
Plan B Noticias publica en la sección Libertad de Expresión una nota enviada por la secretaria de la seccional Santa Rosa de la UTELPa, Liliana Peralta, en referencia a las últimas expresiones del presidente Mauricio Macri con respecto al conflicto docente.
El presidente continuó su embestida contra los docentes en huelga haciendo una desafortunada comparación con una clase en ruinas después de la bomba de Hiroshima.
«Para que un país pueda levantarse la escuela nunca debería parar», expresó en las redes sociales, buscando un golpe de efecto entre quienes no conocen el conflicto en profundidad.
Nada dice de su falta de apego por las leyes votadas.
Esta expresión me trajo a la memoria un libro que leí hace tiempo, «La oruga en el pizarrón».
En la noche del 24 de marzo de 1976 en la sede del Sindicato Docente de Tucumán fueron salvajemente asesinados Isauro Arancibia , secretario general de ATEP, Tucumán y de Ctera– junto a su hermano Arturo, también maestro.
Su hermana, narra que esa noche lluviosa luego de una reunión de maestros, Isauro, en una vieja camioneta, fue dejando a las compañeras y compañeros en sus casas y se dirigió a la sede de los maestros, a pesar del peligro que eso significaba para él y su hermano.
Isauro, un dirigente humilde, tenía unos zapatos nuevos que le habían regalado sus sobrinos.
Isauro llamaba a la huelga. Su compromiso, su militancia, su entrega por la educación pública y los derechos de los trabajadores de la educación siguen siendo un ejemplo en la historia y la construcción de Ctera.
Eduardo Rozenvaig, autor de «La oruga en el pizarrón» relata que cuando los familiares encontraron los cuerpos acribillados de Isauro y Arturo en un cuartel militar, a Isauro le faltaban los zapatos: “La dictadura se había robado el par de zapatos del maestro”.
Nuestra historia, nuestros maestros, nuestros desparecidos no merecen expresiones como las del presidente. Muchos lucharon y murieron por una escuela pública. Y para que podamos ejercer el legítimo derecho a huelga.
Hoy los docentes argentinos seguimos recordando con profunda emoción a Isauro Arancibia, fundador de Ctera, y uno de los cientos de docentes asesinados y desaparecidos en la última dictadura militar. El 21 y 22 de marzo vamos a marchar también por él.
Caminaremos con sus zapatos y seremos miles!
Liliana Peralta

