
El presidente encabezó en Humahuaca la vigilia por el 9 de julio y aprovechó la oportunidad para excusarse por el impacto regresivo que tuvieron las políticas económicas que implementó junto a su equipo técnico, en la mayoría del pueblo argentino.
Macri dijo que al asumir encontraron «un país saqueado y devastado», y que para «evitar el abismo» tuvo que tomar «medidas que duras, que me dolieron y duelen».
«Créanme, si hubiese habido una alternativa, no hubiese tomado estas decisiones, pero no la había», dijo el primer mandatario.
Además, señaló que «preocupado» por poder «cruzar el puente hacia el futuro», también se han tomado otra serie de medidas que preparan al país «para crecer como nunca antes».
«Hemos puesto tarifas sociales, hemos ampliados las asignaciones universales, las asignaciones familiares. Nos estamos ocupando de nuestros abuelos», dijo Macri.
En su discurso, negó por completo el profundo impacto que causaron las políticas de ajuste a las clases medias y bajas en nuestro país, «empezamos a bajar la inflación, empezamos a trabajar para volver a tener energía, gas y electricidad, porque sin ella no podemos vivir», argumentó el presidente.
En el cierre, Macri convocó a «trabajar en equipo» otra vez, y que «la Argentina que somos y la que vamos a ser, es ahora, juntos, diciéndonos la verdad».

