
El diputado nacional Daniel Lovera se refirió a la ley de humedales que se trata en el Senado: “es de una trascendencia mayúscula, en las últimas décadas venimos viendo cómo la actividad humana se ha constituido a partir de una cultura de la depredación sobre el planeta, y así ha provocado daños, en algunos casos, de manera irreparable por la falta de racionalidad en el uso de los recursos”.
¿Cuáles son las actitudes sobre las que debe avanzarse para encontrar un remedio?
Básicamente se trata de empezar a actuar con responsabilidad, debemos tomar todas las precauciones, no solo para morigerar el impacto de los abusos que se cometen sobre los recursos naturales para que no afecte al medio ambiente, sino que, y por sobre todo, debemos empezar una tarea ardua para remediar los estragos en la utilización intensiva de bosques, cursos de agua y tierras, pensando no solo en las actuales generaciones sino en quienes nos sucederán.
¿Qué ventajas tiene este proyecto de cara a las mejoras que considera más urgentes?
En principio entiendo que en general va en la dirección correcta, y deteniéndome en los objetivos declarados del Proyecto en el Articulo Nº 3, particularmente en el inciso “b”, se señala palmariamente la mantención de los procesos ecológicos y culturales de los humedales para que estos gocen de la estabilidad que la madre naturaleza les dio; en el Inciso “d” se habla, taxativamente, sobre la necesidad de “contribuir a la provisión de agua y regulación del régimen hidrológico en las distintas cuencas del territorio nacional” y, por último, el inciso “j” es el que define sobre las remediaciones necesarias para cuando haya alteraciones en los humedales con la aplicación de la Ley Nº 25.675 sobre “Política Ambiental Nacional”, a través de la que se deben restablecer los presupuestos mínimos para la preservación de los humedales.
¿Va en consonancia con lo que aspira de las políticas hídricas nacionales La Pampa?
Va en el sentido en que tradicionalmente se han manifestado las autoridades de la provincia de La Pampa, habiendo sufrido, lamentablemente, la falta de una Ley Nacional que norme sobre este asunto que ahora estamos tratando, por lo que, para nosotros, no pasa inadvertido que de una vez por todas haya legislación al respecto y podamos, entre todos, solucionar una rémora que atrasa décadas la convivencia entre estados provinciales cuando esos recursos son compartidos, es decir, interjurisdiccionales.
¿Cuáles son los principios para trabajar en las inserciones en este sentido?
Es simple, más allá de los limites políticos de provincias y de países el planeta es uno solo; lo que sucede en un país o en una provincia repercute, en mayor o menor medida, en el resto del globo, y para mí, que vivo en la provincia de La Pampa, están claras las consecuencias de la utilización abusiva del río Atuel por una provincia “hermana” que no se percata de que la Argentina es una e indivisible, y que tanto los mendocinos como los pampeanos habitamos en el mismo planeta. La utilización abusiva de un río que es interprovincial ha generado gravísimas consecuencias en una importante superficie de nuestro país que ha visto cómo los humedales de esa zona han dado paso a zonas desérticas, creando un pasivo ambiental con responsabilidad exclusivamente de la provincia de Mendoza y de un Estado nacional que no evalúa la gravosa situación que estoy describiendo.
¿Es posible empezar a pensar en una restauración?
Es imprescindible, porque las consecuencias van mucho más allá de lo que hoy se evalúa. Este proyecto encierra e implica la conservación, protección, restauración ecológica y uso racional y sostenible de los humedales. Sin esta restauración ecológica el daño es mucho más profundo de lo que llegamos a imaginar. Sin la racionalidad en el manejo de los recursos naturales, estamos dañando al planeta en su totalidad.

