
Fue el primer juicio del país donde una víctima de ese delito, Alika Kinán, era querellante contra sus captores. Hubo condenas para los imputados y la Municipalidad de Ushuaia deberá reparar económicamente a Alika por todos los daños que le ocasionó ser explotada sexualmente durante años en esa ciudad.
(La Izquierda Diario/La Nación) Se conoció ayer el veredicto de un juicio histórico: el primero contra una red de trata con fines de explotación sexual impulsado por una de sus víctimas. Tras haber pasado más de 15 años atrapada, Alika Kinan Sánchez escuchó el fallo del Tribunal Oral Federal de Ushuaia. El principal imputado, Pedro Montoya, de 57 años, recibió una condena de siete años a prisión por el delito de trata de personas, y sus cómplices, Ivana García, de 38 años, y Lucy Alberca Campos, de 32, fueron sentenciadas a tres años de prisión en suspenso. Además, el tribunal condenó a la Municipalidad de Ushuaia a indemnizar a Alika por la suma de $780.000.
Inaugurado en 1996, el sitio alojaba a mujeres que eran captadas en distintos puntos del país por varias personas, mientras que sus dueños, los imputados Montoya y García las prostituían. La madrugada del 9 de octubre de 2012 fue allanado y clausurado por efectivos de Gendarmería y fueron liberadas siete víctimas, entre ellas Alika, de 40 años
En la tarde del miércoles concluyó otra de las etapas del juicio que lleva adelante Alika Kinan, fue con la lectura de la sentencia del Tribunal hacia los imputados. Los tres acusados fueron declarados culpables.
¡Ahora! Movilizándonos en el juicio de Alika, contra la impunidad estatal de la trata. pic.twitter.com/FFV91gbDdF
— Frente de Izquierda (@FdeIzquierda) 30 de noviembre de 2016
El Tribunal dispuso 7 años de prisión para Pedro Montoya, dueño del “Sheik” y 3 años de prisión para Ivana Claudia y Lucy Campos Alberca, pareja de Montoya y encargada del local respectivamente. La Municipalidad de Ushuaia tendrá que reparar económicamente a Alika con una suma de 780 mil pesos, en concepto de daños y perjuicios más haber “facilitado” la situación y el funcionamiento del Sheik. Se espera que los fundamentos sean leídos la semana que viene.
Durante la mañana de ayer, dos de los acusados se declararon inocentes de los delitos por los que se encuentran imputados. Montoya sostuvo que siempre consideró que “estaba haciendo un trabajo lícito”, mientras que García sostuvo “creer en la justicia divina, que es la única que va a juzgar su conciencia”.
A pesar de que tanto la Fiscalía, en representación de todas las víctimas, como la querella de Alika habían solicitado penas mayores y una reparación de más de 2 millones de pesos por la demanda civil contra los tres proxenetas y la Municipalidad de Ushuaia, se trata de una condena que sienta un importante precedente para futuras causas. En declaraciones a los medios Alika expresó que esperaba una sentencia más severa. No obstante, remarcó la importancia de lo conseguido y también la del juicio como un ejemplo para el resto de las mujeres víctimas de trata.
Por primera vez, una víctima se convierte en querellante y al mismo tiempo la Justicia tiene que reconocer como responsable al Estado, en este caso la municipal de Ushuaia. Dando lugar a la acusación que realizó Alika sobre la complicidad estatal en el funcionamiento de Sheik, ya que este se encontraba habilitado como “whiskería” al igual que tantos otros «bares». El Estado se ve obligado a pagar una reparación económica, lo que sienta un antecedente para otros casos de víctimas de trata.
El movimiento de mujeres viene denunciando hace años que las redes de trata sin complicidad del Estado no funcionan. El fallo tiene que reconocer, a pesar de que el monto de la reparación no es el que solicitó la querella, que la Municipalidad de Ushuaia actuó como cómplice de este gran negocio que se asienta en esa ciudad. La organización y la militancia que acompañó este caso, conocido nacionalmente, jugaron un rol fundamental para este resultado.
Las abogadas que representan a Alika esperarán la publicación de los fundamentos para decidir si apelan o no el veredicto. Mientras se leía la sentencia, en las puertas de los tribunales se concentraron organizaciones de mujeres, sociales y políticas con las que Alika se reunió entre abrazos y palabras de aliento. Este juicio reafirma la fuerza de las mujeres en la lucha por sus derechos y pone en evidencia la reiterada denuncia, que el movimiento de mujeres sostiene hace años, sobre la complicidad del Estado, los gobiernos y la Policía en uno de los negocios capitalistas más rentables del mundo: la trata de personas.

