
En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las empleadas legislativas fueron sorprendidas con un regalo polémico: espejitos con el logo de la institución.
El 8 de marzo pasado, cuando Ana Caumo era homenajeada por la Legislatura provincial tras su trabajo en la puesta en órbita del primer satélite argentino, las empleadas del lugar también tuvieron sus obsequios: espejitos de uso personal.
El regalo se les entregó el día en que se conmemora el avance de las mujeres en la sociedad y la conquista de derechos en pos de la igualdad de oportunidades frente a la supremacía del hombre, que en términos generales, aún accede a los puestos de poder y obtiene los trabajos con mayores ingresos.
El espejito de uso personal llama a la polémica: mantiene a la mujer en su rol de objeto del deseo, a la que además se le exigen cuidados especiales dentro del canon de belleza occidental.


