
La senadora nacional, Norma Durango, realizó una pública adhesión a la resolución en la que declara el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña. Destacó que hubo progresos en la calidad de vida de las niñas, pero preocupa la situación de la segunda infancia “dónde falta mucho por hacer, para evitar sobre todo los embarazos no deseados y el matrimonio infantil”.
En 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 66/170 en la que declaraba el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña, con el objetivo de reconocer los derechos de las niñas y los problemas que las niñas afrontan en todo el mundo, entre ellos la violencia, el acoso y la discriminación.
La senadora Durango realizó una pública adhesión a estas premisas, dijo que “el Día Internacional de la Niña centra la atención en la necesidad de abordar los desafíos que las niñas enfrentan a diario en todo el mundo, así como promover su empoderamiento y la garantía de sus derechos humanos. Cada vez más la tarea por conseguir la igualdad de género nos va mostrando descarnadamente las desventajas y la discriminación que sufren las mujeres todos los días, especialmente las niñas pobres”.
“Por eso apoyo la difusión de este trabajo enorme de Naciones Unidas que tuve el honor de presentar hace unos días en el Senado, porque creo que sólo la recopilación de datos seguros y el serio análisis de esos datos puede conseguir un abordaje adecuado de las problemáticas” señaló Durango.
Este año Naciones Unidas en el marco del Día Internacional de la Niña propuso el trabajo continuado por la Igualdad de las niñas. Desarrollo Sostenible. Datos sobre la situación mundial de las niñas.
Al respecto Durango expresó que “adherimos a los objetivos y en ello estamos trabajando en la tarea parlamentaria, en la seguridad que, si se invierte en educación y salud y se les aseguran sus derechos, las niñas pueden determinar sus vidas y las de sus comunidades. Durante los últimos 10 años, internacionalmente la sociedad ha avanzado en importantes progresos, mejorando la calidad de vida de las niñas en la primera infancia, el tema más preocupante es la segunda infancia, allí es dónde falta mucho por hacer, para evitar sobre todo los embarazos no deseados y el matrimonio infantil”.
“Es necesario, y en eso coinciden todos los países miembros de Naciones Unidas, trabajar en la emisión de información veraz, clara y efectiva. Por eso es tan importante la continuidad de la ESI (Educación Sexual Integral) el programa que nació después de la sanción de la Ley Nacional N° 26.150, que establece la responsabilidad del Estado de hacer cumplir el derecho de los niños, niñas y adolescentes a recibir Educación Sexual Integral en los establecimientos educativos públicos de gestión estatal y privada, desde los niveles de educación inicial hasta la formación docente. Hay que insistir en la difusión de la salud reproductiva, así como la protección contra el embarazo no deseado, las enfermedades de transmisión sexual y la violencia basada en el género”.
La ONU “pone en foco que las adolescentes tienen derecho a una vida segura, educada y sana, no sólo durante estos años críticos de formación, sino también a medida que maduran. Si se las apoya con eficacia durante los años de adolescencia, tienen el potencial de cambiar el mundo, tanto las niñas de hoy como las trabajadoras, madres, empresarias, tutoras, jefas de familia y líderes políticas del mañana. Una inversión en la realización de su potencial defiende sus derechos ahora y promete un futuro más equitativo y próspero, uno en el que la mitad de la humanidad es un socio en condición de igualdad para la solución de los problemas del cambio climático, los conflictos políticos, el crecimiento económico, la prevención de enfermedades, y la sostenibilidad mundial”.

