi casa e incendiado mi biblioteca. Los pormenores de la huida del Negro los tuve cuando recib\u00ed su primera carta desde Brasil. Simulaba ser un primo de Claudia que llevaba tiempo sin escribirnos y recordaba una lejana visita a La Colonia.<\/p>\n<p>Yo hab\u00eda recuperado la libertad hac\u00eda poco tiempo y la noticia fue un alivio para nosotros. Intu\u00ed que Flores me deb\u00eda una explicaci\u00f3n y fui a verlo. El hombre ya viv\u00eda en la ciudad y soportaba el desprecio de sus camaradas, quienes lo consideraban un in\u00fatil, un perdedor derrotado por el whisky, confinado a pudrirse en oficinas sofocantes.<\/p>\n<p>El comisario me cit\u00f3 un d\u00eda en su casa; la del barrio policial, la que continuaba sin Leonor pero recib\u00eda las visitas domingueras de su hijo. Su jard\u00edn abandonado contrastaba con las rejas nuevas y el c\u00e9sped reluciente de las casas vecinas. Era un paria entre sus pares, el diferente de la manada, el disconforme que disfrutaba de su rol dentro de una instituci\u00f3n r\u00edgida.<\/p>\n<p>All\u00ed me cont\u00f3 que la idea hab\u00eda sido suya. Que no lo hab\u00edan planeado pero Ram\u00edrez hab\u00eda facilitado las cosas. Tambi\u00e9n que Mart\u00edn estuvo escondido en el caldenal, hasta que lleg\u00f3 la ayuda. No me lo confes\u00f3, pero creo que se alegr\u00f3 cuando le mostr\u00e9 la carta recibida. \u201cMant\u00e9ngame al tanto\u201d, desliz\u00f3.<\/p>\n<p>Es curioso el v\u00ednculo que puede formarse entre dos hombres. Nunca nos frecuentamos pero siempre nos tuvimos presentes, como aquella vez que apareci\u00f3 en casa, me dej\u00f3 mi ejemplar de \u201cLa Il\u00edada\u201d y un cuaderno con anotaciones de Mart\u00edn, de su exilio interior. \u201cLo encontr\u00e9 cuando hac\u00eda el bolso\u201d, agreg\u00f3 luego de confirmarme que La Colonia hab\u00eda sido abandonada tras el cierre del destacamento policial.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s por eso, porque no puedo explicarlo o porque simplemente debo mantenerlo al tanto, es que vine a verlo y estamos frente a frente, en su oficina de detective privado que huele a misterio rancio y rincones h\u00famedos, a perfume barato y maridos enga\u00f1ados.<\/p>\n<p>\u2014P\u00e1gina 3, nacionales, arriba a la derecha \u2014dije.<\/p>\n<p>Reley\u00f3 la nota un par de veces y tir\u00f3 el diario sobre la mesa ratona. \u2014\u00bfAhora qu\u00e9 hacemos?\u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Le mostr\u00e9 mi bolso de viaje.<\/p>\n<p>\u2014Me voy a La Colonia, \u00bfquiere venir?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor cu\u00e1nto tiempo?<\/p>\n<p>\u2014El necesario. Necesito contar esta historia y los detalles est\u00e1n all\u00e1.<\/p>\n<p>Flores me mir\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 loco Leandro. D\u00e9me unos minutos que junto unas cosas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Otro fragmento:<\/strong><\/p>\n<p>Era cerca de la medianoche cuando un aguacero impensado se desplom\u00f3 sobre el despojo de Colonia El Porvenir y la iglesia devel\u00f3 todas sus goteras. Una raz\u00f3n m\u00e1s para largarnos cuanto antes de este caser\u00edo al que parece no agradarle nuestra visita. S\u00e9 que es una jugarreta de mi imaginaci\u00f3n y que no es posible, pero ayer vi a la vieja Luc\u00eda. Llevaba un gato siam\u00e9s en su regazo y se dirig\u00eda al consultorio del doctor Vitali, como todas las ma\u00f1anas. No le dije nada a Flores, pero me hice una escapada hasta el cementerio. Su pante\u00f3n estaba abierto. No me anim\u00e9 a entrar.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s hay que dejar los espectros en el pasado. Quiz\u00e1s no era tan buena idea esto de recordar a Mart\u00edn y avivar fantasmas. O a lo mejor es el momento ideal despu\u00e9s de los indultos presidenciales y un plan econ\u00f3mico parecido al de Mart\u00ednez de Hoz pero aplicado a comienzos de los noventa.