
Ayer por la tarde una gran cantidad de personas participó del festejo en la calle Margarita Monge 1239 de la popular barriada santarroseña. Gracias a la gran cantidad de donaciones y colaboraciones, pudieron albergar a niños y niñas de distintas partes de la ciudad, asistan o no al comedor de manera cotidiana.
“Estamos felices porque hubo una convocatoria de muchos chiquitos, el año pasado no pudimos hacerlo tan grande, pero gracias a toda la cantidad de donantes que tuvimos hoy se pudo hacer para todo la gente de los distintos barrios”, explicó a Plan B Noticias Mónica Barrera, la mujer que en soledad un día de 2012 decidió hacer algo por las y los más pequeños.

“Acá estamos de pie, faltan algunas cosas para completar, tenemos la personería jurídica, pero nos falta el CUIT para contar con una cuenta en el banco. Hemos tenido la colaboración permanente de la pescadería Picomar, la Panadería Santa Fe que nos está haciendo una colecta, la de las mujeres empleadas del Instituto de Seguridad social – DAFAS”, agregó.
El comedor funciona de martes a viernes y el sábado el merendero. Además agregaron apoyo escolar los martes y sábados, una biblioteca, y un ropero comunitario para los lunes. Ayer le agregaron música, baile, payasos, pelotero y una gran variedad de dulces para la merienda.

Desde hace un tiempo Mónica no está sola. “El comedor funciona gracias al trabajo permanente de las mamás que me ayudan como Diana, Ana, Laura, mis hijos, la payasa Muni”, enumeró.
“Estoy muy contenta de todo lo que pudimos hacer. Inicié el merendero hace 5 años porque cuando vinimos a vivir no teníamos plaza, escuela, SUM. Un día vi muchos chiquitos en mi barrio y comenzamos a trabajar con el merendero y hace un año abrimos el comedor por la situación social que atraviesa el barrio”, dijo.
Números rojos. La alegría por un día de fiesta se ve empañada por la realidad económica. “Cada vez se suman más chiquitos. En este momento tenemos entre viandas, adultos, discapacitados, mamás embarazadas y los chiquitos, 80 personas que vienen siempre. Y podemos seguir gracias a las donaciones permanentes, a las mamás y a algunos funcionarios que nos han ayudado”, añadió.

Ayer, además de la fiesta, Luz de Esperanza estrenó un mural en lo que era el garaje de la familia de Mónica y ahora es la sede del comedor, la biblioteca y el ropero comunitario. “Esto que está acá lo hicieron las chicas del Instituto de Seguridad Social y de DAFAS”, dice mientras su brazo señala una pared pintada donde se ve un paisaje natural con niños y niñas felices, jugando a plena luz del día en un parque.
Ubicado en Margarita Monge 1239, el comedor y merendero se convirtió en un lugar de contención y apoyo para aquellos que padecen las secuelas de un plan económico neoliberal que impide a muchas personas la satisfacción de sus necesidades esenciales.


