
El presidente de la Cooperativa Popular de Electricidad cumplió con su marcha atrás anunciada y mandó a pintar un mural del Bicentenario en lugar del que pedía la liberación de la militante jujeña.
La Cooperativa Popular de Electricidad viene de traspié en traspié. Luego de autorizar a un grupo de asociados a pintar un mural en reclamo de la liberación de Milagro Sala, la referente de la Agrupación Tupac Amaru de Jujuy, cedió ante la presión de 816 sobre más de 45 mil socios y se enroló en el discurso macrista que se adelantó a condenarla cuando la justicia aún no aclaró los motivos originales de su detención.
Una vez encerrada, le comenzaron a “llover” causas por supuestos de hechos de corrupción. Además, la CPE y la justicia de Jujuy, pasaron por alto que Sala es parlamentaria del MercoSur y que su detención merecía un protocolo legal en el que primero había que quitarle sus fueros legislativos.
Apenas 11 días después de realizada la intervención artística y luego de que se hiciera una petición formal para borrar la figura de la integrante de los pueblos originarios y cabeza visible de una organización popular, Oscar Nocetti anunció que la pared sería blanqueda. Esa petición que el profesor aceptó fue firmada por funcionarios de la gestión Altolaguirre y de la gestión Verna.
Desde ayer puede verse el mural que recuerda los 200 años de la declaración la Independencia, una intervención artística con la que esperan no tener inconvenientes, salvo con algún español nostálgico o con aquellos reaccionarios que se sumaron a la “angustia” de Macri por romper lazos con la llamada “Madre Patria”.
¿Habrá otra marcha atrás si se viene una queja española? Todo puede ser, el Consejo de Administración se ha mostrado atento y dispuesto a ser parte de las políticas macristas. Para botón de muestra basta el protocolo antiprotesta que le aplica a sus trabajadores, con sanciones laborales y amenazas judiciales incluidas.