<\/p>\n<p>Traje conmigo el cuaderno de anotaciones del Negro, sus dudas ante una lucha que, intuyo, sent\u00eda en retroceso desde que Montoneros pas\u00f3 a la clandestinidad y las acciones militaristas estuvieran a la orden del d\u00eda. \u201cCuando vos confi\u00e1s en un compa\u00f1ero, cuando tu vida depende de una cita diaria no te hac\u00e9s tantas preguntas\u201d, escribi\u00f3 en uno de los m\u00e1rgenes.<\/p>\n<p>Sonr\u00edo. Esa respuesta es para m\u00ed. Es f\u00e1cil reflexionar sobre los hechos unos quince a\u00f1os despu\u00e9s. Supongo que por eso le dej\u00f3 el cuaderno a Flores, a sabiendas que \u00e9ste me lo alcanzar\u00eda alguna vez y entablar\u00edamos este di\u00e1logo sobre la historia que, al fin y al cabo, es un di\u00e1logo sobre nosotros y nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Pavada de frase. Grandilocuente y jactanciosa. Estoy seguro que Mart\u00edn se hubiera muerto de risa, aunque era consciente que aquellos a\u00f1os fueron de palabras absolutas, no hab\u00eda lugar para medias tintas. Patria o muerte, Liberaci\u00f3n o Dependencia, as\u00ed se percib\u00eda. El futuro estaba al alcance de la mano y hab\u00eda llegado la hora de los pueblos.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed estoy para vivir\/mientras el alma me suene, \/ y aqu\u00ed estoy para morir, \/ cuando la hora me llegue, \/ en los veneros del pueblo\/desde ahora y desde siempre. \/ Varios tragos es la vida\/y un solo trago es la muerte.\u201d , escribi\u00f3 Mart\u00edn en este cuaderno que sigue hablando conmigo y desliza sus palabras en una suerte de di\u00e1logo postergado que se puede realizar en cualquier momento, pues para eso est\u00e1n los amigos.<\/p>\n<p>Suerte de di\u00e1logo postergado, esto va de mal en peor. Quiz\u00e1s ya sea hora de volver a casa, cruzar el Aqueronte con la esperanza de no hundirme y dejar que el olvido haga su trabajo. Pero todav\u00eda no puedo. Coincido con Mart\u00edn \u2013 y seguimos con los di\u00e1logos \u2013 que este caser\u00edo abandonado es un met\u00e1fora del pa\u00eds, los restos de un porvenir habitado por nost\u00e1lgicos y derrotados (porque no somos otras cosa Flores y yo) que no se resignan a las risas superficiales y al olvido por decreto.<\/p>\n<p>Otro relato:<\/p>\n<p><strong>\u00a0Los abrazos<\/strong><\/p>\n<p>Sab\u00e9s, toda historia puede reducirse a palabras. No es nuevo. La m\u00eda, la nuestra. Letra por letra. Algunas en detrimento de otras. Aprender\u00e1s a darte cuenta (ya lo hiciste. No te estar\u00eda escribiendo, sino). Palabras que espantaron el sinsentido y alcanzaron para quedarnos m\u00e1s cerquita de la vida.<\/p>\n<p>Porque hab\u00eda que apostar la vida en aquellos a\u00f1os. Y los viejos lo hicieron.<\/p>\n<p>La lluvia empapa la ventana y el cielo plomizo parece devorarse la tierra. Escribir se parece a las gotas en el vidrio. Las palabras golpean, se desvanecen y caen en hilera, mientras repaso las fotos que te traje, como si en ellas estuvieran las certezas de lo probable.<\/p>\n<p>Tacho. Pienso. Muerdo el l\u00e1piz. Pido otro caf\u00e9. El mozo me mira y vuelve a los pocos minutos. \u201cGentileza de la casa\u201d, dice. Levanto los ojos y lo interrogo con la mirada. \u201cNo vienen muchas poetas, ac\u00e1\u201d, se excusa.<\/p>\n<p>Le sonr\u00edo y vuelvo al papel. El recuerdo de tu recuerdo sigue ah\u00ed, me persigue desde que me levant\u00e9 y mi cara de insomnio en el reflejo perezoso me dio los buenos d\u00edas. Y supe que ten\u00eda que escribirte. Contar tu historia, nuestra historia.