
El Movimiento Popular Patria Grande recordó que “pasaron dos años del crimen de Nico, quien desarmado fue asesinado de rodillas y sin posibilidad de defenderse. En aquel momento bajo el título de ‘Pobres contra pobres’, nos pronunciamos públicamente en sentido contrario a lo que parece mostrar el sentido común de nuestra ciudadanía que se muestra de acuerdo con dicho desenlace. Recientemente la justicia entendió que el comerciante Leonardo Toffoni actuó en defensa propia cuando caminó 40 metros, arma ilegal en mano, ingresó a su comercio y mató al pibe Nicolás Pescara”.
“Repudiamos este fallo y no dudamos en afirmar que la justicia volvió a fallar en defensa de la propiedad privada y contra la vida, fijando un precedente peligroso al avalar que cualquier persona defienda una propiedad privada a costa de la vida de personas. Máxime si tenemos en cuenta que la crisis social que se va profundizando ya produjo en siete meses 140 mil despidos y 2 millones de nuevos pobres que significan mucho más que datos estadísticos. Como se traduce esto fundamentalmente entre los jóvenes? Mayor violencia y mano de obra desocupada, menos escolaridad y acceso al sistema sanitario. En definitiva menos futuro. Y esta realidad social va acompañada por supuesto de políticas de seguridad represivas y no preventivas. Juan Carlos Tierno al frente de Seguridad es la clara demostración de cuál es la orientación del gobierno provincial en relación al tema”, señalaron.
“Hubo gran repercusión mediática cuando la semana pasada en General Pico el hijo de uno de nuestros compañeros fue violentamente tratado sin ningún justificativo por la policía local; el maltrato cotidiano a los jóvenes por portación de cara es algo que caracteriza a esta gestión, como cuando la policía se llevó sin la autorización de sus padres a dos niños de 10 y 11 años en el barrio Obreros de la Construcción y, la detención de una periodista en la vía publica son algunos ejemplos en ese sentido. O sea en este contexto político-social es preocupante este fallo que no hace más que estigmatizar a los jóvenes sin ningún interés de ir mas allá en los porque de lo que nos está ocurriendo como sociedad. Lo indignante y a la vez peligroso, es que gran parte de la sociedad santarroseña parece tomarlo con cierto alivio, y esto es algo que debemos poner en discusión urgentemente. Este es el sentido de nuestro posicionamiento público sabiendo que incomoda y genera desacuerdos, pero entendiendo que es un debate necesario del presente y futuro”, añadieron.
“Reafirmamos lo de aquel momento cuando dijimos que un “criminal”, como estigmatizaron los principales medios de comunicación al pibe Pescara, no muere arrodillado y desarmado con dos salamines en sus bolsillos o una botella de bebida entre sus ropas y, un simple “almacenero”, como presentan a Toffoni, no cruza 40 metros armado para disparar a escasos centímetros de un joven como ocurrió. Ambos son víctimas de la injusticia en la que viven los sectores mayoritarios y más vulnerables de esta ciudad. El laburante que siente miedo a que le roben lo poco que le costó mucho tener, con riesgos para su familia, y las generaciones de niños y jóvenes que sin contención social alguna ni perspectiva laborales pueden perder la vida en el robo de una jaula de pájaros o terminar en cárceles que sirven de depósitos de todo aquello que la sociedad expulsa”, dice Patria Grande.
“Las cárceles comunes están abarrotadas de jóvenes pertenecientes a sectores humildes a la espera de sentencias que nunca llegan, y son la instancia que se complementa con la falta de oportunidades extramuros, para generar mayores niveles de marginalidad y rencor social. No caben dudas de que las cárceles son fábricas de violencia; violencia que se necesita para introducirla en los sindicatos burócratas, en las canchas de futbol, en los partidos políticos del sistema, en los barrios y en la vida cotidiana donde el resultado es siempre el mismo. Ya alguien hace mucho tiempo se refirió al lumpen como sujeto y su rol funcional al poder de turno”, señalaron.

