

Guillermo Quartucci, víctima y querellante en el juicio Sub Zona 1.4 II, brindó su declaración sobre como fue secuestrado, torturado y se escapó del puesto caminero en Jacinto Arauz, uno de los lugares clandestinos de detención que funcionaron dentro de la provincia durante la dictadura militar.
Se trata de la segunda vez que presta testimonio, la primera fue durante el histórico juicio de 2010. Quartucci revivió de manera exhaustiva aquel 14 de julio en donde se llevó a cabo el operativo con fuerzas militares y policiales en Jacinto Arauz, en el que fue secuestrado frente a sus alumnos en el Colegio José Ingenieros. De ese instante reflexionó que durante una charla que brindo en la Universidad del Sur en Bahía hace una semana, se acercó una mujer quien fue alumna suya de 3° año durante el operativo de su secuestro, para entregarle un escrito en donde relata como ella había vivido esa jornada. Con la voz quebrada contó que era la primera vez que le sucedía eso y que tanto «esa comunidad educativa como el pueblo, quedó muy dañado, con una herida que no se cura». «Fue un secuestro frente a los alumnos» recordó.
Quartucci contó como fue sacado del aula, puesto contra una pared y palpado frente a los alumnos, mientras articula el relato va agregando detalles, «eran dos jóvenes que mas bien estaban vestidos como militares, tiempo después supe que trabajaron conscriptos en esta operación, esto está en la causa, y se menciona a Luis Emilio Ravignani y otro soldado de apellido Avendaño o Aveldaño, muy probablemente podrían haber sido ellos dos», aseveró.
Luego relató que fue entregado a un Policía que le coloca una venda en los ojos y le ata las manos con una bufanda, «por aquellos días hacía frío y llevaba una consigo», recuerda con detalle y cuenta que es llevado en un vehículo con la leyenda «Gobernación de La Pampa» hasta la Comisaría del pueblo, en donde le realizaron el interrogatorio y fue torturado «con golpes fuertes de puño en el estomago, en la cabeza, me gatillaron con una pistola en la cabeza y en el pecho, y me amenazan con que diga la verdad porque me puede costar Rawson (el penal) o la vida», detalló.
Todo el procedimiento es llevado a cabo sin ninguna orden judicial, ni explicación del motivo de detención. Allí Quartucci recuerda que es trasladado al puesto caminero de la Ruta 35, uno de los centros clandestinos de detención que funcionó en nuestra provincia en aquellos años, y que durante el traslado reconoce por la voz al ingeniero agronomo Angel Julián Álvarez. «Cuando pido al conductor del vehículo quitarme la venda, me responde no te preocupes ya te la va a quitar San Pedro, y Álvarez le dice que nos van a matar y le responden que te crees que estamos jugando?», testimonió.
Tras esto, fue encerrado en una habitación junto a quienes reconoce como Sampron y Álvarez, y un tercero que reconoció años mas tarde, era Samuel Bertón. «Ahí nos decían no saben lo que les va a pasar, zurdos de mierda y ese tipo de cosas nos gritaban», dijo el docente secuestrado. «Cuando se escuchó el ruido de un vehículo llegando, nos dijeron que era el gringo que nos venía a fusilar, ahí logro sacar mi mano izquierda de las esposas que me habían colocado, me levanto la venda de los ojos, me coloco los lentes que me habían guardado en uno de los bolsillos del saco, abro la puerta hay un pasillo, del otro lado había una habitación vacía con una ventana sin cortinas y persianas, y cuando se acercaba el vehículo y empezaban a movilizarse en la habitación para llevar cosas, aprovecho y corro hasta la ventana en donde salto, la atravieso y me pierdo en el campo, allí empiezo el trayecto de 6 días caminando hasta que llego a Bahía Blanca”, recordó.
«En mi escape me escondí en una cuneta muy onda, los vi que pasaban a 2 metros y siguieron de largo. Me llamó la atención que me buscaban por caminos rurales, o las rutas. Pero nunca a pie en el campo. No había perros, con los cuales les hubiera resultado muy fácil rastrearme. No vi helicopteros ni de noche ni de día que pudieran iluminar con reflector. No tuve inconvenientes para llegar a Bahía Blanca con 7 kg menos y con la ropa toda rota», expresó.
“Hemos sido victimas de semejantes barbaridades, por causas inventadas, con pruebas sembradas, con nombres de personas que no se conocen, hablo por todos los de sub zona 1.4, antes del 24 de marzo de 76. Es un deber impostergable ponerlo de manifiesto hoy aquí. La memoria no debe ser dejada de lado, ni el olvido ni el perdón, y la justicia, porque estas cosas pueden volver a pasar”.
“Cuando yo me fugo del puesto caminero de Jacinto Arauz, quería llegar porque yo iba a atestiguar lo que ocurrió a quienes quedaron secuestrados», aseguró el docente que recordó que «la noticia del operativo apareció recién una semana después en los diarios La Nueva Provincia y La Nación, allí salen los nombres de las personas secuestradas aunque decía “detenidas” y que fueron llevadas a Santa Rosa, y entre los motivos de la detención dicen que eran parte de una célula de orientación marxista enquistada en el secundario de Jacinto Arauz y que corrompía la mentalidad de los jóvenes, según denuncias de padres y personas del pueblo».
