
Desde ATE criticaron al intendente de Santa Rosa, Leandro Altolaguirre, recordando que el 2016 intentó cerrar la Oficina de Educación para el Empleo y ahora incorporaron nuevos empleados: “el problema no es la plata”. Resaltan que “la voz de cambio y la transparencia va cayendo en saco roto”.
En un comunicado de ATE, titulado “Una más y van……”, cuestionan al intendente Leandro Altolaguirre.
Sostienen que el jefe comunal “antes criticaba las prácticas punteriles del PJ, pero se parece cada vez más a quienes critica”.
Además, indican que “continúa con la precarización de los empleados, designaciones a dedo y persecución a los que denuncian esta situación. Va quedando claro que la preocupación principal es echar a los que están para meter a los propios”.
Este es textualmente el comunicado:
Nuevamente el intendente Leandro Altolaguirre ha dado muestra de no escapar a la regla general de los políticos de nuestra provincia.
Críticos como pocos de las prácticas punteriles del PJ y de las gestiones en la Municipalidad que llevaron a la crisis actual de la ciudad, Leandro no para de parecerse cada vez más a quienes critica. La voz de cambio (con C de Cambiemos) y la transparencia va cayendo en saco roto.
En el primer día hábil del 2017 nuevos empleados se han sumado al equipo de Altolaguirre. Pero Leandro, ¿no era que no había plata?
Lo peor de todo es que las incorporaciones se realizan en la Oficina de Educación para el Empleo, área que la actual gestión intentó cerrar, desarticuló el equipo de trabajo, genero traslados, ejerce violencia laboral y mantiene a sus empleados en una completa precariedad laboral.
Pero no es el único caso. También en la órbita de la Secretaría de Cultura, Educación, Empleo y Turismo han aterrizado algunos personajes. Sin estar designados como funcionarios o empleados, se desplazan con toda impunidad dando órdenes y maltratando al personal.
Lejos de transparentar y profesionalizar la administración municipal nos encontramos con las mismas prácticas que en campaña decía combatir. Continúa con la precarización de los empleados, designaciones a dedo y persecución a los que denuncian esta situación. Va quedando claro que la preocupación principal es echar a los que están para meter a los propios.
Evidentemente el problema no es la plata. Mientras tanto los vecinos y trabajadores sufren el deterioro de la infraestructura de la ciudad, con calles destruidas, plazas abandonadas, cloacas colapsadas, servicios deficientes y con empleados víctimas de prepotencia y precariedad laboral.

