
El presidente Unidad Básica de Villa Alonso, Oscar Christensen, escribió una nota para el espacio Libertad de Expresión de este portal, donde se refirió a que actores políticos le conviene una condena judicial a la ex presidenta.
(Por Oscar Christensen) EL OTRO 17
¿A quién le conviene que Cristina vaya presa?
En los últimos días se menciona periodísticamente que la ex Presidente puede ir presa por la variedad y cantidad de causas judiciales que la acosan aunque; ninguna de ellas tenga sustentabilidad jurídica o pruebas que consoliden las acusaciones.
El gobierno pretende eliminar a un posible competidor fuerte en las próximas elecciones legislativas de medio tiempo, y llegó a la conclusión que el camino judicial puede ser la alternativa para evitarse un mal trago en su relación parlamentaria. El análisis del oficialismo y también del PJ tradicional es que, si bien; Cristina tiene un piso muy alto en la voluntad popular, también es cierto que su techo está marcado por el renovado “anti” que antes fue peronismo y hoy es el kirchnerismo, lo cual conforma una ideología que menosprecia la palabra silenciosa del pueblo que se transforma en votos cuando los humildes sienten que son la moneda de cambio. Ante esta disyuntiva, el macrismo pretende reiterar la proscripción de la “Revolución Fusiladora” a lo que el PJ tradicional no acompaña, pero recuerda la máxima de los 60 con la doctrina “vandorista” del “peronismo sin Perón”.
Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner llevaron a la gestión gubernamental los principios fundamentales del peronismo original pero, cayeron en el común principio del “tercer movimiento histórico” para trascender más allá de Perón y su doctrina revolucionaria de la “tercera posición y la revolución justicialista para alcanzar la justicia social, la independencia económica y la soberanía política”. Tal vez, esta postura fue la que comenzó a construir la famosa «grieta”, que luego usufructuaron las otras fuerzas políticas en su propio beneficio pero, en realidad fue el principio de la división que produjo la diáspora peronista que engrosó al PRO, al Frente Renovador y las alianzas seudo peronistas que conforman un cuasi acompañamiento al gobierno nacional. Es cierto que muchos dirigentes sindicales y referentes políticos de sectores peronistas prefirieron la comodidad del poder a la lucha por la defensa de las ideas pero, si hubiera existido una contención política doctrinaria su conducta sería otra. Quizás faltó cintura política y conducción inclusiva para llevar adelante la revolución justicialista en un marco nacional y popular pero, primaron los egos personales y la aspiración del bronce en la historia nacional.
Hoy, la situación política y electoral pone al tope de la importancia nacional la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner quede presa por obra y gracia de la voluntad del juez Bonadío.
Pero; ¿a quién le conviene que ella quede presa?
El gobierno cree que es la solución a su baja performance electoral con miras a las elecciones de octubre, pero ¿esa es la verdadera lectura?.
En realidad, a Cristina le conviene que la pongan presa para lograr desde allí una multitudinaria movilización que le permita legitimizar su liderazgo político partidario y la liberen concretando un nuevo 17 de octubre modernizado, consolidando su imagen de víctima del poder de turno y absoluta líder representante de las masas populares. Esta situación y posicionamiento político le permitiría la adhesión del grueso del peronismo de base y un capital partidario que nadie le podría cuestionar.
Es por ello que sus acciones políticas serán de confrontación y desafío con el Poder Judicial para lograr la proscripción en las elecciones de octubre pero con miras a un fortalecimiento para el 2019, tomando como adversario político al propio poder judicial como herramienta del gobierno nacional.
Ante la violenta avanzada de algunos medios de comunicación que comulgan con los intereses de Macri y su gestión para esmerilar la figura de la ex Presidente; la opción tomada por ella es la sobre exposición y denostar la idoneidad judicial para juzgar sus acciones al frente del Gobierno Nacional.
Es por ello que a Cristina le conviene una condena judicial y una proscripción electoral para consolidar sus fuerzas desde su posición de perseguida política.