Quartucci señaló que el operativo Arauz fue llevado adelante por ordenes del jefe de la sub zona 1.4, Fabio Iriart, y lo prueba un parte posterior al hecho, en el que el por aquel entonces jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, le escribió al militar «tal como usted ordenó, fueron secuestradas 4 personas», y otros datos y remarcó que participaron policías y militares. Además, que en otra incursión en los documentos de aquellos años cerciora que «a Cenizo, Reinhart, Reta y Fiorucci, se les abrió una sumario después por mal desempeño en sus funciones» agregó sobre el escape de sus secuestradores.
“Hubo un secuestro frente a alumnos, que fueron amenazados por los miliares que llevaron a cabo el operativo. Nunca se presentó ninguna orden judicial. Mi familia no fue avisada de mi detención. Cuando me escape, allanaron la casa de mis padres. Mi papa viajo a Jacinto Arauz y habló con el comisario Gauna, mi familia pensaba que yo era un desaparecido hasta que les avise por medio de un amigo donde estaba y que me encontraba vivo».
Además, relató que la motiviación de que «hallan cometido semejantes barbaridades» tiene origen en un informe de inteligencia del Centro de Inteligencia Naval, porque al parecer un grupo de civiles de Arauz había pedido que se investigue al rector Sampron, que venía de Bahía Blanca, era uno de los sesanteado por el interventor de la UNS, Remus Tetu, bajo la ley de prescindibilidad, esta disponía que por motivos de seguridad nacional se separaba a determinada persona de su cargo. Cabe destacar que no tenían reclamo a indemnización ni nada, y quedaba inhabilitado a impartir educación en escuelas del Estado. De hecho, Quartucci llega al instituto José Ingenieros en la misma situación, solo que iba a ser por 3 meses, ya que tenía una beca para viajar a México.
Tiempo más tarde, el docente contó que junto con Samprón, para el cargo de rector del Colegio Jose Ingenieros, se había presentado una persona que era hijo de un militar de Bahía Blanca, y que también fue motivo del inicio de esta investigación que perseguía el objetivo «de sacarse de encima a todos los que veniamos de afuera», reconoció.
También, que con anterioridad «la Snep mandó 2 inspectores, uno Olmedo y el otro Cossi, donde informan que el marxismo se había metido en la escuela, las razones eran que las chicas no tenían vincha, que los varones llevaban el cabello mas abajo del cuello, que los profesores llegaban desaseados, esto en un lugar en donde trabajaban en el campo, y decían que había una biblioteca con bibliografía de autores como Borges, Cortazar, García Marquez, Mistral, y otros, y que iban en contra del sentir nacional, era extranjerizante, y cosas de ese tipo esgrimidas para decir que se impartía educación marxista», enfatizó.
«A partir de esto se produce el operativo con mas de 100 efectivos que inundaron de terror al pueblo, y que provocó una herida que hasta el día de hoy permanece. Hace una semana hable en la Universidad del Sur con una señora que era alumna de 3 año en donde me secuestraron y por primera vez pudimos hablar», en ese momento se le quiebra la voz y cuenta que esta mujer le entrega en mano un escrito en el que relata como había vivido ella la jornada en la que fue secuestrado su profesor frente al curso. «Esa comunidad educativa quedó muy dañada y eso perdura hasta el día de hoy”, testimonió Quartucci.
Sobre la complicidad civil en el operativo Arauz, Quartucci no dejó dudas «cuando hable con Sampron en 2004 y le pregunte quien era “el Gringo” y me dijo que era Fiorucci. Para mi resultó muy ambiguo, porque Fiorucci si estaba en el puesto caminero, y los que venían era Constantino y Aguilera. Constantino dijo cuando terminó de declarar que las personas del pueblo hicieron un asado para Iriart y Baraldini, en homenaje a que se habían sacado de encima a los rojos. No pude cerciorar en donde se llevó a cabo esto. Pero ambos llegaron el helicóptero. Puede ser que ese asado se llevara a cabo en casa de Ricardo Rostan, una de las personas más poderosas de Jacinto Aráuz”.
“Cuando piden mi captura en un informe desde Chilecito, La Rioja, dan de información que tienen que secuestrar 2 armas. Yo nunca tuve armas ni me gustan. Mis armas son mis ideas, y las ideas no se matan, nos pueden matar pero las ideas perduran. Quiero que conste en mi participación lo que vivimos en ese entonces fue Terrorismo de Estado, porque lo implementaron instituciones del Estado. El sentido de que esté aquí sentado es testimoniar lo que ocurrió en aquellos años”.
En el resto de su testimonio, el docente que fue víctima de los represores en 1975, con consecuencias posteriores, y que luego se constituyó como parte de la querella en los procesos judiciales que se llevaron adelante, se dedicó a responder las preguntas del fiscal Cantaro, el abogado Catalani y el defensor del ex jefe de Policía, Luis Enrique Baraldini, el máximo responsable de ejecutar los operativos mandados por el comando de la Sub Zona 1.4.