<\/p>\n<p>Escribo sin parar, casi como una loca, sin filtrar. Yo tuve m\u00e1s suerte que vos, porque una noche me dejaron en la casa de los t\u00edos. De madrugada, con un timbrazo y unos pocos d\u00edas encima. Supongo que habr\u00e1n ayudado los contactos influyentes.<\/p>\n<p>Entra un pibe vendiendo estampitas y un vaho de combusti\u00f3n inunda el bar. A nadie parece importarle. Ac\u00e1 es com\u00fan. Nadie busca a nadie y muchos fingen preocuparse por los otros. Pero les importan poco.<\/p>\n<p>Ya me contar\u00e1s de tu pueblo.<\/p>\n<p>Dicen que es imposible, pero yo estoy segura de que crec\u00ed con tu recuerdo. Con un ruido inexplicable, casi un llanto d\u00e9bil. A veces, lo sent\u00eda con mayor intensidad. Otras, me era muy dif\u00edcil percibirlo. Pero ah\u00ed estaba. Y no deb\u00eda olvidarlo. C\u00f3mo decirte: un aleteo recurrente, el t\u00e1bano de S\u00f3crates. \u00bfQu\u00e9 leer\u00e1s? Porque estoy segura de que sos un lector impresionante. Los viejos lo eran.<\/p>\n<p>Por suerte est\u00e1n ellas. All\u00ed fui una ma\u00f1ana de invierno. A escondidas de los t\u00edos que al principio quer\u00edan saber poco de esa \u00e9poca. \u00bfHas pensando en ese juego? Yo siempre. Desde muy chica. Me provocaba mucha angustia eso de taparse la cara, contar, buscar y encontrar. Una met\u00e1fora que impresiona, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u201cEstoy segura de que yo ten\u00eda un hermano\u201d, les dije. Y me permitieron dejar una muestra de sangre. La carrera de Econom\u00eda se fue al diablo y me anot\u00e9 en Historia. Como no.<\/p>\n<p>Traje fotos de los viejos. Son en blanco y negro te imaginar\u00e1s. Se conocieron en una pe\u00f1a me contaron las Abuelas. Dicen sus compa\u00f1eros que el flechazo fue mutuo y que poco import\u00f3 la tormenta que se les vino encima.<\/p>\n<p>Del secuestro hablaremos juntos. No me animo a escribirlo.<\/p>\n<p>El trueno y la vibraci\u00f3n en el vidrio anuncian que la tormenta dej\u00f3 de ser pasajera, para instalarse convencida en la ma\u00f1ana. El agua corre furiosa, arrastrando cartones, botellas de pl\u00e1stico y papeles. Se lleva todo a su paso. Como la verdad.<\/p>\n<p>Ah\u00ed viene el t\u00edo. \u00c9l tambi\u00e9n est\u00e1 emocionado por conocer a su sobrino. Ojal\u00e1 que pare de llover, si no te vamos a empapar todo. Aunque eso es lo de menos. Te lo vas a tener que bancar, che.<\/p>\n<p>Anoche casi no dorm\u00ed. Bueno, en realidad, creo que es desde que escuch\u00e9 que \u201cel resultado hab\u00eda sido positivo\u201d. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1s?; \u00bfTe aturdir\u00e1 la multitud como a m\u00ed?; \u00bfO nada que ver?; \u00bfM\u00e1s alto, m\u00e1s bajo? Soy un manojo de nervios. M\u00e1s que de costumbre, bah.<\/p>\n<p>Preguntas y m\u00e1s preguntas, que empezaremos a desandar despu\u00e9s de las miradas, los redescubrimientos, los abrazos. Qu\u00e9 maravilla los abrazos. \u00bfPensaste alguna vez en ellos?<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, dejo este cuento. Integra el libro \u00abSeries y grietas\u00bb, tambi\u00e9n editado por <a href=\"https:\/\/colisionlibros.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Colisi\u00f3n Libros<\/strong><\/a> y tambi\u00e9n en \u00abFuerte al medio\u00bb, Relatos, Historias y Cr\u00f3nicas Futboleras, libro compilado por Pablo Montanaro, en Neuqu\u00e9n capital.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-494067\" src=\"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/series-y-grietas.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/series-y-grietas.jpg 640w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/series-y-grietas-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/series-y-grietas-585x439.jpg 585w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><strong>El juego de camisetas<\/strong><\/p>\n<p><em>\u2014\u00a1Dale, dale! \u2014vociferaba el desconocido con el pucho apagado entre los labios. Su hijo elud\u00eda a un defensor, pateaba otro centro que el nueve cabeceaba afuera y originaba lamentos y aplausos cerrados de la parcialidad local.