“Nos enfrentamos entre nosotros; pero no nos preocupamos como sociedad de las causas reales, sociales y políticas que originan la desigualdad, la marginalidad, la violencia, la desocupación, a fin de comprometernos en una verdadera transformación de este país, en pos de mejores y mayores niveles de educación, salud y trabajo para que, a partir de allí, los individuos puedan dignificarse y vivir en comunidad. Son momentos de anteponer a la violencia más solidaridad, amor, esfuerzo y compromiso, no para justificar sino para comprender por qué en este país los que menos tienen viven con el riesgo cotidiano de regalar la vida por una botella de bebida o de creer que tienen que matar para defender lo poco que tienen. Cuando se está frente a un niño se puede apreciar fácilmente la dependencia absoluta que tiene respecto de los adultos para protegerse del frio y para alimentarse, como su indispensable necesidad de afecto, estímulos y reconocimientos para forjar su autoestima. Ninguna persona nace delincuente, adicta o pensando que su vida no vale nada y que por lo tanto la de los demás tampoco. Esta situación es sostenida por un Estado que se basa en políticas clientelistas y que necesita cada vez más de la marginalidad social para llevar a cabo medidas que benefician a los pocos ‘dueños’ inescrupulosos de este país”, aseveraron.
“Tenemos tres generaciones de pobres, son generaciones de gente que no trabaja, es una cultura en la sobrevivencia y el no trabajo, un quiebre cultural donde el trabajo como forjador del sujeto no está presente. ¿No nos indigna acaso saber quiénes ingresan la droga a nuestra provincia y quién se la facilita en los barrios a nuestros jóvenes? ¿No nos preocupa la violencia en las aulas? Somos lo que nuestro contexto y circunstancia determinan. Sobre ellas hay que actuar, y para eso hay que comprenderlas. Las organizaciones sociales y políticas que componemos el campo popular y la sociedad en su conjunto debemos pensar y comprometernos con esta realidad que, no existía décadas pasadas en nuestra ciudad, sin especulaciones políticas y evitando hacerlo desde experiencias e hipótesis personales”, denunciaron.
“En absoluto la desaparición física del ‘otro’ es la solución. Porque las causas de los problemas sociales no están allí y son más profundas. Por cada joven muerto en una situación de “inseguridad”, nacen cientos de niños que de antemano están condenados por este sistema a no pensar, a tener como preocupación poseer un caro par de zapatillas y subirse a una moto sin caño escape, a no estudiar, seducidos por el consumo de sustancias que les facilita el poder político al que, por supuesto, no le afecta esta situación de inseguridad. Porque de ninguna manera se trata de delincuentes vs. almaceneros como falsamente lo plantean los principales medios de esta provincia, sino que lo que ocurre y se va peligrosamente profundizando es consecuencia de políticas de Estado. El mismo Estado capitalista que aniquilo a los jóvenes de los 60` y 70` por osar enfrentar al sistema y querer transformar la sociedad para que justamente no ocurra lo que estamos viviendo, que permitió con políticas neoliberales que se desestructuraran el tejido social y los lazos de solidaridad, que entrego nuestras riquezas y recursos naturales al mejor postor dejando un tendal de compatriotas en la marginalidad”, indicaron.
Por último Patria Grande señaló que “estos pibes que hoy tienen 19 años son los hijos de la “década ganada.” Durante la cual se ayudó a los pobres a sobrevivir, pero no acabo con la pobreza ni sus causas estructurales. La pobreza no se resuelve con dádivas, se resuelve con trabajo genuino, cambiando el modelo productivo del país. Es el capitalismo quien, día a día, nos ha impuesto la idea de que la defensa de la propiedad privada está por encima de la vida. La respuesta debe ser recomponer los lazos de hermandad y solidaridad entre los individuos. Terminar con ese individualismo que nos lleva a pensar que lo que tenemos es fruto solamente de nuestro esmero personal. No solo porque es inhumano creer que una mercancía vale más que la vida, sino porque además pensar de esa forma nos aleja de alcanzar la verdadera solución de este flagelo que existe y parece profundizarse para beneficiar a unos pocos de guantes blancos en desmedro de la inmensa mayoría”.

