
La Organización “La Poderosa” que publica la revista villera “La Garganta Poderosa” dio a conocer ayer por las redes sociales que la Policía Federal torturó a dos pibes del colectivo social que edita la publicación.
Ezequiel Villanueva Moya caminaba el sábado por la noche en la Villa21 cuando vio a uno de sus amigos, Ivan Navarro, y se saludaron con un abrazo. En ese momento lo paró la Policía Federal “para revisarlos, los denigraron un rato a los dos, entre amenazas y chicanas sobre el supuesto origen espurio de sus prendas”.
“Yo me acerqué para darle un abrazo a Eze y un oficial, así, de la nada, directamente vino y me pegó una trompada”, contó el pibe Navarro.
Los dejan ir pero a los 30 pasos vuelven “a ser interceptados por tres móviles de Prefectura, con cuatro uniformados cada uno.”.
Los adolescentes contaron que “nos tiraron adentro de un coche y nos llevaron hasta la garita de Osvaldo Cruz e Iguazú. ¿Para qué? Para cagarnos a palos. No, nos subieron a otro auto, pero primero nos taparon la cabeza y nos obligaron a sentarnos uno encima del otro”.
De ahí, se los llevaron hasta un descampado lindero al Riachuelo, detrás de una fábrica, sobre el Camino de Sirga. “Cuando ya había unos 10 prefectos, uno dijo que nos iban a matar, porque total nadie nos iba a reclamar”, realtó.
Trompadas en la cara y palazos en las piernas fue el inicio del tormento. “Nos obligaron a tirarnos al piso y hacer flexiones de brazos, hasta que uno le saltó sobre la espalda a Ezequiel y otro me preguntó a mí dónde quería el tiro. Alterados, como sacados, nos esposaron a un caño y dispararon varios tiros al aire, mientras nos quitaban las camperas que supuestamente habíamos robado”, señalan.
Agregan que “se reían cuando nos ponían un cuchillo en el cuello y nos decían que también les parecían lindas nuestras zapatillas, nuestras cadenitas… Nos sacaron todo”.
A pocas cuadras de la Parroquia Caacupé, uno de los prefectos puso su arma en la nuca de Iván, para obligarlo a rezar. “Dale, un Padre Nuestro para que no te mate, dale”
Cuando lo sueltan, según la publicación en Facebook, “los encañonaron por la espalda, con una escopeta: ‘Corran bien rápido, o van a ser boleta’”, les habrían dicho.
“Corrieron, corrieron a sus casas, corrieron a nuestra redacción, corrieron a la Procuraduría contra la Violencia Institucional y ayer se presentaron en la fiscalía de Pompeya, para prestar declaración. ¿Y adivinen qué? Sí, estaba ahí, uno de ellos estaba ahí, el prefecto Leandro Adolfo Antúnez estaba ahí. Lo vieron, lo señalaron y lo denunciaron. Acto seguido, el fiscal Marcelo Munilla Lacasa pidió la orden de detención y la remoción de los agentes que integraban el móvil. Pero ahora, nuestros compañeros tienen miedo. Sus familias tienen miedo. Nosotros tenemos miedo”, finaliza “La Garganta Poderosa”.