<\/em><\/p>\n<p><em>Desde la tabla que hac\u00eda de banco de suplentes visitantes, Ra\u00fal sonre\u00eda. Arengaba a los sabandijas que corr\u00edan detr\u00e1s de la pelota y resist\u00edan un partido adverso desde el comienzo.<\/em><\/p>\n<p>El clarear brillante lo distrajo. El griter\u00edo de los padres se confundi\u00f3 con los pelotazos y el siseo de los \u00e1lamos se desvaneci\u00f3 en el recuerdo. Vio por la ventana las nubes anaranjadas que parec\u00edan colarse detr\u00e1s de las ramas a merced de la brisa.<\/p>\n<p>Un tic tic, de patitas urgentes por conseguir un ba\u00f1o, lo olisquearon un instante y el leng\u00fcetazo en la mejilla, fue la se\u00f1al ineludible de los gestos que consolidan el cauce de los d\u00edas.<\/p>\n<p>Gir\u00f3 hacia la derecha y evit\u00f3 mirar la cama matrimonial. Se calz\u00f3 los anteojos y a trav\u00e9s de los lentes gruesos los objetos dejaron su desenfoque habitual, tomando las formas acostumbradas.<\/p>\n<p>El agua helada espant\u00f3 los restos de la noche. En la cocina, la salamandra resist\u00eda el fr\u00edo que se colaba por debajo de la puerta. El anciano tom\u00f3 uno de los le\u00f1os del caj\u00f3n y lo ech\u00f3 al fuego. Luego encendi\u00f3 el calentador y apoy\u00f3 la pava.<\/p>\n<p>Coqui mov\u00eda la cola y rasp\u00f3 la puerta una vez m\u00e1s. \u201cDale, and\u00e1\u201d, le dijo y el perro sali\u00f3 disparado hacia el patio, con una agilidad impropia para su edad.<\/p>\n<p>\u201cLa soledad es un estado mental\u201d, pens\u00f3. Crey\u00f3 o\u00edr un andar sereno por las habitaciones, el murmullo de A\u00edda canturreando aquella vieja canci\u00f3n gallega. \u201c\u00bfQuer\u00e9s un mate\u201d?, pregunt\u00f3 cediendo a las jugarretas de la memoria.<\/p>\n<p>El silencio de la casa abrig\u00f3 la respuesta. Calabaza en mano, Sali\u00f3 al extenso patio y lo recorri\u00f3 con la mirada. Herramientas por el suelo, una huerta que no resisti\u00f3 la inclemencia de las heladas y el taller de carpinter\u00eda al fondo parecieron saludarlo, junto a la medialuna naranja que se asomaba tras los \u00e1lamos.<\/p>\n<p>Detuvo su vista en el sol y respir\u00f3 profundo, sabi\u00e9ndose arm\u00f3nico en un lugar en el mundo, el mismo que hab\u00eda so\u00f1ado con A\u00edda, \u00e9se en el que el renacimiento de los frutos y las cosechas se fund\u00eda junto al de sus hijos e hijas.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 hasta el taller y el navajazo del invierno le dio la bienvenida. El cuzco iba delante, cruz\u00e1ndose y moviendo la cola. Entonces vio las cajas de cart\u00f3n. Estaban debajo de unos trapos embadurnados con aceite de tractor y el caj\u00f3n de las herramientas. Todav\u00eda se preguntaba por qu\u00e9 no las hab\u00eda quemado o enterrado, aunque sab\u00eda la respuesta.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 y les quit\u00f3 la mir\u00edada de objetos que las cubr\u00eda. Vio las publicaciones y se estremeci\u00f3: pese a los a\u00f1os el recuerdo no parec\u00eda tan lejano.<\/p>\n<p>Su hijo se las hab\u00eda tra\u00eddo una tarde. Se lo ve\u00eda nervioso, tenso. Hab\u00eda llegado acompa\u00f1ado de dos compa\u00f1eros de la Universidad que fumaban sin cesar, lo saludaron con un gesto de cabeza y lo esperaban en la tranquera de ingreso a la chacra.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViejo, me las pod\u00e9s guardar?