
El médico Máximo Pérez Oneto. Uno de los 15 imputados
Por Silvio Tejada. La tercera jornada de los juicios de la Sub Zona 1.4 comenzó con una propuesta de los jueces que advirtieron a los asistentes quienes le habían rendido pleitesía que ya no era necesaria hacerla, y de a una cada silueta dejaba de ser subibaja. Un desperfecto técnico bien iniciado la relatoría de las acusaciones hizo que los dos televisores dejaran de transmitir la alargada mesa de los magistrados y sí mostraban un perro, unos hongos y un paisaje fantástico aleatoriamente hasta volver a reflejar nuevamente el escudo de la patria vulnerada.
Un pico de glucemia ausenta a una de las quince bestias coautoras de bosales, guantes de box y picanas sedientas. La primera semana de la segunda parte de este juicio histórico continuo con más testimonios sobre los hechos acontecidos en esta pampa no isla, una maestra detenida le advirtió a su represor alumno que las ideas no se apresan y el mal aprendido uniformado no se hizo carne de semejante enseñanza.
Los relatos van pintando la verdadera historia, los represores que llevan sus picanas en bolsa de mano, esgrimiendo escopetas bataan, trasladándose en falcones, coches fantasmas de tanques de gasolina que recargaban y gastaban en interminables periplos lastimados, un apodo inconfundible de “carnicero” se mezcla con otro de “miseria”, todos socios de la noche de cartuchos vacíos que los envuelve amparados en la obscuridad de las comisiones de servicios, aliento a whisky que malentona a las voces que dicen “mirá… que nosotros te podemos matar”, con cuanta soltura se creen los dueños de las vidas de sus raptados, una mujer pide a un supuesto médico que revisara sus pechos lastimados por las torturas y se escucha una respuesta tremenda “los tenía así porque no se las aguantaba”, lejos de honrar los mandamientos de su condición de médico así se lo ve al doctor imputado de saco grande. Un recorte de diario con la foto del ex gobernador Jorge se pasaba entre las manos de algunos imputados con el titular de complicidad con la dictadura, tantas imágenes presenta esta aguafuerte que nos deja perplejo ante la conjura de la memoria


