
En Santa Rosa, organizaciones sociales y defensoras de los derechos de las mujeres, se concentrarán a las 17 en la Plaza San Martín.
Mediante un comunicado de prensa, se reiteró la convocatoria para participar de la movilización que exigirá la libertad de Belén, joven tucumana que tuvo un aborto espontáneo y fue condenada a ocho años de prisión por «homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía».
“El derecho al aborto es una deuda de la democracia argentina y su penalización nos criminaliza a todas pero principalmente a las mujeres pobres. La Justicia de Tucumán ha condenado a Belén por un aborto espontáneo y no le ha asegurado un adecuado acceso a la justicia. El Estado tucumano tiene que hacerse cargo de la discriminación a la que fue sometida Belén. Es por eso que interpelamos a la política sanitaria, y a la justicia”, indicaron las convocantes a la movilización.
“En este sentido, Belén no es solo Belén sino que en ella se han conjugado todas las miradas patriarcales de las instituciones estatales que prejuzgan y condenan a las mujeres. El Estado que maltrata a las mujeres y las criminaliza, desde el sector de la salud, de la policía y desde el Poder Judicial”, destacaron.
“En todo el país, este 12 de agosto salimos a las calles para llenar las plazas, reclamando “Libertad para Belén”. Invitamos a todas las personas y organizaciones sociales a participar. Nos concentraremos en la Plaza San Martín de Santa Rosa a las 17 horas”, recordaron.
Convocan:
Foro Pampeano por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, Socorro Santa Rosa, La Pampa, Movimiento Pampeano por los Derechos Humanos, Instituto Interdisciplinario de la Mujer (UNLPam), Biblioteca Teresa Pérez , Asociación Civil El Ágora, Radio La Tosca, Radio Kermés, Desayunador Villa Germinal, Juventud Guevarista, La Pampa, Mala Junta, Patria Grande, Secretaria de Género del CEFCHu, FEP, ATE La Pampa, Todas Somos Andrea
Mujeres Autoconvocadas, Secretaría de Genero – CTA Autónoma, Secretaria de Prensa y Comunicación – CTA Autónoma, Frente Femenino La Pampa E.N.M, Editorial Independiente Kexploten Lunas, Pan y Rosas, Cátedra extracurricular de Educación Sexual Integral y derechos sexuales y reproductivos – Facultad de Ciencias Humanas – UNLPam, ADU – Asociación de docentes universitarios – La Pampa, PC – Partido Comunista La Pampa, Nuevo Encuentro La Pampa, Frente Ciudadano Pampeano, Estudiantas auto convocadas UNLPam , Agrupación Estudiantil Surcos, Organización Estudiantil Nilda Masci, Corriente Universitaria Nacional Julio Antonio Mella de General Pico, Taller Barreales, Partido Humanista, UTELPA, CTA de l@s trabajador@s, Tamboras del Viento y el Movimiento por los derechos de las mujeres de General Pico, Mujeres por la Solidaridad.
El caso
En la madrugada del 21 de marzo de 2014, Belén (nombre usado para proteger la identidad y privacidad de la joven) llegó a la Guardia del Hospital de Clínicas Avellaneda en San Miguel de Tucumán buscando asistencia sanitaria por dolores abdominales. Tenía antecedentes médicos de vesiculares y peritonitis. Estaba con miedo. Le administraron un calmante por vía oral y fue derivada por el doctor Jorge Molina al Servicio de Ginecología a causa del abundante sangrado.
Belén cuenta, actualmente desde la cárcel, que desde el momento de su derivación empezaron las sospechas, los rumores, las llamadas a la Guardia Policial, miradas feas y acusaciones sobre “qué se había hecho”. Empezó a sentirse maltratada.
Una vez en Servicio de Ginecología del Hospital Avellaneda fue atendida por la enfermera Verónica Ledesma quien le hizo un interrogatorio bastante insistente y acusatorio sobre su hemorragia. “Me preguntó si me puse algo porque no era normal el sangrado”. Belén, según comenta a APA, le volvió a responder que había ido al baño con un poco de sangre.
Allí, el médico José Daniel Martín le informó en un primer momento que estaba teniendo un aborto espontáneo de un feto de aproximadamente 20 semanas. Belén le informó que desconocía estar embarazada, posición que repitió en todas sus declaraciones.
Luego, la jefa de parteras, Marta Monje, por orden de Martín acudió con la agente Marcela Sueldo a los baños “a la búsqueda del producto que habría expulsado” la paciente.
En un baño del hospital -existen contradicciones acerca de en cuál de ellos- encontraron un feto, automáticamente nombrado por médicos/as, policías y funcionarios judiciales como “hijo” de Belén, sin tener ninguna prueba sobre ello. Así consta en el expediente judicial. Vale destacar que en ningún momento de la investigación se realizó un estudio de ADN que demuestre la relación entre el feto y la jóven acusada. No obstante, Marta Monjes declaró que cuando acudió al baño donde encontró el feto estaba dentro el personal de limpieza del servicio sanitario.
La joven tucumana indicó también ante los jueces que “un enfermero me trajo el feto en una cajita y me insultó por lo que le había hecho. Yo le decía eso no es mío y me decía ‘mira este es tu hijo’”. También relató en el juicio que “cuando despertó del legrado en su cama de la sala 5 estaba rodeada por varios policías que la inspeccionaban sus partes íntimas. Todos estos procedimientos son catalogados por los tratados de derecho internacional como formas de torturas y tratos degradantes.
Belén fue condenada a ocho años de prisión el 19 de abril de 2014 por los integrantes de la Sala III de la Cámara Penal de Tucumán (Dante Ibáñez, Néstor Macoritto y Fabián Fradejas) por «homicidio doblemente agravado por el vínculo y alevosía». Ella –repite- desconocía su embarazo.
Según el “Informe del Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, Juan E. Méndez” de la Comisión contra la Tortura de la ONU, en febrero de 2013, hay tortura cuando se trata de maltratos a mujeres “que solicitan servicios de salud reproductiva pueden causar enormes y duraderos sufrimientos físicos y emocionales, provocados por motivos de género. Ejemplos de esas violaciones son el maltrato y la humillación en entornos institucionales (…) las infracciones del secreto médico y de la confidencialidad en entornos de atención de la salud, como las denuncias de mujeres presentadas por personal médico cuando hay pruebas de la realización de abortos ilegales; y la práctica de intentar hacer confesar a una mujer como condición para que reciba un tratamiento médico que podría salvar su vida después de un aborto”. (Foto: Facebook Mirta Fiorucci).