<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3. Hac\u00eda meses que no lo ve\u00eda. Estaba flaco, sin afeitar y se lo ve\u00eda cansado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY mam\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014Adentro, \u00bfquer\u00e9s pasar?<\/p>\n<p>\u2014No che, no puedo. Me voy a ir por un tiempo. Tratar\u00e9 de hacerles saber d\u00f3nde estoy.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTan brava est\u00e1 la cosa?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Tambi\u00e9n te dejo las camisetas.<\/p>\n<p>\u2014Bueno \u2014contest\u00f3 y se fundieron en un intenso abrazo. El joven sonri\u00f3, lo apret\u00f3 con fuerza y desapareci\u00f3 junto a las \u00faltimas luces del atardecer.<\/p>\n<p>Desde entonces, no supo m\u00e1s de \u00e9l.<\/p>\n<p>Al principio pens\u00f3 que era por la vor\u00e1gine de la \u00e9poca. Luego una certeza ruin comenz\u00f3 a socavarle las entra\u00f1as y ascend\u00eda desde su est\u00f3mago en forma de acidez. Una ma\u00f1ana no aguant\u00f3 m\u00e1s y le dijo a A\u00edda: \u201cVoy a verlo a Sep\u00falveda, a ver si sabe algo\u201d.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3 y le agradeci\u00f3 con la mirada. La diabetes y el sobrepeso ya hab\u00edan comenzado a cercarla y desmejoraba con los d\u00edas, aunque Juan sab\u00eda que estaba preocupada por su \u201cRaulito\u201d. Desde su partida intempestiva y como una gallina clueca, hab\u00eda protegido a todos sus hijos bajo las alas. Pese a la certidumbre y la sensaci\u00f3n de que el lobo pod\u00eda entrar a su antojo en el gallinero.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 dice, Don Juan, \u00bfc\u00f3mo va esa chacra? \u2014interrog\u00f3 el comisario y su cara se transfigur\u00f3 al o\u00edr el nombre de Ra\u00fal. \u2014Mire\u2026 hay cosas que mejor no preguntar\u2026 \u00bfNo cree?<\/p>\n<p>\u2014No. No creo, por eso estoy ac\u00e1. \u00bfQu\u00e9 sabe, Sep\u00falveda? \u2014inquiri\u00f3 con rudeza.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s respeto que puedo encerrarlo por desacato a la autoridad. Yo le dir\u00eda que se vaya olvidando de su hijo. No era buena hierba \u2014contest\u00f3 alzando la voz y posando el arma en la culata de su arma.<\/p>\n<p>\u2014No me ofenda. Yo s\u00e9 c\u00f3mo era mi hijo. \u00bfYa se olvid\u00f3 de los campeonatos barriales, la taza de leche, los abrigos?<\/p>\n<p>\u2014V\u00e1yase don, si no quiere que lo meta en el calabozo.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a su casa y el cruce de miradas con A\u00edda fue suficiente.<\/p>\n<p>Ella llor\u00f3 durante semanas. El tiempo pas\u00f3, Argentina gan\u00f3 el Mundial de F\u00fatbol, perdi\u00f3 una guerra con los ingleses y su chacra continu\u00f3 con los ciclos frutales. Las cajas del primog\u00e9nito, quien continuar\u00eda con la tradici\u00f3n de mimar y cuidar de la tierra, fueron a parar al taller de carpinter\u00eda y se cubrieron de polvo, aunque nadie las toc\u00f3. Si sus hijos preguntaban, la respuesta era la de siempre: \u201cSon de Ra\u00fal, dej\u00e1las ah\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>La democracia y los a\u00f1os posteriores trajeron detalles del horror. Una ma\u00f1ana de invierno supo de su destino final en uno de los tantos vuelos de la muerte. En un acto reflejo fue hasta el taller y le quit\u00f3 el polvo a las cajas, como si en aquellos objetos pudiera encontrar un espacio de comprensi\u00f3n, cierto alivio ante llagas y dolencias.<\/p>\n<p>Oy\u00f3 el andar sereno a sus espaldas y se dio vuelta. Sin decir nada, se fundieron en un largo abrazo. A\u00edda tom\u00f3 las remeras y las atesor\u00f3 en la habitaci\u00f3n de Ra\u00fal, junto al resto de objetos sensibles que los padres suelen guardar sobre sus hijos, confiados en que pueden habitarse de olores y recuerdos.