
El presidente de la Fundación Chadileuvú, Héctor Gómez, recorrió la ribera del río Atuel para comprobar el nivel de las aguas, donde observó algunas obras que se realizaron en el pasado: “en los años 70 se hizo un dique donde había compuertas y se sistematizaron alrededor de 60 hectáreas”. Destacó que “cuando deja de correr durante años el agua esa obra queda abandonada”.
El referente de la Fuchad, habló con Plan B Noticias, sobre la visita que realizó junto a otros miembros de la Fundación donde el río Atuel está corriendo en este momento, especialmente en la zona de Santa Isabel: “Estuvimos en distintos lugares, por ejemplo, en la estancia El Cañaveral, que es uno de los campos donde el agua está a metros de un puesto y que quedó aislado un molino y un tanque del otro lado del río. Esto nos llamó mucho la atención porque el puesto está en peligro, ya que si crece más el río esa gente va a tener problemas”, dijo.
Indicó que también estuvieron en la zona de La Puntilla, donde se toman los aforos: “se veía mucha agua que corría fuerte. No puedo precisar pero con los datos que ha dado la Secretaria de Recursos Hídricos al menos estaríamos hablando de 12 metros cúbicos por segundos”.
“También en la Puntilla estuvimos en el lugar donde se va a erigir alguna vez un pequeño dique, cuando el rio corra en forma permanente y vimos la zona que va hacer de regadío, que se estima en unas 6000 o 7000 mil hectáreas que serán alimentadas por ese dique, por supuesto, a medida que haya agua”, señaló.
Héctor Gómez comentó que visitaron un campo llamado La Buena Fe: “nos atendió la persona que vive allí. Nos enteramos que en los años 70 hasta el 83 o 84, ahí se hizo un dique con tierra o piedra, que formó un lago. Ahí se hizo un canal con compuertas y se sistematizaron alrededor de 60 hectáreas que permitieron hacer cultivos durante varios años con muy buenos rendimientos. Había cultivos de maíz, de alfalfa, de 250 fardos por hectáreas”.
El presidente de la Fuchad fue contundente al expresar que “estas obras prueban varias cosas, no es cierto lo que dice Mendoza que no se han hecho obras en La Pampa para aprovechamiento del rio Atuel, se realizaron lo que pasa es que cuando deja de correr durante años esa obra queda abandonada. Entonces cada vez que viene el río y que viene cada tanto con agua suficiente, tendría que empezar todo con las inversiones lo cual es muy oneroso y muy injusto para nosotros”.
-¿Hablaron con gente de la zona?
-Estuvimos conversando con el productor Hector Lucero, que justamente es una persona que participó en el campo La Buena Fe y nos explicó con mucho detalle. Es un hombre con un gran conocimiento de lo que es la zona y nos hizo una visita exhaustiva de todos los lugares que se realizaron obras y se ve que funcionan. Esto ha sido muy importante para nosotros, si bien conocíamos la zona, el hecho de hablar con este hombre nos permite tener mucha mayor riqueza de conocimiento porque nos está explicando un actor directo de estos temas.
-¿Con la visita que realizaron pudieron ver el daño ambiental en el oeste de La Pampa?
-Sí, eso lo hemos visto en otras oportunidades, el daño ambiental fundamentalmente es la pérdida del rio en sí, uno ve el cauce del río y esta con plantas donde se ha llenado de arena y se va quedando el cauce con menos profundidad, además que está salinizado. Todas cosas negativas.
Héctor Gómez se refirió a los humedales del Atuel: “hoy son campos de yermos, donde directamente esta todo salinizado, lo que eran humedales fértiles en la actualidad están con la vegetación del desierto. En esos humedales había una gran biodiversidad, pastos mejores, una fauna asociada con animales y pájaros que viven en la zona y ahora desaparecieron”.
El presidente de la Fundación Chadileuvú destacó que más al sur donde habían lagunas frente al Lihuel Calel: “ahí llegaban los ríos, en primera instancia el rio Chadileuvú, con agua del Atuel y del Salado, son humedales que se han perdido. Desaparecieron las lagunas, se han ido evaporando las aguas porque no han recibido aportes y donde hubo una mortandad de peces enormes, lo cual fue estudiado por la Universidad. Eso determinó que esas lagunas sean salares, el daño ambiental es tremendo”, resaltó.
“De alguna manera yo diría que el oeste pampeano, servido por los ríos Atuel y también por el Salado, se transformaron en el patio trasero de Mendoza y de San Juan, donde es un gran depósito de sales o de cosas que no son buenas para la naturaleza en una zona donde había una vida distinta y ese es el daño que se produjo al ecosistema”.
-¿Cuál es el daño humano?
-El daño al hombre es feroz. Relatan los pobladores que vivía mucha gente en el campo en toda la línea de La Reforma a Puelches. Habían familias, almacenes de ramos generales, había una vida. Hoy en día en ese tramo creo que viven tres grupos humanos pequeños, en donde hay muchos kilómetros de travesía.
El presidente de la Fuchad se preguntó “¿dónde esa gente se ha ido?, ¿dónde están los puesteros de Santa Isabel?, ¿dónde se fue la gente que quiso aprovechar la colonia de 1908, que justamente eran miles de hectáreas que iban hacer bajo riego y que en pocos años se perdió totalmente? Esa gente que se erradico para producir, se fue yendo a otros lugares del país, algunos quedaron aferrados a la tierra viviendo en una pobreza y marginalidad creciente”.
Finalizó indicando que “el daño al derecho humano a tener una vida digna, el derecho humano de tener agua para beber para las cosas mínimas, han sido vulnerados. La vida en esas condiciones es muy penosa, por eso que se despoblaron los campos y hay tantos problemas en toda la zona del oeste”.

