
La Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural expresó que las apreciaciones del jefe de la Aduana son “a título personal”. Llamativa frase en el comunicado oficial que señala como “emblema social” al número de desaparecidos.
(Redacción Plan con información oficial / El Destape)Luego de que el jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, rechazara públicamente la existencia de un plan sistemático de desaparición de personas en la última dictadura militar y pusiera en duda la cifra de víctimas del terrorismo de Estado, la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación aclaró que no comparte las consideraciones expuestas por el funcionario.
El organismo que conduce Claudio Avruj indicó que «esas opiniones son a título personal, no son compartidas desde ningún punto de vista y no pueden ser tomadas como representativas del pensamiento del gobierno, puesto que es esta Secretaria la encargada del tratamiento riguroso y efectivo de temas de esta naturaleza».
«El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la peor dictadura que soportó nuestro país y, tal como quedó demostrado por la acción de la CONADEP, los juicios a las juntas y los juicios posteriores que aún se siguen desplegando, el Terrorismo de Estado instalado desde las cúpulas militares se sostuvo en un plan sistemático de desaparición de personas, robos de bebés, asesinatos, expoliaciones y detenciones arbitrarias», expresaron desde la secretaría a través de un comunicado.
Tampoco nos parece acertado discutir la verdad de los números —explicaron, por otra parte— porque no mitigan la dimensión de la tragedia. 30 mil desaparecidos es un emblema social y como tal, resulta indiscutible».
De esta declaración se desprende que para el organismo que conduce Avruj no se discute el número no porque fehacientemente haya pruebas de que fueron más de 8.000 los desaparecidos sino porque se trata de «un emblema social».
Según la CONADEP, hay alrededor de 8.000 personas identificadas, con nombre y apellido, desaparecidas. No obstante, en el 2006 documentos desclasificados en EE.UU. revelaron que los militares reconocían que hubo 22.000 crímenes hasta 1978.
Firmado bajo el alias «Luis Felipe Alemparte Díaz», el militar chileno Enrique Arancibia Clavel era el agente de la Dirección de Inteligencia chilena (DINA) en Buenos Aires, encargado de informarle a Santiago lo que ocurría en la Argentina y de coordinar secuestros con argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños, entre otros, en lo que se llamó Plan Cóndor.
En julio de 1978, Arancibia Clavel envió un cable a sus superiores de la DINA, con nombres de decenas de víctimas en el país y precisando que sus contactos en el Batallón 601 han «computado 22.000 entre muertos y desaparecidos», desde 1975 y hasta «el día presente», poco después del final de la Copa del Mundo, publicó en el 2006 el diario La Nación.
Y añadió que Arancibia Clavel -condenado en la Argentina- consignó que «los que aparecen NN son aquellos cuerpos imposibles de identificar», los que «casi en un 100% corresponden a elementos extremistas eliminados «por izquierda» por las fuerzas de seguridad».
Los organismos de derechos humanos sostienen desde hace décadas que las Fuerzas Armadas habían redactado listas con nombres y datos de todos los secuestrados, los muertos y los operativos autorizados.
Se supone que esas listas fueron destruidas antes del arribo de Raúl Alfonsín a la presidencia, aunque algunos sospechan que podrían estar intactas y escondidas, como ocurrió con los archivos de la policía de la provincia de Buenos Aires.
PIDEN QUE RENUNCIE GOMEZ CENTURION
Esta mañana, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, opinó que las apreciaciones de Gómez Centurión son de una «brutalidad extrema», pidió al presidente Mauricio Macri removerlo de su cargo y a la Justicia analizar si en esas expresiones no hay «apología del delito».
«Hay que tomar medidas, esperemos que el Presidente lo haga; la sociedad lo va a repudiar», alertó Carlotto y exigió que la eventual separación del cargo de Gómez Centurión se haga con premura. «No volvamos a crear situaciones de ver qué se hace, disculparlo, entenderlo, se equivocó… Aquí no hay errores, aquí hay una política clara de querer borrar el tiempo», resaltó en diálogo con C5N.

