
La mamá de Andrea López volvió a pedirle a Víctor Purreta que diga dónde está el cuerpo de su hija. Agradeció el acompañamiento de Mujeres por la Solidaridad y el colectivo feministas “Todos Somos Andrea” durante toda su lucha.
Este viernes 10 de febrero se cumplen 13 años de la desaparición y muerte de Andrea Noemí López, víctima de Víctor Purreta, su proxeneta y luego, su femicida.
Su madre, Julia Ferreyra, exigió en declaraciones radiales la aparición del cuerpo de su hija y dijo que la única persona que sabe su paradero es su femicida. Escéptica y con pocas esperanzas, se preguntó si realmente alguien está buscando el cuerpo de su hija. También agradeció Mujeres por la Solidaridad y el colectivo feministas “Todos Somos Andrea” durante toda su lucha.
“Es otro año más de lucha y solo me queda seguir luchando por encontrar el cuerpo de mi hija. Es el objetivo que falta”, manifestó en declaraciones radiales.
“Lo que yo quiero es encontrar el cuerpo para poderle dar una tierra digna y que descanse en paz, ya que así no está descansando en paz. Ella no se merece este calvario y que tenga que seguir sufriendo”, dijo a Radio Noticias. “Una sufre al no tenerla en una tumba y poder llevarle una flor”, agregó.
Preguntada por la búsqueda del cuerpo de Andrea, Julia dijo que quien sabe dónde está es Víctor Purreta, condenado por el asesinato de la joven. “No pido que me lo diga a mí, pero quiero que se lo diga a su hijo, que merece tener su madre enterrada, como corresponde. Hoy en día hasta los animales son enterrados. Y yo sé que ella no descansa en paz”, dijo.
“Hoy su hijo va a cumplir 18 años y cada vez entiende más las cosas. No pido que lo enfrente, sino que haga una carta y le cuente. Él desea tener un lugar dónde llevar flores, llorar, expresarse como corresponde. Porque nosotros no hicimos un duelo. No tenemos un cuerpo”, agregó.
—¿Carlitos se relaciona con su papá?
—No, para nada. Incluso, él me prohibió que se lo nombre como ‘tu papá’. Con que digas ‘el Víctor’ es suficiente.
—¿Qué está haciendo Carlitos?
—Está haciendo el secundario. Pidió irse con su tía a Córdoba y está estudiando allá. No quería terminar acá en Santa Rosa. Quería dejar lo de Santa Rosa, porque él necesita tomar esa distancia. Su cabeza está muy atormentada. Vino para las fiestas y lo primero que me pidió fue un turno para su psicóloga. Estuvo con ella y se volvió a ir tranquilo.
Consultada sobre si sirve de algo la recompensa de $100.000 que ofrece el gobierno de La Pampa por datos fehacientes para dar con el cuerpo de Andrea, Ferreyra dijo: “yo me pregunto si hay alguien que la busca. Ojalá yo pudiera tener dinero para contratar un detective privado y que él me busque las cosas, pero no lo tengo. Yo no sé si ese dinero es algo. Si alguien hubiera sabido, se conocerían datos. Pero quien tiene que decir dónde está es el asesino”, agregó.
“Yo creo que él único que sabe dónde está el cuerpo es él (por Víctor Purreta). Una vez su madre me citó para poder hablar bien conmigo y yo fui con la esperanza de que me dijera dónde estaba el cuerpo de mi hija, pero era el tiempo en que él tenía a mi nieto, cuando no me lo habían dado a mí. Yo tenía un régimen de visitas, porque no me fue fácil tenerlo. Yo luché mucho. Estuve cinco meses sin verlo, después de la desaparición de Andrea”, dijo.
“Ella me citó en un lugar, que fue en la terminal, para decirme que podía ver a mi nieto. Ella en ningún momento me miraba a la cara. Yo esperaba que me dijera, como madre, si sabía algo, pero no. Tampoco tengo odio, porque el odio no me va a llevar a nada”, expresó.
“Creo que el castigo más grande que me dio él (por Purreta) es no decirme dónde está el cuerpo de mi hija. Si alguna vez sintió amor por su hijo, que le diga qué hizo con el cuerpo de su madre”, agregó.
Julia Ferreyra reconoció el trabajo importante del colectivo de mujeres que siempre apoyó su reclamo de justicia. “Gracias a ellas pude ser escuchada. Si ellas no golpeaban o tocaban tambores, nadie me llevaba el apunte. Y así logré que se hiciera justicia y que este asesino pagara por el asesinato de mi hija”, dijo.
—¿Usted cree que la familia de él sabe de algo?
—Vivían en casas pegadas. Ellos deben haber escuchado los gritos de Andrea de las golpizas. Se hubieran metido o dicho algo. Él se deshizo de hasta la ropa de Andrea, ¿cómo no van a saber si la quemó o qué hizo? Y lo que más me duele es por qué se fueron de esa casa y demolieron la vivienda.
—¿La familia vendió esa casa?
—Sí. Demolieron todo. No entiendo cómo la justicia dejó hacer eso. Soy ignorante y no entiendo nada, pero ¿cómo se quedaron con eso de que se durmió y cuando despertó no salió a buscarla? Yo siempre dije y lo sigo sosteniendo que él es el asesino y me pregunto qué hizo con el cuerpo.
—¿La casa fue revisada?
—Ahí se borraron todas las pruebas. La casa fue demolida al año o dos años. Yo le preguntaba al juez, cada vez que me atendían, pero me decían que ahí no había nada. La casa se demolió después que se vendió, por parte del nuevo comprador. Me pareció raro que la justicia haya permitido eso.
Ferreyra lamentó el tiempo en que se tardó para que su nieto pudiera realizar la prueba de la Cámara Gesell “Mi nieto desde los siete años me estaba diciendo lo que sucedió esa noche y la cámara la hicieron cuando él tenía 13 años. Se llevó mucho tiempo. Primero tener su custodia, para luego ser querellante en la causa”, recordó.
A modo de cierre, Ferreyra pidió nuevamente por el cuerpo de Andrea López. “Por lo menos que se lo diga a su hijo. Él necesita saber dónde está el cuerpo de su madre”, cerró.

