
Entre tanto relato una imagen cierra la jornada, Baraldini esposado en la salida de emergencia.
Por Silvio Tejada. La mañana había comenzado fría con una fina llovizna que despertaba la ciudad de pozos indiferentes. A las 8 de la mañana la avenida Argentino Valle en dónde se encuentra la sede del Colegio de Abogados estaba como todos los días, sin advertir siquiera que allí comenzaba la segunda parte del histórico juicio de la Sub Zona 1.4 II.
La concentración de la Multisectorial por la Memoria, Verdad y Justicia comenzó a desplegar sus trapos y como una firme señal de presencia colocaron la principal bandera en las vallas que enrejaban a los quince imputados presentes en el estrado judicial.
Luego de un chequeo minucioso, la sala ya estaba siendo ocupada, aguardaban sentados y de lustrosas cabelleras blancas los acusados de ser parte del comando zona 1, 1.4, todos ellos ya conocidos en esta historia que va quitando su velo de impunidad.
Una banda azul con el logo de la Policía Federal Argentina formaba un corralito y justo allí resaltaba quien de alguna manera era el más juzgado de todos ellos, el ex mayor del Ejército y ex jefe policial pampeano y domador de caballo Luis Enrique Baraldini , quien se mostraba con mirada esquiva, camisa a cuadros y una corbata quieta.
En pleitesía las quince sombras entre toses de conciencia se levantaban una a una ante el requerimiento de los jueces, individualizando así sus presencias desacreditadas. Dos veces se sirvió agua entre ellos, tragaban conciencia que seguro raspaba sus gargantas de gallos viejos.
Allí estábamos en la balanza de la justicia, en un cónclave de nuestra historia que comienza nuevamente a sacar a la luz las atrocidades de la pasada dictadura militar, allí están nuevamente sentados cabizbajos y de manos rogando los acusados de más de 200 hechos tortuosos ejecutados por ellos en esta pampa no isla de la tortura y la mentira, con la complicidad de una sociedad que aún convive con estos vecinos que en muchas oportunidades nos sorprenden gozando de libertades y privilegios en clubes, locales comerciales, entre otros lugares públicos como si no hubiesen cometidos atropellos con sus armas de puño.
Cuando el relato de cada hecho comenzaba a sonar en el estrado, desde allí también se escuchaba como si fuese una plegaria común el pedido de justicia de la multisectorial que hacía su acto frente al edificio vociferando PRESENTES AHORA Y SIEMPRE y una sensación intensa se metía por las paredes atravesando vallas , paredes y custodias. Imaginando en este contexto los ojos húmedos de algunas víctimas presentes que escuchaban y miraban las nucas de sus torturadores.
Un cuarto intermedio descomprimió la angustia de cada hecho relatado de este operativo requisa que introducía nombres de víctimas y daba señales inequívocas del grado de sadismo de estos quince miembros del grupo de trabajo de la sub zona 1.4 quienes inmutables escuchaban sus agravios sin despeinar siquiera sus engominadas cabezas.
Media mañana de este martes 29 de agosto histórico, en dónde seguimos preguntándonos dónde está Santiago víctima actual del estado represor, la pleitesía nuevamente nos pone frente a los relatos. Caramelos dulces son ofrecidos por los familiares de los acusados y ellos a su vez los ofrecen a la custodia del SPF que aceptan gustosos y con disimulo, pienso en el sabor amargo de cada historia y en los sin sabores de los relatos y una muleta de un juez se sostiene en la pared que da a la calle ya sin manifestantes que marcharon a reclamar justicia por los ecos de los espacios señalados de detención y tortura.
Tantos nombres siguen resonando entre las víctimas, tantas torturas y picanas que todo suena emponchado con capuchas y vendas en los ojos vedados de verdad.


