
En los últimos días se dieron varios casos de malas instalaciones en la capital pampeana. Ayer casi pierde todo un comerciante santarroseño. Por no cumplir el compromiso de trasladar los acuerdos paritarios provinciales a sus empleados, la entidad despilfarra fondos de los socios que destina a empresas privadas.
Desde hace más de 5 meses la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa forzó un conflicto con los y las trabajadoras de Luz y Fuerza La Pampa al no pasar al sueldo básico las sumas remunerativas y no respetar la palabra empeñada para trasladar los acuerdos paritarios provinciales a su personal.
Al día de hoy, están peor que los municipales, los estatales que viven en una situación de conflicto casi permanente desde que Altolaguirre es intendente. Los y las trabajadoras de la CPE no cobraron los 2 mil pesos de agosto ni el 3% de septiembre. Tampoco se les pasó al sueldo básico el 4% de la sumas remunerativas.
Tercerización. El Concejo de Administración optó por despilfarrar fondos de sus socios en la contratación de empresas privadas para la prestación del servicio de energía con tal de no arreglar con sus empleados y empleadas. La decisión concreta de la contratación la tomó el Gerente del Servicio Eléctrico y Alumbrado Público, Luis Usero.
Destina sumas cuantiosas a personal precario del sector privado y que en muchas ocasiones, no tienen la idoneidad requerida para la instalación y puesta en marcha del servicio eléctrico.
En los últimos días aumentaron de manera ostensible los reclamos por instalaciones mal realizadas. Además, el personal flexibilizado y precarizado no cuenta con los elementos necesarios ni tiene el calzado ni la vestimenta requerida para garantizar su seguridad. En cada trabajo que hace, pone en riesgo su vida.
Ayer un comerciante santarroseño presnetó una queja telefónica, que hoy hará de manera formal, porque le conectaron su local a 380 voltios por un error al memento de engancharlo a la red eléctrica. Lo que podía implicar que perdiera todos los aparatos que se enchufan a la red no ocurrió porque estaba en ese momento el electricista particular que realizaba las tareas en el interior del local que abrió sus puertas esta semana.
El comerciante le contó a Plan B que “menos mal que el electricista tomó la precaución de testear lo que habían hecho y descubrió que estaba conectado a 380”, expresó.
Ante eso “llamé a la cooperativa para hacer el reclamo y vuelven a hacer las cosas bien. Sin embargo, se fue y volvió a cometer el mismo error. Tuve la precaución de probar con un solo aparato y lo que me pasó es que se fundió el transformador de la balanza. Ahora tengo toda esa fase sin conectar y me presta luz el vecino de al lado para que pueda abrir”.
“Me llamó la atención que no estaba uniformado, que no estaba identificado y que andaba en un auto particular. Le pregunté si era empleado de la cooperativa y me dijo que pertenecía a una empresa privada que habían contratado para esas tareas”, añadió.
Ayer, a consecuencia del ajuste y la persecución laboral obstinada de las autoridades cooperativas, casi “vuelan” toda una instalación eléctrica y queman todo lo que estaba enchufado en el comercio.
Además pusieron en riesgo la vida del trabajador precarizado que de haber recibido una descarga eléctrica de esos niveles, habría perdido la vida al instante.
La CPE, además de despilfarrar fondos societarios de manera inconsulta, elige doblar sus gastos para mantener un plan de flexibilización y precarización que apunta a tener a sus trabajadores por fuera de convenio y con salarios bajos, emulando las políticas nacionales que emanan del gobierno de Mauricio Macri.

