
El secretario de Cultura de la comuna santarroseña valoró la condena social al golpe de estado y criticó a Darío Lopérfido y César Milani. Destacó valentía de abogados pampeanos que presentaban hábeas corpus durante la dictadura militar.
Gabriel Gregoire, secretario de Cultura del municipio santarroseño fue el encargado del discurso oficial en los actos conmemorativos del 41º aniversario del golpe de estado.
En su discurso Gregoire habló de golpe cívico militar y criticó tanto a las fuerzas de seguridad como a los civiles que se beneficiaron con este proceso iniciado antes del golpe de estado.
También cuestionó a grandes grupos empresarios y valoró los avances en condenas por delitos de lesa humanidad, destacando el trabajo de abogados pampeanos. Fue muy crítico también con Darío Lopérfido, funcionario nacional de Cambiemos y César Milani, ex jefe del Ejército durante la gestión de Cristina Kirchner, actualmente detenido por la desaparición de un conscripto.
“Este fue un proceso cultural, político y económico que comenzó a gestarse antes y que era evidente a principios de los años setenta”, dijo al inicio de su discurso.
Gregoire recordó la visita en el 2016 de Hipólito Solari Yrigoyen quien fue uno de los abogados y apoderados de Agustín Tosco. “En 1973, Solari Yrigoyen relató como fue víctima del primer atentado que pergeñó y llevó adelante la Triple A en Argentina, un proceso que comenzó antes del 24 de marzo de 1976 y que abarcó todo el país, incluida La Pampa”, dijo.
“Desde enero de 1975 en La Pampa fueron encarcelados, reprimidos y torturados jóvenes militantes, estudiantes, profesores, trabajadores y periodistas. Comenzó antes, abarcó todo el país y no fue solo un golpe militar. Hubo responsables civiles”, dijo.
“El inspector Constantino y la policía de la provincia indicaba a mediados de 1975 que la represión y el encarcelamiento de distintos presos políticos, había sido el resultado del esfuerzo de las fuerzas locales, que respondían al gobierno provincial”, criticó.
“Me tocó, por un trabajo en la Universidad, entrevistar a dirigentes que fueron diputados provinciales, antes del golpe de 1976 y que luego se convirtieron en intendentes de localidades y todo esto a propuesta de empresarios locales que les ofrecieron aceptar un rol protagónico, en el gobierno surgido del golpe de 1976”, criticó.
“Fue un proceso que abarcó todo el país, comenzó antes de 1976 y los responsables no fueron solamente integrantes de la fuerzas de seguridad, sino que también hubo responsables civiles. Como denunció Rodolfo Walsh, los resultados de la política implementada, más allá de los resultados políticos de la violencia desatada, fueron resultados económicos”, dijo.
“Decía Walsh: en el primer año de gobierno el consumo disminuyó el 40%, el de ropa más del 50% y el de medicina ha desaparecido prácticamente de las capas populares. Fue un resultado terrible y tuvo consecuencias trágicas para el país, que todavía padecemos”, dijo el secretario de Cultura.
“Fue un proceso violento en donde la violencia suplantó a la política, un proceso económico que concentró la riqueza en pocas manos. Pasaron cuarenta años y hemos avanzado mucho como sociedad”, dijo.
Gregoire resaltó el dictado de 750 condenas por delitos de lesa humanidad y el inicio de 800 procesamientos. “También hay que decir que estas representan el 30% de las 2800 imputaciones de crímenes de lesa humanidad que todavía han en los tribunales argentinos y que, entre los imputados hay más de 450 que han fallecido. Esto explica el avance que tenemos”, dijo.
“Todo acto de memoria es acto de recreación del pasado. Como dice Pilar Calveiro, el pasado se construye a partir de la realidad del presente y del proyecto de futuro que tenemos como sociedad. Y es desde las urgencias actuales, que se interroga al pasado, rememorándolo”, agregó.
“Sin embargo, desde las particularidades de ese pasado, podemos construir una memoria más fácil. Creo que hemos alcanzado como sociedad una visión superadora y se comparte el consenso de que no se justifica ningún golpe de estado, ni violencia por un bien superior”, dijo.
“Tampoco se justifica el asesinato sistemático de personas y la pérdida de una generación con sueños, proyectos y el derecho de vivir”, dijo.
“Es ese consenso social, que produjo una indignación generalizada frente a las manifestaciones de Lopérfido, que produjo alivio por el encarcelamiento de Milani y una alegría compartida por la aparición del nieto de Estela Carlotto”, dijo.
“Es ese consenso que nos permite homenajear a los abogados que tuvieron la valentía de presentar los hábeas corpus en favor de los presos políticos detenidos en La Pampa, con el peligro que conllevaba para sus vidas, porque ellos habían elegido el camino de la política, el debate y tenían un compromiso con la vida”, dijo.
“Además, eran conscientes de lo que pasaba a otros abogados en el país, como a Solari Yrigoyen, que sufrió atentados y persecución, mientras que otros sufrieron la muerte como Abel Amaya y Sergio Karakachoff, por defender a presos políticos, dijo.
“Por eso, nadie puede negar la valentía de las acciones de los que actuaron en La Pampa, para evitar que muchos detenidos pampeanos se convirtieran en desaparecidos. Pero todavía falta justicia y como sociedad seguimos en deuda, especialmente, a la reparación económica de toda la sociedad”, dijo.
“En las últimas décadas en Argentina, la torta se la siguieron llevando los que están más arriba: los banqueros, el poder financiero y los grandes empresarios. Debemos encontrar el camino todos juntos para construir un sistema económico más justo, con más educación pública y más salud, que no considere ganancia el sueldo de los trabajadores y que nos permita vivir con dignidad a todos los argentinos”, cerró Gregoire.

