
Marina Holzman volvió a reclamar en la Ciudad Judicial por sus hijos de 7 y 12 años, excluidos del hogar durante pandemia.
“Vengo a fiscalía para denunciar a funcionarios porque sigo sin respuestas, no tengo una abogada que me defienda, la asesora de menores me pide la terapia psicológica que ya hice, y vengo a traer una denuncia por posible abuso sexual oral del papá de mi hijo”, dijo a Plan B.
Marina hizo pública su situación en los primeros días del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, a principios de 2020, y hoy volvió a la Ciudad Judicial con los mismos reclamos.
“A mí la justicia me pide de todo y no tengo derecho a nada, ni siquiera a saber de mis hijos. En 2016 cuando le dan la tenencia al padre del nene, hice la denuncia por posible abuso sexual, se lo mostré a la jueza Anahí Berarda y de todas maneras le dan igual a mi hijo”, añadió.
“El nene más grande estuvo dos años en Catriló y ahora lo tienen en un hogar acá en Santa Rosa. Por qué se fue en adopción sin revinculación, porque se hizo el pase ah ora al hogar. No lo vi más y no sé nada de él”, contó.
“Con todo lo que está pasando, los femicidios, el tema de lucio, las denuncias contra políticos, a mí quien me garantiza que mis hijos estén bien. La última vez que lo vi fue en agosto de 2019 y lo dan en adopción a los tres días, sin revinculación”, señaló.
“Hoy no vengo con un ladrillo, el otro día hablé con Rodrigo Lofvall, caí con un ladrillo, porque salgo de acá sin ninguna respuesta, me dice la abogada Romero que si Lofvall no me autoriza, no lo veo más. Entonces fui, mal, a pedirle que me atienda. Si le pedís por las buenas no te dan ni bolilla”, relató en la puerta de fiscalía este miércoles a la mañana.
“Esto es un negocio, yo no soy drogadicta, hice la terapia con la licenciada Agustina Amado, con Carla Bezowski. Me tuvieron con clonazepan, ahora me están bajando la dosis porque te puede matar. Que me explique la asesora del niño, qué es esto, un estado de control sobre mí. Pido que se me dé información. No sé mi hijo en qué hogar está, si va en adopción, no va en adopción, si está bien o no. Yo estuve en un hogar en San Martín acá en La Pampa y sé cómo los tratan, les mandan el agua helada en el baño, les pegan la cabeza contra la pares, ¿yo qué sé cómo está mi hijo hoy?”, se preguntó.
Recordó que “tengo el botón antipánico desde 2016, ahí me fui a Córdoba con mis hijos, esto quedó en la nada, la sospecha de abuso sexual sobre mi hijo. Hoy no tengo ninguna comunicación, no sé nada de cómo están mis hijos”.
“Lo poco que sé lo sé por funcionarios que no me dan confianza. Porque no me atienden, no hacen bien las cosas. No me dan seguridad, nunca me llaman, no te avisan de nada, te mantienen sin saber nada. Ellos me llevan a estos extremos, yo no estoy loca. Después de tanto tiempo, si mi hijo más grande no quiere venir, perfecto, pero que me den información, que me permitan la revinculación, pasaron más de dos años y no los puede ver”, finalizó.