<\/p>\n<p>El lamido de Coqui lo trajo al presente. Mir\u00f3 las publicaciones amarillentas sepultadas en las cajas y cometiendo un sacrilegio, se llev\u00f3 algunas, pese a que A\u00edda las aborrec\u00eda acus\u00e1ndolas del destino de su hijo, en una suerte de resguardo necesario que asocia culpas con objetos. El sol ya era m\u00e1s que una intenci\u00f3n en el horizonte. Juan le ech\u00f3 otro vistazo e ingres\u00f3 a su casa.<\/p>\n<p>Ya en el comedor, se pregunt\u00f3 c\u00f3mo ser\u00eda \u00e9l. Todav\u00eda no pod\u00eda creerlo, pero era cierto. Mir\u00f3 el reloj en la pared. La cita era a las diez. En su chacra, no pod\u00eda ser de otra forma. El espejo del ba\u00f1o reflej\u00f3 sus arrugas y los ojos cansados, habitados por un brillo diferente. \u201cOjal\u00e1 estuvieras aqu\u00ed, A\u00edda\u201d, aunque intuy\u00f3 que \u2014de una u otra manera\u2014 estaba junto a \u00e9l.<\/p>\n<p>La noticia se la hab\u00edan confirmado hace una semana y desde entonces dorm\u00eda apenas unas horas, si pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o. Al principio le pareci\u00f3 una locura y se resisti\u00f3 a creerlo, aplicando un cerrojo a la esperanza. Hasta que la fortaleza cedi\u00f3. Con la franqueza de lo posible.<\/p>\n<p>Fue hasta el comedor. \u201cRa\u00fal ten\u00eda una compa\u00f1era. Y fueron padres\u201d, record\u00f3. Al principio no comprendi\u00f3 y supuso que su hija le estaba jugando una mala pasada. \u201cSos abuelo. Y nosotros t\u00edas\u201d, agreg\u00f3 emocionada.<\/p>\n<p>Mir\u00f3 las publicaciones desparramadas sobre la mesa y el antiguo juego de camisetas celestes con guardas azules, con la leyenda de Juegos Evita en el frente y el perfil inconfundible debajo; huellas que hab\u00eda atesorado en una obstinada defensa de la memoria, tan necesarias como las arrugas de sus manos o las herramientas de trabajo, presintiendo que alguien las rescatar\u00eda alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p>El sonido del auto lo sorprendi\u00f3. Se asom\u00f3 a la ventana y se estremeci\u00f3: el joven que descend\u00eda junto a sus hijas, era muy parecido a Ra\u00fal, o por lo menos a su recuerdo de hace tantos a\u00f1os. Su vista se nubl\u00f3 por un instante y sinti\u00f3 la humedad en sus ojos. Suspir\u00f3 profundo, se abroch\u00f3 la campera y sali\u00f3 a recibir a los visitantes.<\/p>\n<p>Gracias por leer.<\/p>\n<p>Horacio Beascochea<\/p>\n<p>Publicado en <a href=\"https:\/\/conletrapropia.com.ar\/textos-reunidos-a-50-anos-del-golpe-civico-militar\/#more-2288\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Con letra propia<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 24 de marzo se conmemora el 50\u00b0 aniversario del golpe c\u00edvico-militar de 1976, cuando -en representaci\u00f3n del estado argentino- se cometieron delitos de lesa humanidad y secuestraron a hombres&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":494066,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,7],"tags":[],"class_list":["post-494051","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-destacadas"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/manos.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494051","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=494051"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494051\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":494069,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/494051\/revisions\/494069"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/494066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=494051"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=494051"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.planbnoticias.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=494051"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}