
La Universidad Nacional de La Pampa, a través del Consejo Superior y por iniciativa de la Colectiva “La UNLPam le dice NO al acoso sexual”, aprobó un Protocolo de intervención ante casos de violencia de género que ocurran dentro de la comunidad universitaria.
Por este motivo, Diario Digital Femenino entrevistó a Ana Urioste, vicedecana de la Facultad de Agronomía, Mirta Fiorucci, integrante del comité de la Cátedra Extracurricular de Derechos Sexuales y Reproductivos ESI de la Facultad de Ciencias Humanas y del Foro Pampeano por el Derecho al Aborto, Varinia Jouve, docente de la Facultad de Agronomía y Consejera Directiva de la Facultad de Agronomía y docente en Exactas, y Mane Pfund, consejera superior por el claustro estudiantil.
Según relatan, la iniciativa surge cuando “hace dos años se presentó un proyecto al Consejo Superior de una agrupación estudiantil sobre un protocolo en el sentido contra el acoso, situaciones para resolver situaciones de acoso, en el ámbito de la universidad. Ese protocolo debía ser revisado, puesto en contexto de la Institución, es decir ser adecuado a esta Institución, entonces en ese momento, con Varinia, que era Consejera Superior y estaba en la Comisión de Legislación y Reglamento, dijimos ‘bueno, como hay que hacerle bastante trabajo, lo sacamos por fuera del Consejo, para irlo trabajando’, y vimos las necesidad de convocar a otras personas, que tuvieran más trayectoria en estas temáticas, para que nos acompañaran en esa elaboración y se pudiera llegar a un final”.
De esta manera, se comenzó a armar un colectivo de trabajo que incluyó a la Cátedra Extracurricular ESI, consejeros superiores de alguna agrupación, como SUMATE, el Foro Pampeano por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, de Mujeres por la Solidaridad, de ADU (Asociación de Docentes Universitarios), la agrupación estudiantil La Mella también participó.
“Así conformamos ese grupo de trabajo, muy enriquecedor porque había actores de distintos ámbitos, también tuvimos la colaboración de cuando vino Zaira Carbajal Orlich, que la verdad ese fue un puntapié bastante importante, no sólo su conferencia que nos ayudó a ordenarnos un poco, sino también después su asesoramiento para seguir”, expresó una de las integrantes de la Colectiva. “Trabajamos como un año y medio. Cuando creímos que estaba terminado, lo volvimos a llevar al Consejo Superior, a la Comisión de Legislación y Reglamento, que es donde estaba, y allí tuvo algunas modificaciones menores, que tuvieron que ver con la revisión de los aspectos legales. Pero el espíritu del proyecto fue del que salió de este colectivo”.
Sobre el contenido, manifestaron su conformidad debido a que se trata de un protocolo que denominaron “amplio”. “No sólo es un protocolo en sí o un procedimiento para resolver alguna situación de acoso en la Institución, sino también tiene aspectos de visibilización, de sensibilización de la problemática, y esto pretende, con el objetivo de la prevención. Porque dentro de las funciones que tiene una Comisión de Intervención, que es parte de este protocolo, tiene esa función de organizar eventos, con ésta de objetivos”, afirmaron.
A su vez, destacaron el hecho de que “este protocolo lo que tiene de bueno es que no sólo abarca la relación alumno-docente o docente-alumno, sino también alumno-alumno y no docentes. Que también puede darse una situación de discriminación entre pares. Entonces esto involucraba un estatuto que rige para el personal docente, un estatuto que rige para el personal no docente, y las reglas que rige también para los alumnos”.
Al indagar sobre su tratamiento y si hubo trabas por parte de la institución, las integrantes de la Colectiva comentaron que “fue un proceso interesante, porque de distintas agrupaciones pudimos ir acercándonos a lo que queríamos. Al principio no parecía, no veíamos un fin, nos parecía complejo el abordaje. Pero después que fuimos trabajando, muchas reuniones, en alguna época eran semanales, a medida que fuimos redactando, a medida que fuimos trabajando también con la gente de legales para tratar de subsanar algunas cuestiones legales o ver otras cosas”.
Por otra parte, el protocolo debía encuadrar en todas las normativas que rige en el ámbito de la universidad, y que no quede en contradicción con la normativa que esté legal por fuera del ámbito de la Universidad. “Entonces no fue fácil, aparte de todo el proceso de sensibilización dentro de la propia universidad, porque eso era algo novedoso y por lo menos dentro de nuestro ámbito”, resaltaron.
Un aspecto importante que merece destacarse es que desde la Colectiva impulsaron que la temática fuera incluida en el Plan Estratégico que la Universidad diseño para los próximos años. En ese sentido, enfatizaron en la importancia “poder instalar como plan estratégico las relaciones y las situaciones que se pueden dar en la Universidad con las relaciones personales. Y poder instalar esta temática en el plan estratégico también permitió que pudiéramos abordarlo. Cuando tenían que abordar una situación particular, no encontraban el camino, no había un camino para recorrer, se cerraban todas las puertas porque no había métodos, no había maneras, no había procedimiento y no tenías a dónde acudir. Porque muchas veces es muy difícil hacer una denuncia penal. Entonces la que está acostumbrada a que desde el ámbito legal, si no hay una denuncia penal, si no hay algo en la justicia, dentro del ámbito de la Universidad no se pueda tratar”.
A su vez, desde la Colectiva consideraron que “hay conductas y situaciones éticas que la Universidad tiene que tener claras, que las tiene que tener encuadradas. Entonces, por eso nos pareció importante poder debatir esto y que aunque no haya una ley específica, un artículo en el código penal, que penalice esta situación. Hay conductas éticas que sí tienen que estar marcadas en un Estatuto o en una Institución, como lo es la Universidad Nacional de La Pampa, que a su vez es formadora de profesionales. Por eso nos pareció importante y por eso fue tan rico el proceso de construirlo”.
Luego de su aprobación, el camino a seguir es constituir la Comisión de Intervención, “que es también un colectivo en definitiva, porque está integrado por personas de los distintos claustros. Por integrantes de la Cátedra Extracurricular de la Facultad de Ciencias Humanas, del Observatorio. Y después de que esté constituida esa Comisión de Intervención hay que sacar una selección de aspirantes para cubrir dos figuras que hay, que son los referentes responsables, que será un Abogad@ y un psicólog@. Que serán quienes lleven adelante un caso particular que haya”.
Sin embargo, antes de que se presentara y aprobara el protocolo, la Universidad “ya había establecido como una política, se había aprobado una normativa en relación a una política contra la violencia, entonces me parece que también fue un marco que fue importante para poder trabajar con esto, con el tema del protocolo. Porque marcaba una línea”.
A su vez, las integrantes de la colectiva concluyeron en que es importante “que haya sido la Universidad, la Institución, que creo que es la primera que tiene al menos en La Pampa, un protocolo para estas situaciones y que fuera pionera en eso, no porque fuera primera y tenga la bandera, sino porque no nos olvidemos que en la Universidad somos formadores de maestros, de docentes de todos los niveles educativos, y también de profesionales que actúan en distintos ámbitos, que puedan replicar estas cuestiones, que justamente se trata de que cambie en la sociedad esto que está ocurriendo y que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, ahora es como que parece más, pero no es más, es que lo estamos visibilizando. Nos parece importante que haya sido la Universidad quien dio este primer paso y que pueda acompañar a otras Instituciones a hacerlo, que sería bueno que así suceda”.

