
Los jueces que dejaron en libertad al comerciante
Los jueces Andrés Olié, Carlos Besi y Daniel Sáez Zamora entendieron que el comerciante Leonardo Toffoni actuó en defensa propia cuando caminó 40 metros, arma en mano, ingresó a su comercio y ultimó al pibe Nicolás Pescara.
La justicia volvió a fallar en defensa de la propiedad privada y contra la vida. Leonardo Toffoni mató de un disparo de arma de fuego, que tenía de manera ilegal, al pibe Nicolás Pescara que había ingresado junto a un amigo en ocasión de robo a un comercio que estaba cerrado, vacío y dónde no corría peligro vida alguna, salvo la de ellos.
A pesar de que los jóvenes no entraron a un domicilio donde el propietario o alguno de sus familiares se podrían haber sentido amenazados, los jueces le permiten seguir en libertad. Avalaron que cualquier persona defienda una propiedad privada vacía a los tiros. Incluso, que se mate a alguna persona.
Cuando Toffoni mató a Pescara, el domingo 4 de mayo de 2014 a las 6 de la mañana, los jóvenes habían sido reducidos y no tenían ningún tipo de arma en su poder. Rompieron el vidrio y pararon una motocicleta en la puerta, que pensaban usar para irse con las botellas de bebidas.
El comerciante fue beneficiado con una pena de no cumplimiento efectivo: le dieron 3 años de prisión en suspenso por considerar que actuó «en exceso de la legítima defensa» y por creer que «no tuvo la intención de cometer un delito».

Tofofni en su declaración. Cuando lloró por las botellas de vino y champaña.
En la sentencia conocida al mediodía, el Tribunal de Audiencia, condenó a la pena mínima de tres años de prisión en suspenso al despensero como autor material y penalmente responsable del delito de homicidio simple en exceso de legítima defensa, agravado por el uso de un arma de fuego, en concurso real con el delito de portación de arma de fuego de guerra, atenuado por ser legitimo usuario de armas de uso civil condicionado y por resultar evidente la falta de intención de utilizar la misma con fines ilícitos (artículos 79, 34:6, 35, 41 bis., 84, 55, 189 bis, inciso 2) párrafos 4°, 5° y 6° y 26 del C.P.), e inhabilitación especial por el plazo de seis años, para desarrollar cualquiera de las actividades previstas en el reglamento de la Ley Nacional de Armas y Explosivos (Decreto nº 395/75 del PEN y sus modificatorias) (artículos 189 bis, inciso 2), 7º párrafo y 20, ambos del C.P.).
Los jueces de audiencia dejaron en libertad a Toffoni, homicida confeso del pibe de 19 años. El fiscal había pedido 6 años de prisión, la querella que se lo condene por homicidio simple (de 8 a 25 años) y su defensa que no se lo envíe a prisión por considerar que hubo “exceso en la legítima defensa”.
El despensero estaba acusado por homicidio simple, agravado por el uso ilegal de arma de fuego, luego de que ultimara de un balazo a Nicolás Pescara cuando el pibe se encontraba desarmado y rendido tras ingresar en ocasión de robo a la despensa de la calle Libertad y Tomás Mason. En el comercio no había personas y estaba cerrado.

Vanesa Ranocchia y Marcos Paz, defensores de Toffoni
Nicolás Pescara fue ultimado por Toffoni quien decidió tomar un arma, recorrer los 40 metros que separan la vivienda de la despensa, ingresar al comercio y dispararle con un arma de fuego.
Esgrimió legítima defensa y exhibió como prueba un corte que se hizo en uno de sus brazos pero los jóvenes no estaban armados y no se resistieron ante los gritos del despensero. Pescara y su amigo estaban arrodillados cuando se produjo el disparo letal.
La bala ingresó en la zona del tórax y le causó la muerte inmediata. El comercio estaba cerrado y deshabitado. No representaban peligro para ninguna persona y solo se trataba de un ataque a una propiedad privada.

De rallado, Jorge Pescara (padre de Nicolás), Carina Salvay y Sebastián País Rojo, sus abogados.
Toffoni, en su defensa, contó que estaba durmiendo, escuchó la explosión de una puerta. Primero pensó que era la suya. Luego tomó el arma y se dirigió a la despensa. Cruzó la calle Libertad, caminó armado al menos 30 metros y cuando ingresó se encontró con uno de los jóvenes adentro, que sería Carmona. Ni bien lo vio le pidió que se quede quieto. El comerciante agrega que en ese momento sintió que lo empujan. Asegura haber visto a un hombre alto, que no se condice con la descripción de Pescara, quien resultara la víctima fatal. El arma utilizada no estaba registrada y es uno de los agravantes.
Toffoni lloró en más de una ocasión durante el juicio, pero no fue por arrepentimiento: se la cayeron lágrimas cuando contó que había matado a un ciervo y cuando dijo que “siempre” le robaban bebidas “vinos caros, champagne”.


