
Los jueces Mauricio Piombi, Néstor Ralli y Daniel Sáez Zamora, condenaron a tres personas por hechos distintos, pero con un denominador común: violencia de género. En todos los casos le provocaron a las parejas lesiones.
El juez de control, Mauricio Piombi, condenó a Rodolfo Ariel Promet a un año y dos meses de prisión en suspenso, como autor del delito de lesiones leves calificadas por haber mantenido una relación de pareja (artículos 89, en relación con el 92 primer supuesto, y 80 inciso 1° del Código Penal) y amenazas agravadas por el uso de armas (149 bis, primer párrafo, segundo supuesto), en concurso real.
Además le impuso como reglas de conducta por el plazo de dos años: fijar domicilio, someterse al cuidado del Patronato de Liberados, no acercarse a menos de 200 metros del domicilio de la víctima ni mantener ningún tipo de contacto con ella, y realizar un tratamiento psicoterapeútico.
El legajo se tramitó a través de un juicio abreviado acordado entre la fiscal Leticia Pordomingo, el defensor oficial, Martín García Ongaro y el propio imputado, un técnico electrónico de 40 años que admitió su culpabilidad.
El 29 de junio del año pasado, Promet le “propinó golpes de puño en el rostro, en las piernas y la espalda, a su esposa, quien cursaba un embarazo de seis meses y cuando logró escapar se dirigió al baño de la vivienda y solicitó ayuda a su progenitora”.
El 2 de diciembre, le dijo a la víctima, en el interior de la casa que compartían: “te voy a matar, hija de puta, me tenés cansado, me querés gobernar la vida». Luego tomó “un cuchillo de la cocina, tipo Tramontina, y comenzó a correrla alrededor de la mesa”. Mientras le tiraba puntazos, le amagaba con el cuchillo. La mujer salió al exterior y él continuó corriéndola alrededor de una planta, con el cuchillo en la mano y el hijo de ambos en brazos.
Eso ocurrió hasta que la hija de la pareja apareció llorando en el patio. El imputado llamó a su suegra y “en reiteradas oportunidades” le manifestó “vení a buscar a tu hija, vení a buscarla, no la aguanto más, buscala porque sino la mato a ella y a los nenes, la descuello (sic) acá no más, con los nenes”.
Por otra parte, el juez de control, Néstor Ralli, condenó a César Reinaldo Luis, un pensionado de 34 años, a la pena de seis meses de prisión por resultar autor material y penalmente responsable del delito de lesiones leves calificadas y amenazas simples, concursando ambos en forma real (89, 92 y 149 bis, primer párrafo, primer supuesto), y dispuso que la pena sea cumplida bajo la modalidad de semidetención con prisión nocturna de 21 a 6, debiendo respetar esos horas, acatar las normas de convivencia del lugar de detención, no cometer nuevos delitos y residir en el domicilio informado en Catriló.
El abreviado fue convenido entre Pordomingo, la defensora oficial Mariel Annecchini y Luis. Durante la investigación quedó probado que el 3 de abril del año pasado, a la tarde, el imputado comenzó a discutir con su pareja y, entre otras cosas, le dijo: “Si me denunciás te corto la cabeza delante de la policía”, empujándola y tirándola al piso, para seguir agrediéndola mediante puntapiés en sus piernas.
Finalmente, el juez de audiencia, Daniel Sáez Zamora, condenó a Diego René Weigun a seis meses de ejecución condicional por el delito de lesiones leves calificadas por la relación de pareja preexistente (89, en relación a el 92 y el 80 inciso 1°) y le unificó esa sanción con otra que le había dictado el juez de control Mauricio Piombi, el 9 de diciembre pasado, en una pena única a ocho meses de prisión en suspenso.
A su vez ordenó el cumplimiento de una serie de reglas de conducta durante dos años: fijar domicilio, someterse al cuidado del Patronato de Liberados, abstenerse de acercarse a menos de 200 metros de la víctima y su domicilio ni mantener contacto con ella y realizarse un tratamiento psicológico.
En este caso el abreviado fue suscripto por Pordomingo, el defensor oficial Pablo De Biasi y Weigun, un agro-ganadero de 59 años domiciliado en Winifreda. ¿Cuál fue el hecho imputado? El 14 de marzo de 2015, pasada la medianoche, en circunstancias en que su pareja se encontraba con él trabajando en el negocio del hijo de Weigun, y tras una discusión porque al acusado le molestaba que la mujer conversara con los clientes, éste la empujó, le dio golpes de puño y con la rodilla le pegó en una pierna, causándoles escoriaciones y hematomas en distintas partes del cuerpo.

