
Entre el viernes y el domingo al mediodía ranqueles y mapuches de La Pampa, Mendoza y Neuquén realizaron un contracongreso al oficial organizado por la UNLPam. “No necesitamos que alguien más venga a hablar de nosotros, les pedimos que inviten a los pueblos indígenas a reflexionar sobre lo que ellos escriben de nosotros”, señaló la Lonko Claudia Farías.
Mientras se desarrollaba el Segundo Congreso Internacional de Pueblos Originarios en la sede de la Universidad Nacional de La Pampa algunos integrantes de distintas comunidades advirtieron que “estaba lleno de académicos y había pocos indígenas”, indicó Claudia Farías, Lonko de la Comunidad Nehuenche de Santa Isabel.
Si bien el contracongreso se organizó con anterioridad, la convocatoria se reforzó en los pasillos del edificio universitario. “Nos juntamos para darle otra mirada a lo que tiene que ver con los derechos de los pueblos indígenas. Hemos visualizado que se hizo un congreso nacional en donde nuestras miradas no están reflejadas o bien especificadas como pueblo. Queremos reivindicar nuestros derechos hermanados como pueblo y resaltar lo importante para nosotros como el derecho a la tierra, el derecho a poder establecer una relación con lo natural, que es propio de nuestros pueblos, poder reforzar nuestra identidad por medio de las lenguas, el respeto por los ancianos, por el otro en sus diversidades”, contó en la carpa montada en un espacio de la Laguna Don Tomás.
“Estamos acá diciendo que hay otras miradas. Algunos de los que estuvieron acá y en la universidad vieron que había una realidad muy distinta de lo que se muestra en lo académico. Inclusive muchos expresaron esto de llegar al congreso y ver muy poca gente indígena y ver a los académicos hablando de los indígenas. También reforzamos esto de decir que los conocimientos son nuestros. Dennos participación para hablar de nosotros mismos. No necesitamos que alguien más venga a hablar de nosotros”, añadió.
Farias atiende a Plan B en un rincón ubicado detrás de la Isla de los niños. “El pueblo ranquel en La Pampa ya no es representado por el Consejo de Lonkos. No vamos en contra de ellos, solo estamos diciendo que hay otras realidades que ellos no atendieron. Tiene que ver con lo que sucede allí, les pedimos poder reforzar lo que dicen los ancianos y mirar hacia el futuro con los jóvenes. En las reuniones no veíamos esto plasmado con lo que después ejecutaban. En la provincia de La Pampa nos impuso un referente de lengua ranquel, que es Nazareo Sarraino, quien es aprendiz de la lengua a partir de Daniel Cabral y para nosotros nuestro referente es Cabral. Nos hubiera gustado que esa decisión del gobierno hubiera sido consensuada con el pueblo indígena”, reclamó al estado provincial.
La Colonia Emilio Mitre. Claudia habla con tranquilidad. Siempre mira a los ojos. Se preocupa en que su mensaje se entienda. “Otro tema es el territorio. Están hablando de devolver 8 mil hectáreas en Emilio Mitre cuando sabemos que hubo 80 mil ocupadas por indígenas y donde quedan 40 mil. ¿Se puede devolver también esas tierras, esas 40 mil hectáreas? En la Colonia hubo escuela, estafeta postal, comisaría y habiendo todo esto se hizo otra escuela a 30 kilómetros, un albergue, donde empezaron a emigrar los jóvenes y luego la escuela de demolió. ¿Por qué hicieron otra, cual es el objetivo de parte del estado?”, se pregunta en el medio de una reflexión que encierra el reproche por sentirse nuevamente avasallados.
“Estamos pidiendo que el estado tome en cuenta el pedido para hacer una escuela de oficios en la Colonia Emilio Mitre para que los jóvenes puedan volver a sus tierras y desarrollarse allí. Le pedimos agentes sanitarios indígenas que entiendan a nuestros ancianos en su pensamiento, su filosofía de vida, su medicina. Desde el comienzo de este estado nacional se intentó construir un ser nacional sin tener en cuenta las raíces de nuestro pueblo. Se trajo las de occidente. ¿Quiénes son los originarios de La Pampa, cuáles son las raíces de la provincia?”, consulta abiertamente sobre la supuesta tradición pampeana.
“Estamos pidiendo que podamos enseñar y ejecutar su cultura y no que les sea anulada en las escuelas. Allí las anulan, les ponen un guardapolvo blanco para que todos seamos iguales a los europeos y no tenemos en cuenta las particularidades que trae cada niño. Volvemos a los discursos bonitos sobre la diversidad pero en la práctica no se forma a los docentes en ello sino en la unificación de las distintas realidades, en la universalización suprimiendo nuestra cultura y nuestra identidad”, reclamó.
“Yo creo que los académicos estudian y trabajan sobre lo que sacan de los pueblos indígenas. Si uno no es formado con una mirada diversa y multicultural, siempre en el análisis de los estudios va a hacer una reflexión sin esa mirada. Les pedimos que inviten a los pueblos indígenas a reflexionar sobre lo que ellos escriben de nosotros”, finalizó Claudia Farías.

